Cuando las cosas comienzan a calentarse, Trump comienza a twittear.

Con los demócratas avanzando inexorablemente hacia el juicio político, acompañados por un solo congresista republicano que rompió el muro de la solidaridad con supartido para enfrentar la realidad de la criminalidad de su líder, Trump ha recurrido a Twitter para reafirmar sus lastimeras negativas mientras apunta con el dedo a todos lados, excepto hacia donde debería, justo a su propio pecho.

Esto se muestra en la reacción de un hombre desesperadamente culpable que arremetió con ira y frustración por haber reconocido finalmente que incapaz de combatir las filtraciones y traiciones que lo tienen acorralado y y no ser capaz de enfrentar las consecuencias de sus acciones, una experiencia completamente nueva para este hijo del privilegio hereditario que nunca tuvo que lidiar con las repercusiones de sus abominables acciones.

La desesperación de Trump, combinada con los rumores belicosos del notorio neoconservador de seguridad nacional John Bolton hacia Irán, han generado temores de que el presidente intente una distracción para sus problemas legales al inventar una excusa para que una nueva guerra en el Medio Oriente le quite la atención a los medios de comunicación de sus cargos por obstrucción de la justicia.

Ese temor se amplificó en un reciente tweet de Trump, en el que promete la destrucción total de la república islámica en una serie de amenazas crecientes entre Irán y los Estados Unidos.

Donald J. Trump: “Si Irán quiere pelear, ese será el fin oficial de Irán. ¡Nunca más amenacen a Estados Unidos!
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El altercado verbal con Irán se produce después de que EE. UU. tomó la repentina decisión de acelerar el despliegue del portaaviones Abraham Lincoln en el Golfo Pérsico y enviar un contingente de bombarderos B-52 a Qatar a raíz de informes de inteligencia que supuestamente indicaban que Irán se estaba movilizando para atacar al número considerable de fuerzas americanas aún en la región.

El hecho de que los informes de inteligencia fueron negados por un general británico de alto rango en la coalición que lucha contra el Estado Islámico, quien dijo que no había una amenaza mayor por parte de Irán en Irak y Siria y que ninguno de nuestros aliados europeos antes cercanos está dispuesto a comprometerse a unirse a la las acusaciones contra el estado liderado por los chiítas, indican que la administración Trump podría estar intentando aprovechar los informes de inteligencia no concluyentes para que se ajusten a sus propios propósitos políticos, igual que la administración Bush utilizó afirmaciones falsas de que Irak poseía armas de destrucción masiva para iniciar la desastrosa guerra contra ese país.

El peligro de que un presidente ya de por sí muy inestable intente salvar su propia piel con una medida de distracción de esta proporción es realmente aterrador y solo aumenta la presión sobre el liderazgo del Congreso Demócrata para comenzar las audiencias de juicio político lo antes posible.

Cualquier renuencia a hacerlo por conveniencia política es en este punto es demasiado peligrosa si se contemplan seriamente las posibles consecuencias de la inacción.

Si Trump realmente viola la Constitución para declarar la guerra a Irán sin la aprobación del Congreso, cualquier oportunidad para pedirle que se responsabilice por su ya documentada obstrucción a la justicia, como lo reveló el informe Mueller, se perderá cuando la nueva crisis domine el discurso público. #DestituyanaTrumpAhora.