La propaganda del miedo por parte de los deplorables de la derecha ha estado en un punto álgido e histérico desde enero de 2021 y no muestra signos de calmarse en el corto plazo.

Ya sea que el problema sean las vacunas contra el COVID-19, la inflación, la inmigración o la política exterior, puedes estar seguro de encontrar a todos los políticos republicanos en alguna red de medios de derecha que promuevan las conspiraciones más escandalosas y las acusaciones más descabelladas en un intento desesperado por mantener a su base comprometida y enfurecida.

El último estallido de lo absurdo proviene de un senador estadounidense en funciones, Lindsey Graham, de Carolina del Sur. El otrora crítico de Trump convertido en lamebotas descarado afirmó en FOX que 40,000 brasileños con «ropa de diseñador y bolsos Gucci» estaban listos para invadir Connecticut y declaró que esto «ya no es migración económica«.

The Recount:
El senador Lindsey Graham (R-SC) afirma extrañamente que 40,000 brasileños que se dirigen a Connecticut «vistiendo ropa de diseñador y bolsos Gucci» cruzaron ilegalmente la frontera: «Esto ya no es migración económica».

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Si bien no es sorprendente escuchar los viles tropos racistas provenientes de alguien como Lindsey Graham, esto realmente ilustra la situación imposible en la que se encuentran los refugiados y los inmigrantes.

Tan poco conocen la pobreza de nuestra gente que piensan que cada uno de nuestros parientes en Latinoamérica tiene mucho bienestar…, quizás dinero, joyas y yates, pero vienen a EEUU no a buscar trabajo, sino a fastidiar. ¡Marranos, infórmense mejor!

Sin hacer lo suficiente para detenerlo, la administración Biden deporta a miles de personas cada mes y encarcela a miles más en centros de detención desbordados con fines de lucro administrados por empresas con un largo historial de abusos.

Estos seres humanos se utilizan como un peón político barato entre dos bandos aparentemente encerrados en una contienda retórica de ver quien es capaz de mear más lejos para demostrar al otro bando quién se preocupa por ellos menos sin tener en cuenta el costo humano.

Y es espantoso ver a miembros de alto rango del gobierno de los Estados Unidos deshumanizar y mancillar a personas inocentes que buscan seguridad y oportunidades de una manera tan ridícula.