En Diciembre del 2019 comenzaron a circular por Internet unas “reflexiones” sobre Donald Trump que supuesta y perversamente se atribuyeron a Clint Eastwood, misma que comienza diciendo: “Me encanta cuando la gente llama a Trump estúpido…“. El famoso actor de Hollywood nunca dijo eso. El texto está inspirado y mal copiado de una carta del Representante Estatal de New Hampshire, Fred Doucette, al Editor del Eagle Tribune en Septiembre del 2019, titulada: “No se dejen lavar el cerebro con lo que los Demócratas les digan“.

De cualquier manera, dada la euforia de los trumpistas, ultra conservadores y reaccionarios de todas las calañas por difundir el tergiversado texto, el Editor en Jefe de El Diario Latinoamericano, Dr. Manuel Tejeda, se dió a la tarea de rebatir, aún con el reto que significa hacerlo en un espacio tan limitado, cada uno de los supuestos cuestionamientos de Eastwood. Abróchense el cinturón pues el viaje es largo, pero va a ser muy interesante:

“Me encanta cuando la gente llama a Trump estúpido… ¿Te refieres al multimillonario que pateó a todos los demócratas, enterró a 16 políticos republicanos de carrera y continúa poniendo en ridículo a organizaciones de noticias que alguna vez fueron de buena reputación…?”.

Sí, a ese mismo, al que durante la carrera presidencial del 2016 “pateó” a todos (porque eso es lo que hace cierto tipo de animales), demócratas y republicanos -candidatos y electores-, pero no con argumentos sólidos ni con propuestas concretas, sino con la suciedad de sus intervenciones y sus increíbles golpes bajos, que llevaron a un ex Fiscal general a decir: “En Estados Unidos no amenazamos con encarcelar a los oponentes políticos…” y a que Michelle Obama dijera: “Cuando ellos usan tales bajezas, nosotros nos elevamos“.

Me refiero también al que llenó de apodos a los contrincantes de su propio partido, llegando a utilizar ofensas que jamás antes se habían escuchado en las primarias de ningún partido. Baste recordar sus denigrantes encontronazos con Ted Cruz, las ofensas a la esposa mexicana de Jeb Bush, o los apodos con los que bautizó al también muy indeseable Marco Rubio, que pretendió erigirse como la alternativa moderada a Cruz y Donald. Si eso hace Trump con los “amigos“, pues para qué abundar en lo que nos ha hecho a todos los demás.

Y no, Donald Trump no ha logrado poner en ridículo a respetables medios de comunicación como el New York Times, el Washington Post y CNN, entre otros, sino que se ha puesto en ridículo él mismo y ha ridiculizado a nuestro país. Llamarles “noticias falsas” no es original de nuestro Comediante en Jefe, pues una de las características esenciales de todos los GOBIERNOS TOTALITARIOS es precisamente atacar y denigrar a la prensa que trata de reflejar los hechos de manera objetiva y no los deseos de los gobernantes.

“¿Te refieres al que ganó la Presidencia?”

No, me refiero al que perdió el voto popular, obteniendo el 46.1% de los votos (62,984,828) frente al 48.2% (65,853,514) de Hillary Clinton, o sea casi 3 millones menos, entre los 128 millones de estadounidenses que salieron a votar (y por favor, nadie cree la estupidez de que en el país de la tecnología y los controles hayan votado millones de inmigrantes ilegales). Me refiero a quien sólo está hoy en la Casa Blanca gracias a un Colegio Electoral retrógrado y obsoleto, que impide a nuestra población ejercer su voto directo por su presidente y vice presidente y que fue concebido hace 200 años en condiciones totalmente diferentes a las que hoy existen.

Y por supuesto, gracias a la vulgar intromisión en nuestros mecanismos electorales de los bots rusos y la campaña orquestada por el gran amigo de Trump, Vladimir Putin.

“¿Te refieres al tipo de la esposa super modelo?”

