Las recientes elecciones presidenciales, ampliamente ganadas por Joe Biden con 81.3 millones de votos (contra 72.2 por Trump) y un gran margen de diferencia en el Colegio Electoral de 306 a 232 nos muestran que deberíamos cambiarle el nombre al país y ponerle los “Estados Desunidos de América“.

Resulta increíble que después de 2 años de una desastrosa campaña y de 4 años de una bochornosa, corrupta, ineficiente administración, 74 MILLONES DE ESTADOUNIDENSES hayan votado por Trump, conociendo su nepotismo, su supremacía blanca, sus tendencias neo fascistas, su desprecio por los soldados caídos en combate, las mujeres, los impedidos físicos, las minorías; su odio hacia los inmigrantes; sus delitos de no pagar impuestos, sus mentiras y su transparente corrupción.

Estamos Mal. Tan Mal Que da Miedo 

Estamos mal, muy mal. Aunque en estas elecciones salieron a votar más personas que en elecciones anteriores, aún así, casi un 40% de los votantes potenciales no fueron a las urnas. Una parte por todas las estrategias de supresión de votantes llevadas a cabo por el Partido Republicano, y otra parte, con toda seguridad mayoritaria, porque no creen en el proceso electoral, porque tienen un nivel tan alto de frustración y de decepción con el sistema que ni siquiera se molestan en votar.

O sea, para estar claros: más de una tercera parte de los estadounidenses NO VOTAN, en franco contraste, por ejemplo, con las elecciones de 1876, cuando el 82.6% de los posibles votantes ejercía su derecho democrático, o el 73% en 1900. Y de los que sí votan el 47% lo hizo por un déspota, aprendiz de dictador, que cataloga internacionalmente como un verdadero “monstruo político“.

Es más, el deterioro de nuestras instituciones es tal, que a más de un mes de las elecciones, Trump y sus secuaces siguen empecinados en no reconocer los resultados, y en utilizar las lagunas de las leyes y la Constitución para agenciarse aún así la victoria, con el apoyo de un Senado vendido, que ni siquiera ha querido aprobar un segundo alivio económico de la pandemia con millones desesperados por lo que les está pasando y lo que les pueda pasar, y de una Corte Suprema que cada día pierde más y más credibilidad.

Estamos mal, muy mal. Mejor dicho, estamos jodidos. