El Día de los Veteranos es uno en el que la mayoría de los mandatarios, de cualquier país, hacen gala de sus mejores artes oratorias para honrar a aquellos que han caído sirviendo en las fuerzas militares. Claro, estamos hablando de un país y de unos presidentes a quienes eso le importe, más allá de para simplemente conseguir sus votos.

Pero las cosas se complican cuando a quien corresponde dar el discurso no está bien de la cabeza. El actual presidente de los Estados Unidos ya sabemos que no las tiene todas consigo. La capacidad del tipejo para hablar de manera coherente y sus escasos poderes cognitivos siempre han sido un problema, pero en las últimas semanas han empeorado.

Quizás todo esté causado por el estrés de darse cuenta de que falló la respuesta a la peor pandemia en la memoria de todas las generaciones vivas o tal vez porque sabe que tiene pocas posibilidades de vencer a Joe Biden en noviembre, pero sea lo que sea, su mente se está desmoronando.

Hace muy poco, un más desquiciado que nunca Trump dio un discurso a un grupo de veteranos antes del fin de semana del Memorial Day. Lo que debería haber sido una ocasión propicia para recordar a los caídos rápidamente se convirtió en el tipo de circo que desafortunadamente hemos sido condicionados a esperar cada vez que se coloca un micrófono frente a nuestro supuesto líder.

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Como lo ha hecho repetidamente en el pasado, Trump se atribuyó el mérito de la Ley de Acceso a la Atención para los veteranos a través de la elección, la rendición de cuentas y la transparencia… ley del 2014 que, como el año claramente lo dice, fue promulgada por el presidente Obama. Trump está tan hambriento de logros que se ha visto reducido a reclamar los de su predecesor.

Luego trató de culpar a Obama por no desarrollar pruebas para el COVID-19, un virus que ni siquiera existió durante su mandato.

Aaron Rupar: “Trump acaba de tomar crédito durante su discurso del Día de los Caídos por la legislación promulgada por Obama en el 2014”

Aaron Rupar: “Trump está conmemorando el Día de los Caídos culpando a Obama por no desarrollar pruebas para un virus que no existía hasta 3 años después de que dejó el cargo”.
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Trump también inventó una cita del Dr. Fauci, Director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas y miembro destacado de la Fuerza de Tarea de Coronavirus de la Casa Blanca, en un patético intento de verse bien.

El presidente continuó divagando sobre la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (D-CA), uno de sus objetivos preferidos en los últimos días, ya que aparentemente se ha convencido de que atacarla aumentará sus posibilidades de reelección. Después de arrojar su habitual arsenal de mentiras sobre Pelosi, acusó a los demócratas de estar “enfermos” y luego se desvaneció cuando perdió el hilo de sus pensamientos.

Toda la actuación fue una parodia, una mezcolanza de mentiras auto engrandecedoras y tangentes extrañas que no hicieron nada para honrar a los caídos y solo sirvieron para recordarle al mundo lo viejo y confuso que está el presidente. Todos los días se hace más claro cuán imperativo es que lo saquemos de su cargo. Vota en noviembre y asegúrate de que todos tus conocidos también lo hagan.