Ayer tuvo lugar una nueva votación en las Naciones Unidas contra el criminal Bloqueo a Cuba, el que la Administración Biden mantiene intacto en medio de una feroz pandemia, haciendo caso omiso a los reclamos del mundo, y en especial de los cubanos y de muchos ciudadanos estadounidenses.

Una vez más la abrumadora mayoría de los países del Planeta (184) votó por eliminar las crueles sanciones comerciales y financieras contra una isla pequeña en tamaño, pero gigante indiscutible de la solidaridad, el amor y la ayuda concreta y tangible hacia otros pueblos del mundo. En contra estuvieron Estados Unidos e Israel (como ya es habitual) y se abstuvieron Brasil, Colombia y Ucrania.

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Votar por mantener ese acto de genocidio moderno e incluso negarse a condenarlo es ser parte de un crimen de lesa humanidad, que actualmente MATA a niños y a ancianos, a civiles inocentes, e intenta matar -sin resultado-, la esperanza de un pueblo digno a vivir en paz y construir su futuro en igualdad de condiciones con las demás naciones del mundo. Pero, eso NO ES CULPA DE LOS PUEBLOS. Los pueblos de esos países sufren, en algunos puntos en mayor medida que el de Cuba, sólo que por distintas razones, entre las que destacan sus gobiernos en venta a los intereses del Gran Capital y su subordinación a los intereses del neoliberalismo desenfrenado y brutal.

El pueblo de Cuba agradece el apoyo de esos 184 países, pero también el de los pueblos de los otros cinco, y expresa su solidaridad con los 27 millones de estadounidenses que no tienen acceso a cobertura de salud o los aproximadamente 60 millones que no van al médico hasta último momento porque no pueden o se niegan a pagar los absurdos y criminales costos de los tratamientos y medicamentos. Su solidaridad con el 16.3% de las mujeres y el 13% de los hombres de todo Estados Unidos que viven con ingresos por debajo del umbral oficial de pobreza, así como con el 21% de todos los niños y el 14.5% de todas las personas mayores que en el país más desarrollado del mundo luchan a diario contra el flagelo de la mala nutrición y la pobreza. Con las víctimas del racismo sistémico, la brutalidad policial y la supremacía blanca, entre muchos otros males que afectan a ese pueblo hermano.

La solidaridad de los cubanos respecto a Israel no sólo abarca el histórico rechazo al genocidio al que fueron sometidos los judíos, sino que también se extiende a los dos millones de israelíes que viven bajo la línea de pobreza en uno de los países del mundo que más gasta en armamentos por cada habitante, donde el índice de desigualdad entre los sectores más y menos pudientes se elevó en un 7.8% entre el 2019 y el 2020. Con el 30% de los niños en ese país (1,200 mil judíos, 500 mil ultraortodoxos y 700 mil árabes) que viven bajo la línea de pobreza.

La empatía y solidaridad de Cuba con las víctimas de los desastres que sacuden el mundo se ha mostrado repetidamente en Brasil, donde entre otras cosas, los médicos cubanos intentaron llevar la luz de la esperanza a comunidades olvidadas por décadas, hasta que Bolsonaro decidió que mantenerlos allí perjudicaba los intereses financieros de consorcios médicos locales y no agradaba a sus amos del norte. Se trata del mismo Bolsonaro que redujo uno de los programas de alivio económico por el coronavirus más generosos del mundo, dejando a los pobres a merced de aumentos en los precios de la comida, con un mercado laboral cada vez más pobre. Todos los brasileños, y muy en especial ese tercio de la población que sufre de pobreza y pobreza extrema, cuentan con el cariño y el hombro amigo del pueblo cubano, sin importar como vote o siga votando su entreguista y neoliberal gobierno.

No olvidará jamás Cuba a nuestros hermanos colombianos, que viven en un país donde las políticas neoliberales  y el entreguismo al poderoso vecino del Norte hizo que la pobreza alcanzara al 42.5% de sus habitantes (más de 21 millones de personas) y donde se cuenta con 7,4 millones de personas viviendo en condiciones de pobreza extrema. Los cubanos de la Isla y del mundo enviamos nuestro abrazo a los miles de personas que recientemente han bloqueado calles y carreteras en Colombia, en protesta por las políticas oficialistas (ajustes fiscales que perjudican a los pobres) de un gobierno que responde a muchos intereses, menos a los de su pueblo, y han tenido que enfrentar la represión policial, en muchos casos con fuerza letal.  La justa indignación de los colombianos contra la pobreza y la desigualdad cuenta con el apoyo irresoluto de los cubanos.

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Por último, sabemos que ni Ucrania ni el mundo olvidan cuando hace 35 años Cuba hizo suyo el dolor de un pueblo que sufrió la tragedia de Chernobyl y ofreció tratamientos y cura a miles de niños afectados por el accidente nuclear, protagonizando una de las más grandes historias de profundo humanismo y amor del siglo XX, en un programa que creció y creció sin detenerse incluso luego de la caída del campo socialista, ni en los años de más intensa crisis económica en el país. Ojalá y nunca suceda, pero Cuba no vacilaría en compartir de nuevo su ciencia y su pan con los hermanos ucranianos si un día llegasen a necesitarlo. Ucrania, uno de los países más pobres de Europa, con un sistema sanitario decrépito, ha registrado un alto índice de coronavirus, gran cantidad de muertes y hoy enfrenta una extraordinaria necesidad de vacunas, que no producen en el país, y que por ser tan pobres tendrán que esperar desde los últimos vagones del tren.

Pero todo eso de arriba difícilmente te lo dirá un cubano de la isla, pues para ellos, esas muestras de solidaridad son algo tan cotidiano y normal, que difícilmente lo saquen a relucir. Te lo dice un cubano que vive en Miami, que ayer vibró con cada minuto de las votaciones, que palideció de verguenza ante la cínica intervención de la representante de mi actual país, y al que jamás pasó por la mente el menor sentimiento de rechazo a los pueblos de esos cinco países que no acompañaron al resto en su apoyo a Cuba, porque eso no sería digno de ningún cubano digno. Nuestros hermanos seguirán siendo nuestros hermanos, independientemente a como voten sus gobernantes.

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NOTA DE LA REDACCIÓN:  Por favor, vivas donde vivas, si consideras que el Bloqueo a Cuba debe terminar y que es justo apoyar a un pueblo que ha mostrado su solidaridad miles de veces con otros pueblos del mundo, a través de sus médicos, maestros y sus más valiosos hombres y mujeres ÚNETE A NEMO (No Embargo Cuba Movement), haciendo CLIC AQUÍ