El representante Adam Schiff (D-CA) ha demostrado ser uno de los mejores servidores públicos de Estados Unidos. En los últimos años, se ha convertido en uno de los enemigos más formidables de Trump y su enfoque imparcial hacia la investigación de juicio político es una de las principales razones por las que ahora nos encontramos en la cúspide del juicio político al peor presidente de nuestra historia.

Él ha resistido una tormenta constante de abusos de Trump, de sus seguidores desquiciados y de la máquina de propaganda de derecha con mucho aplomo,  mientras se las arregla para mantener el enfoque en responsabilizar al presidente. En todos los aspectos en que Trump no es un patriota, Schiff sí lo es.

En una nueva entrevista con The New Yorker, Schiff no contuvo sus sentimientos sobre nuestro monstruoso líder. Rechazó la idea de que el plan de Trump para obligar a Ucrania a abrir una investigación perjudicial sobre Joe Biden y su hijo se debió realmente a un sincero deseo por parte del presidente de erradicar la corrupción.

El congresista discutió una llamada entre un diplomático estadounidense en Ucrania y el embajador de los Estados Unidos en la Unión Europea, Gordon Sondland, durante la cual el primero le preguntó a este último si a Trump le importaba “Ucrania“. Sondland respondió que al presidente solo le importaban las “grandes cosas“, es decir, las investigaciones.

“Eso lo dice todo. Al presidente no le importa un caraj* lo que es bueno para nuestro país, lo que es bueno para Ucrania. Se trata exclusivamente de lo que es bueno para él personalmente y para su campaña de reelección”, dijo Schiff. “Ese es un resumen perfecto de todo este esquema”, agregó.

Las palabras contundentes del congresista reflejan lo que muchos de nosotros hemos sabido por mucho tiempo. Trump no tiene sentido del deber hacia Estados Unidos, no tiene un deseo real de mejorar la vida de sus ciudadanos.

Donald es una criatura motivada únicamente por su propio ego y sus apetitos básicos, un engendro que ve a la presidencia como un medio para enriquecerse a sí mismo, a su familia y a sus compinches. Su desdén por la Constitución es palpable.

Ya hemos pasado el punto en el que cualquiera debería tratar a Trump con respeto o atribuir cualquier tipo de motivos positivos a cualquiera de sus acciones.

Respetar el cargo del presidente es imposible de hacer cuando el presidente mismo claramente no lo hace. Destituirlo será un gran golpe contra el autoritarismo y la corrupción y un gran paso hacia la recuperación de nuestra República de los chacales que actualmente corren como salvajes por la Casa Blanca.