El 2020 ha sido un año difícil, extraño, sorprendente, tenebroso hasta cierto punto. 350,000 personas en los EEUU y casi 2 millones en el mundo no podrán brindar hoy a las 12 de la noche exclusivamente a causa del COVID-19… pero nosotros, los privilegiados, los que seguimos vivos y hemos llegado hasta aquí, tenemos el derecho y el deber de expresar nuestros más intrínsecos DESEOS para el 2021:

* Ya que Donald Trump ha enarbolado la bandera de un “fraude electoral” que nunca existió y que jamás pudo probar hasta estos sus úlimos días, pues entonces le deseamos que sea “machito” y se niegue a abandonar la Casa Blanca por las buenas, para darnos el gusto de ver al Servicio Secreto sacarlo a rastras y a patadas por su gordo y maloliente trasero.

* Ha sido tanto el daño ocasionado por Trump, su familia y sus acólitos que no podemos dejar de soñar con que la nueva Administración se pondrá los pantalones, con que las Fiscalías estatales se llenarán del valor que ya ha mostrado la de Nueva York y los lleven a todos, o a la mayoría a la cárcel. No sólo porque es justo que paguen por tanta maldad, sino para que el mundo entero vea que en los EEUU del 2021, los malvados no se quedan impunes.

* Deseamos también que la vacuna surta efecto y pase pronto la pandemia, que nuestra gente sane, que hayamos aprendido otra lección y seamos capaces de valorar en mayor medida no sólo el gran regalo que es la vida, sino cuán frágiles somos, cuanto necesitamos unos de los otros y cuan poco podemos hacer aislados de los demás, cuyas contribuciones pueden ser más grandes o más pequeñas, pero importantes, necesarias e incluso imprescindibles en muchos casos.

* Sabemos que no todo puede lograrse en el primer mes, que Roma no se construyó en un día, y que en un país tan grande y complejo las cosas tienen que seguir ciertos derroteros, pero esperamos que Biden cumpla sus promesas de campaña, que trabaje duro por unificar la nación hasta donde sea posible (pues sabemos que es casi imposible acercar los acérrimos extremos) y que abra los caminos por donde ha de transitar la voluntad de un pueblo cansado de cambios cosméticos que se suceden administración tras administración sin que la esencia de los problemas sea abordada porque no conviene a los poderosos.

* Necesitamos soluciones de raíz a los temas de la Salud y la Educación, que deben ser de una vez elevados al rango de “derechos” y no seguir como “privilegios” de quien pueda pagarlos y como fuente de turbios ingresos para quienes por siglos se aprovechan de ello; a los problemas del Medio Ambiente, porque el Planeta se muere, se muere y nuestros hijos y nietos no tienen otro para mudarse; al salario mínimo, que puede ser 10, 50, 100 veces menor que lo que ganan los ricos, pero que es inmoral que la diferencia sea de varios cientos o de miles de veces y que ni siquiera alcance para acceder a la Canasta Básica.

* Necesitamos que se aborden de frente y sin tapujos los temas de la desigualdad persistente respecto a las mujeres y las minorías; y que la supremacía blanca deje de ser la fuente viva del terrorismo doméstico, al cual de una vez debemos comenzar a llamar por su nombre. No pretendemos que el racismo de siglos se acabe en un día, pero en varios días se pueden tomar las medidas para comenzar a excluirlo de una vez, y de verdad, de nuestras vidas.

* Soñamos con que podamos comenzar a apartar el dinero, sobre todo al Gran Capital, de la política y que tengamos una Enmienda que derogue a “Ciudadanos Unidos“, la vergonzosa decisión de la Descorte Suprema que permite que las corporaciones alegremente compren Congresistas, Senadores, Jueces y leyes para hacer que la sociedad funcione en su exclusivo beneficio y no en el de todos.

* Clamamos por una solución definitiva a los inmigrantes, que -aunque algunos no lo quieran reconocer- son seres humanos, carajo, seres humanos cuyo único pecado ha sido tratar de buscar una vida mejor como lo hicimos tú y yo o nuestros padres o abuelos. Y más rápida aún puede ser la solución para los Soñadores, tan estadounidenses como tú y como yo, o quizás más, pues hasta el idioma hablan mejor que muchos de nosotros, y que no sólo merecen justicia, sino la incorporación a la sociedad que con su esfuerzo se han ganado.

* Deseamos que en el 2021 se logre terminar con las actuales y que no se inicien nuevas guerras. Estados Unidos no es ni puede ser el gendarme del mundo, mucho menos cuando utilizamos la excusa de proteger la democracia para realmente proteger los intereses económicos y fascistas de los poderosos en detrimento de los intereses y el destino de los pueblos donde intervenimos. Donde mueren nuestros soldados, no nuestros políticos, que son quienes provocan las guerras, en su nombre o en el de sus ricos donantes.

* Y para finalizar esta lista, aunque muchas sean las cosas que deberíamos enunciar antes de llegar a “lo último“, deseamos que cada uno de nosotros trabaje en buscar un equilibrio entre lo que debemos exigirle al país que nos de y lo que podemos darle cada uno de nosotros. No son los Gobiernos los que abren caminos, rompen paradigmas y cambian las épocas. Son los pueblos. Gente como tú y como yo. Con el modesto aporte de cada uno multiplicado en esa maravillosa palabra que es NOSOTROS.

Antes de la medianoche busquemos un espejo. Miremos fijamente por un minuto y pensemos que esos ojos que nos ven desde el otro lado son los de nuestra conciencia, o los de un inocente niño que nos pide cuentas. ¿Estamos haciendo lo suficiente por dejar tras nuestro paso un mundo mejor, por compartir amor y no odios, por sembrar esperanza en lugar de temores, y acercamientos en vez de discordia? ¿Estamos siendo lo suficientemente humanos? ¿Podremos decir sin rubor: “Hijos, os entrego el mundo que ustedes merecen” o tener el valor para gritar con mucha fuerza: “Humanidad, Te Quiero“?

Feliz Año Nuevo a Todos les desea el pequeño equipo del Diario Latinoamericano que ya por casi 4 años viene trabajando muy duro, sin pedir nada, para mantenerles informados y lo más cerca posible de la verdad. Gracias por su apoyo en este difícil 2020. Esperamos contar con ustedes en el 2021 y pueden estar seguros de que seguirán contando con nosotros.

Dr. Manuel Tejeda
Editor en Jefe