Sí, sin dudas a esa misma. A una modelo (lo de “super” es muy cuestionable) que entró a Estados Unidos con una “extraña” visa y conoció a su actual esposo bajo muy “extrañas” circunstancias. A una cuyos desnudos han circulado por todo el Internet (y no es que sea nada malo, pero no nos podemos imaginar el “insulto” de los republicanos si se hubiese tratado de la esposa de un demócrata o de una mujer de color) y que trajo a sus padres a vivir en EEUU utilizando la “inmigración en cadena“, que es un derecho que Donald Trump no sólo ha criticado, sino que ha tratado de impedirnos a nosotros el que lo podamos ejercer.

También me refiero a la Primera Dama que menos ha hecho por el pueblo estadounidense y por los que menos tienen, rompiendo la tradición de las primeras damas, tanto demócratas como republicanas. A la que ha sido cómplice de los desmanes de su marido y que para visitar un Centro de Refugiados (léase de una vez, campos de concentración) vistió una chaqueta dejando claro que “Realmente a mí no me importa“.

“¿Te refieres al tipo cuyas palabras por sí solas disminuyeron enormemente los cruces fronterizos ilegales?”

Sí, los cruces fronterizos ilegales disminuyeron en el primer año de Trump, aunque luego han vuelto a crecer, siendo imposible de determinar si existe un decrecimiento relativo real, o si han disminuido los arrestos en la frontera porque se han vuelto más sofisticadas las formas de cruce (incluso, según Factcheck.org, en el 2019 esos cruces ilegales se duplicaron).

En todo caso, no ha sido gracias a las PALABRAS de Trump, sino a la prácticamente militarización de la frontera, al acoso a los granjeros estadounidenses que emplean fuerza de trabajo inmigrante (ocasionándole tantas pérdidas que “han tenido que aflojarles la mano”), y a la traición a la tradición estadounidense de ser un país de inmigrantes. Tal es así, que hoy la Estatua de la Libertad se cubre los ojos con su mano para no ver el famoso poema de Ema Lazarus tallado en su base.

“¿Te refieres al tipo cuya mera presencia hizo que el mercado de valores rompiera sus registros anteriores?”

La verdad no es como la dibujan los trumpistas (que gritan cuando ven un “pico” de la bolsa y se olvidan que esto es un fenómeno que fluctúa constantemente y hay que basarse en los “valores promedio“), pero hay que reconocer que con Trump el crecimiento del mercado de valores se ha mantenido por encima de la media de los últimos 10 años. Y ni siquiera queremos basar el análisis en el buen estado de la economía que Trump heredó de Obama, para que no nos perdamos en esa discusión.

Como bien dijera Daniel Patrick Moynihan, “cada persona tiene derecho a tener su propia opinión, pero no sus propios hechos“. Hechos son hechos: cuando Trump llegó a la Casa Blanca el Dow estaba en 18,000 y ha fluctuado en la parte media de los 20,000, mientras que el índice S&P 500 muestra un incremento del rendimiento promedio anual de aproximadamente un 4%.

La gran pregunta aquí es, ¿cuántos estadounidenses, qué porcentaje de nuestra población invierte en bolsa y se beneficia del crecimiento del mercado de valores? Aquí viene la parte bonita: mientras, según Gallup, en el 2007 el 62% de los estadounidenses decían poseer algún tipo de acción bursátil, en el 2019 ese porcentaje se ha reducido al 55%, o sea, menos personas participan en el mercado de valores. Pero esa cifra es engañosa por sí misma, porque de ese 55%, la mayoría no tiene inversiones SIGNIFICATIVAS y no obtiene casi NINGÚN beneficio, pues EL 84% DE TODAS LAS ACCIONES está en manos del 10% más rico. A esos son a los que ha beneficiado Trump, no al estadounidense promedio, no a los que menos tienen, no a tí y a mí.

“¿Te refieres al tipo que creó un millón de empleos en sus primeros 7 meses en el cargo?”

Excelente punto, pues aquí también hay que atenerse a los HECHOS, a las CIFRAS y a su puesta en la perspectiva correcta. Desde que Trump asumió la Presidencia el número de empleos ha crecido en 6 MILLONES (6,027,000). Eso es innegable. Lo que los trumpistas no te dicen es que el empleo ha venido creciendo en el país por 111 meses consecutivos, incluyendo los 34 de la Administración Trump. O sea, la cadena de crecimiento no se ha roto por los últimos 9 años.

