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En el complejo inframundo de la inmigración hacia los Estados Unidos de América existen muchos tipos de visas y cada una de ellas exige de múltiples requisitos para su obtención. Entre todas hay una que destaca especialmente por lo difícil que es hacerse acreedor o acreedora de la misma.

La llaman “Visa Einstein“, pero su clasificación oficial es EB-1. Es una visa que, en teoría, está reservada para personas muy aclamadas en su campo, como por ejemplo escritores y periodistas que gana el premio Pulitzer, actores ganadores del Oscar y medallistas olímpicos. También incluye a a investigadores académicos muy respetados y a los más altos ejecutivos de empresas multinacionales.

Hasta aquí seguro que te perdiste un poco, pues a tu entender seguramente a Melania no la ves encuadrada en ninguna de esas clasificaciones y no puedes entender cómo pudo obtener esa visa. Bien, nosotros tampoco, pero trataremos de darte un poco más de detalles.

La actual Sra. Trump inició los trámites de solicitud de la visa Einstein en el 2000, cuando todavía era Melania Knauss, una modelo eslovena que trabajaba en Nueva York y ya estaba saliendo con el magnate de bienes raíces y conocido mafioso inmobiliario de esa ciudad, Donald Trump. Ella resultó aprobada en el 2001 (bastante rápido, ¿no crees?), y fue una de las cinco personas de Eslovenia que ganó la codiciada visa ese año.

En el 2006 se convertiría en ciudadana estadounidense e inmediatamente se propuso patrocinar a sus padres, Viktor y Amalija Knavs, quienes actualmente se encuentra en EEUU y ya culminaron el proceso de ciudadanía por naturalización.

Si tomas en cuenta que el esposo de esta señora se la pasa criticando a los inmigrantes y la llamada “inmigración en cadena“, por el cual quien primero se hace ciudadano se apura en patrocinar a otros miembros de la familia, podrás entender por qué algunas personas están muy molestas con esta información.

Pero regresemos a la idoneidad de Melania para aplicar a una Visa que requiere la demostración de poseer habilidades extraordinarias.

La Srta. Knauss llegó a este país en 1996 con una visa de turista, a la que luego sucedieron varias visas de trabajo para inmigrantes calificados, según su abogado. Ella estaba trabajando como modelo en Nueva York cuando conoció a Trump en una fiesta en 1998, una relación que aumentó considerablemente su perfil de celebridad.

Antes de solicitar su residencia permanente, Melania había trabajado como modelo de pasarela en Europa y apareció de manera limitada en revistas del Reino Unido y los Estados Unidos. Había logrado estar (con fotos muy provocativas que dejaban poco a la imaginación) en la portada de British GQ en una alfombra de piel en el jet privado de Trump y en la edición de trajes de baño de Sports Illustrated en los EE. UU. Ni siquiera podría decirse que era considerada una de las mejores modelos internacionales, eso que en el argot del medio llaman “top models“.

Para obtener una EB-1 con habilidades extraordinarias, un inmigrante tiene que proporcionar evidencia de un premio importante o cumplir con tres de los 10 criterios que demuestran la excelencia en su campo. Los criterios incluyen la cobertura del solicitante por parte de publicaciones importantes, contribuciones originales y significativas a un campo, y el trabajo exhibido en exposiciones artísticas.

Los abogados que tratan de lograr una Visa Einstein para sus clientes, habitualmente definen un campo y se empeñan en demostrar que su cliente es sobresaliente en ese campo. Es sabido que muchas personas realmente brillantes no obtienen la visa de marras. Y otros que no lo son tanto, pues se salen con la suya.

La cuestión parece residir en tener suficiente dinero como para pagar a un brillante abogado cuyo truco está en definir un campo lo suficientemente estrecho para sobresalir, pero no demasiado estrecho como para que las autoridades de inmigración no lo tomen en serio.

Entonces parece ser que, como casi todo en este país, una parte de esa visa depende de poder contar con suficiente dinero, y eso para la damita que salía con el magnate, había dejado de ser un problema. Sin embargo, ¿qué había de la otra parte, la de las habilidades, el brillo, el reconocimiento? Hasta ese momento, Melania no había sobresalido en un área específica del modelaje, ni había ganado premios, ni podía mostrar publicaciones importantes que elogiaran su “extraordinario mérito y unicalidad“.

El abogado que le tramitó la visa a Melania se ha negado a publicar detalles de su solicitud, por lo que no podemos saber qué presentó como evidencia. Lo más que pueden hacer algunos es especular que quizás construyó su caso ayudado por cartas testimoniales de alto perfil, las que forman parte de la aplicación, y cuanto más alto sea el perfil de referencia, más peso tienen.

Si la futura Primera Dama, aseguró cartas de luminarias de la moda, a partir de las relaciones personales y/o empresariales de Trump, eso pudo haber sido significativo. Seguramente incluso su futuro marido aportó una de esas cartas. No obstante, puedes presentar una carta del propio presidente, que si no dice algo significativo sobre tus logros y sobre las cualidades que debes corroborar por otras vías, pues no te serviría de mucho.

En fin, que tú y nosotros seguimos sin estar muy claros de cómo Doña Melania obtuvo su residencia en los Estados Unidos. Sólo tenemos muy claras dos cosas: que no tuvo que cruzar el Río Bravo y que el dinero mueve montañas.

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