Y la otra cosa que, por supuesto, no te quieren decir, es que el crecimiento mensual promedio de empleos durante Trump ha sido de 188,000, que queda muy por debajo del logrado por Obama durante su segundo mandato: 217,000. El Buró de Estadísticas Laborales calcula que la tasa de crecimiento del empleo estaba en 4.7% cuando asumió Trump y a finales del 2019 cayó a 3.5%, comparable a la más baja de nuestra historia reciente desde Diciembre de 1969, cuanto también fue de 3.5%.

Y para no alargar este ya largo análisis, no vamos a abundar en las cifras de la CALIDAD del empleo durante Trump, donde una buena parte de los trabajos que se adicionan son trabajos mal remunerados o trabajos de tiempo parcial, que facilitan a los empleadores no pagar vacaciones, no dar más de 35 horas a la semana y no otorgar ningún tipo de beneficios. No por gusto mucha de la gente que tiene 2 y 3 empleos sigue luchando para comprar incluso una Canasta Básica cuyo incremento real sobrepasa el incremento en el salario medio.

“¿Estás seguro de que sabes a qué te estás resistiendo?”

Totalmente seguros. Nos estamos oponiendo a los esfuerzos de desterrar de EEUU todo vestigio de capitalismo real y sustituirlo por la dictadura de la plutocracia, donde parte del 1% y de las grandes corporaciones compran congresistas y jueces para hacer las leyes que los beneficien exclusivamente a ellos. Nos estamos oponiendo a vivir en el supuestamente país más rico del mundo, donde hay 50 millones de pobres sin la menor esperanza de mejora para ellos o sus hijos; donde casi 20 millones de personas trabajan por (o cerca de) un mísero salario mínimo que no alcanza ni para satisfacer las más elementales necesidades de techo, comida y transportación; y donde 27.5 millones de personas no tienen seguro médico(en los dos últimos años la proporción de estadounidenses sin seguro médico pasó del 10.9% al 13.7%, o tienen, pero no pueden acceder a médicos, tratamientos y medicinas por los abusivos costos de los co-pagos.

Nos oponemos a vivir en un país donde la expectativa de vida, que ya era relativamente baja, se redujo en cada uno de los primeros años de la presidencia de Trump, y en el 2017, la tasa de mortalidad en la mediana edad alcanzó su nivel máximo desde la II Guerra Mundial. En un país donde la mediana salarial de un estadounidense varón que trabaja a tiempo completo (lo cual ya es de hecho, tener suerte) sigue siendo más de 3% inferior al valor de hace 40 años.

“¿Estás seguro de que respaldas a un partido que permite la aniquilación de cada uno de los principios básicos del Cristianismo?”

El Partido Demócrata defiende la libertad de religión, a la par de cualquier otra libertad que debe caracterizar una sociedad democrática. La libertad religiosa abarca el Cristianismo y todas las demás religiones y o creencias religiosas que existen en nuestro país, así como el derecho a no profesar ninguna religión. De hecho, millones de demócratas son cristianos o católicos y en el actual, 116 Congreso de los EEUU, de sus 535 integrantes, hay 233 protestantes (97 Demócratas y 136 Republicanos) y 141 Católicos (87 Demócratas y 54 Republicanos).

Quienes realmente se han apartado de los principios de amor y humanidad del Cristianismo son los seguidores y facilitadores de un hombre que ha dividido a la nación con su discurso de odio, que ha enjaulado a niños y ofendido a las mujeres (declarando, entre muchas otras cosas, que si eres famoso las puedes agarrar por la vagina), a los pobres y las personas de color en múltiples ocasiones y que además de ser famoso por cometer adulterio continuado no pasa un día en que no mienta varias veces.

“¿Estás seguro de que respaldas al Partido que votó al 100% en contra de abolir la esclavitud?”

En sus inicios, hace exactamente 200 años, el Partido Demócrata se oponía a la abolición de la esclavitud. Y muchos de sus miembros se opusieron incluso a la Lucha por los Derechos Civiles a inicios de 1960. Pero lo que los Trumpistas no te están diciendo es que todo eso cambió a partir precisamente de la década de los 60 del siglo pasado, a partir de cuando el Partido Demócrata se convirtió en el defensor de los derechos de las minorías y el Republicano en defensor de los derechos de la oligarquía. No te dicen que muchos de los más connotados racistas en el bando demócrata se pasaron al Partido Republicano y viceversa hicieron los miembros más liberales del GOP. Hoy en día habría que estar ciego y sordo para no identificar a quién pertenecen las lealtades de cada Partido

“¿Estás seguro de que realmente tomas en serio a un político como Maxine Waters? ¿Estás seguro de que no ves nada malo con alguien que tiene una carrera de 40 años como servidor público que vive en una mansión de $4.5 millones que representa un distrito en el que ni siquiera vive?”

Y ¿por qué no? La Maestra Maxine Waters ha trabajado como servidora pública por más de 40 años, de ellos casi 20 en el Congreso de los EEUU. No es una persona perfecta. Nadie lo es. Pero es alguien que se ha distinguido en su lucha por las minorías y los que menos tienen, por enfrentarse valientemente a la corrupción en Washington, al Complejo Militar Industrial y a la participación de EEUU en guerras como la de Irak, todo lo cual la ha convertido en alguien tremendamente popular entre sus constituyentes (no es casual que hayan votado por ella 15 veces continuas como su Representante en el Congreso).

La casa que se menciona está evaluada en $2.8 millones de dólares (no en $4.5 millones) y cuando fue adquirida en el 2004 se encontraba dentro del distrito que ella representa (sólo posteriormente y gracias a una redistritación republicana, la casa quedó unas cuadras fuera del distrito. La Sra. Waters ha venido devengando por años un salario de $174,000 al año y está casada con Sidney Waters, un ex jugador de la NFL y ex dueño de un concesionario de la Mercedez Benz, que recibe pensión de ambas entidades y que ha sido considerado un líder de negocios en su comunidad. Para enfrentarse a la pobreza no hay que ser pobre. De hecho, la gran mayoría de hombres y mujeres que lideran la lucha contra la pobreza, no lo son.

“¿Estás seguro de que no ves nada malo o peculiar acerca de Hillary Clinton, una mujer involucrada en política durante los últimos 30 años con un patrimonio neto de $240 millones?”

Primero, los $240 millones no es su fortuna personal, sino de ella y Bill Clinton. Según la prestigiosa revista Fortune, Bill es quien ha hecho la mayor parte del dinero, ganando $189 millones escribiendo libros muy bien vendidos, dando discursos, como consultor de compañías privadas y consejero del billonario Ron Burke. Por su parte, Hillary también ha ganado mucho con sus discursos dirigidos a diferentes audiencias (lo cual es perfectamente normal y legal) y sólo entre el 2013 y el 2015 ganó $12 millones con su libro “Decisiones Difíciles“, además de otros ingresos también relacionados con consultorías y asesorías, todo lo cual está debidamente reflejado en sus Declaraciones Anuales de Impuestos que ha hecho públicas. Nada de extraño.

Extraño es tener un Presidente que clama tener miles de millones, pero que ha se ha declarado 6 veces en bancarrota: el casino Taj Mahal en 1991, otros dos casinos de Atlantic City en 1992, el Hotel Plaza de New York en 1992, el Trump Hotel and Casino Resort por segunda vez en el 2004 y el Trump Entertainment Resorts en el 2009. Y más extraño aún es que sigue siendo el primer Presidente en nuestra historia moderna que se ha negado rotundamente a revelar sus Declaraciones de Impuestos, enfrentándose a demandas y órdenes judiciales, lo que te puede dar una idea de lo mucho que parece tener que ocultar.

“¿Estás seguro de que no estás basando tu opinión en una deshonesta plataforma pagada por los medios?”

La única plataforma de medios totalmente deshonesta que conocemos es Fox News, que ha actuado como la encubridora #1 del Presidente y promotora de cientos de teorías de la conspiración, divisionismo y odio racial. El resto de los medios serios y reconocidos, con defectos y virtudes, han demostrado tener mucha más vocación por la verdad que Fox News. Además, las opiniones no se forman sólo leyendo los medios…, basta revisar el Twitter del Presidente, sus discursos e intervenciones públicas, los múltiples libros que sobre él se han escrito, las declaraciones de sus facilitadores en el Congreso y simplemente haber seguido la farsa de su juicio político.

“¿Podrías decirme 5 cosas que el Partido Demócrata ha hecho para mejorar tu prosperidad cotidiana como ciudadano estadounidense trabajador? Probablemente no…”

Podríamos citar muchos, pero suficiente referirse a la lucha por elevar el salario mínimo, por elevar el salario promedio de las minorías y una menor desigualdad salarial entre hombres y mujeres; una Reforma de Salud que permitió el acceso de millones de estadounidenses a cuidados de salud asequibles y de calidad (hoy casi revocado por la actual administración); el Medicare y la Seguridad Social, que hoy quieren ser privatizados por los republicanos; la reducción de los intereses de los préstamos estudiantiles y de costos de la Educación en general, igualmente amenazados por la avaricia corporativa y la ofensiva trumpo-republicana; las medidas tomadas por la administración Obama para conservar las aguas limpias y la protección del medio ambiente, entre muchas otras. Que ha hecho todo lo que pudo haberse hecho, pues NO. Pero que ha hecho mucho más que el Partido Republicano es demostrable con hechos y cifras.

“¿Te das cuenta de la debacle a la que envías a tus hijos una vez que se convierten en adultos al continuar apoyando a un partido político que no ha hecho nada por los pobres, excepto mantenerlos pobres, darles abortos gratuitos y unos pocos cientos al mes para mantener alimentos en su refrigerador?”

Eso es simplemente incierto y parte de la manipulación republicana. La principal causa de la pobreza y de que mucha gente tenga que acudir a los cupones de alimentos es la avaricia corporativa y los bajos salarios. Lo que sí es irrebatible es que el crecimiento del último trimestre del PIB fue sólo 2.1%, mucho menos que el 4%, 5% e incluso 6% que prometió Trump, e incluso menos que el 2.4% promedio del segundo mandato de Obama.

“La prosperidad y seguridad de sus ciudadanos es el trabajo número uno de tu Gobierno. Únete a nuestro programa. Todos los demás te han fallado continuamente. Vuélvete inteligente y toma una posición por el bien de tus hijos”.

Los senadores republicanos acaban de demostrar que siguen poniendo al partido por encima del país. El Partido Republicano se ha puesto totalmente al lado de los ricos y poderosos, priorizando los intereses corporativistas por encima de los verdaderos intereses del pueblo estadounidenses, limitando la reforma de salud emprendida por la anterior administración, promoviendo una política impositiva que beneficia al 1%, derogando leyes que prohíben abusos y desmanes corporativos y manipulando descaradamente la información que nos llega. Así que, sí, por el bien de nuestros hijos tenemos que enfrentarnos a Trump, sus facilitadores y todo lo que ellos representan.

“Te prometo que un país lleno de inmigrantes ilegales, abortos, empleos de $15 por hora y personas sin género específico no harán que tu país y tu vida sean más prósperos”.

Estados Unidos siempre fue un país de inmigrantes y nos enorgullecíamos de ello. Hasta ahora, que se han echado a andar las mentiras de que vienen a robarnos nuestros puestos de trabajo (la gran mayoría de los inmigrantes se desempeña en trabajos que los estadounidenses no quieren realizar); que violan y matan a nuestras mujeres e hijos (cuando la casi totalidad de los asesinatos masivos, por poner un claro ejemplo, ha sido cometida por hombres blancos estadounidenses); que viven del Gobierno, cuando solo una pequeña parte de ellos utiliza cupones de alimentos y más del 75% de los mismos paga impuestos federales y estatales que contribuyen a mantener funcionando Medicare y el Seguro Social.

Incrementar el salario mínimo aumenta la capacidad de consumo y deviene en gran impulso para la economía. Un estudio de Doug Hall y David Cooper estimó que un incremento de $2.55 en el salario mínimo incrementaría la capacidad adquisitiva de los trabajadores menos remunerados en $40 mil millones de dólares y resultaría en un incremento significativo del Producto Interno Bruto, la economía y los negocios en general.

“Rosie, Madonna, Katy Perry y Robert Deniro no son como tú. No tienen que vivir la disparidad cotidiana del mundo real de un estadounidense promedio”.

No, es cierto que ninguno de ellos vive como nosotros. Son ricos y famosos y el dinero que tienen lo han ganado con su talento, por el contrario de otros que lo han ganado con estafas, no pagando a los subcontratistas y declarándose en bancarrotas múltiples. Lo que hay que ver de esas personas que se mencionan es su vocación de ayudar a los que menos tienen y la porción de sus fortunas que dedican precisamente a ese propósito. Todos ellos son reconocidos por apoyar cuantiosamente a múltiples causas. Vergüenza debería dar ignorarlo, cuestionarlo o manipularlo.

“Los hombres no odian a las mujeres, los blancos no odian a los negros, y Donald Trump no es racista”.

Cierto, no todos los hombres odian a las mujeres, ni todos los blancos odian a los negros. Hay mucha gente buena en este país que abrazan el progreso social y los más sagrados principios de la democracia, la convivencia y el humanismo. El problema es que Donald Trump se ha encargado de aglutinar precisamente a los que se comportan de manera diferente, avivando el odio y la división extrema en el país.

La historia del racismo de Donald Trump ha sido ampliamente documentada por fuentes muy serias, pero para saberlo no hace falta acudir a ningún estudio. Basta volver a leer todo lo que ha dicho sobre los “mexicanos” (término con el que parece englobar a todos los latinos), recordar cuando estereotipó a un reportero negro, cuando alabó a los supremacistas blancos, su alusión a los países de mierd*, sus continuos ataques a congresistas de color como AOC y otras. En este enlace puedes encontrar una muy interesante cronología (entre 1973 y 2019) que demuestra con hechos, demandas legales, documentos e intervenciones el racismo de Trump de forma inequívoca.

“No dejes que te siga lavando el cerebro un partido que te ha fallado continuamente. Se trata de tu prosperidad, tu seguridad, tus hijos y una mentalidad de América Primero”.

Tienes razón. No podemos permitir que el Partido Republicano y los trumpistas sigan poniendo en juego el futuro de nuestro planeta y nuestros hijos. Por otro lado, la política de “América Primero” representa una total traición al papel protagónico asumido por EEUU después de la II Guerra Mundial, siendo una mezcla de ultra nacionalismo, unilateralismo y xenofobia, que nos distancia de nuestros aliados, incrementa el odio de nuestros enemigos y pone al mundo al borde de un peligro mucho mayor, como lo demuestran magistralmente Antony Blinken y Robert Kagan.

“Deshazte de estos políticos corruptos que han frenado tu crecimiento. Deshazte de estos políticos corruptos que han frenado el crecimiento de tus hijos. Ponte fuerte, toma una posición y actúa como un orgulloso estadounidense”.

Otra vez tenemos que estar de acuerdo. En Noviembre tenemos que salir de Trump y su camarilla de delincuentes estafadores. En todas las elecciones por venir tenemos que deshacernos de sus facilitadores y votar por congresistas, representantes y jueces a nivel federal, estatal y local que representen los intereses de la mayoría y no del 1% y las grandes corporaciones. Esa es la misión de toda persona que se sienta orgulloso de pertenecer al gran país que Trumpistas y republicanos de extrema derecha quieren convertir en una férrea dictadura de los poderosos y por los poderosos.

“Ve el espíritu de Trump y los estadounidenses amantes de la libertad e imagina dónde podríamos estar como país si todos tuviéramos las mismas prioridades”.

Si todos tuviésemos las mismas prioridades y las mismas oportunidades básicas podríamos ser un país más fuerte, menos desastrosamente desigual. Trump y sus facilitadores no son amantes de la libertad de las masas trabajadoras y la clase media, sino de la “libertad” del 1% de hacernos cada vez más dependientes y más esclavizados del gran capital.

El gran problema de este mundo no es que no haya suficiente para repartir mejor entre todos, sino que nunca habrá bastante para satisfacer la insaciable avaricia de los que tienen más.

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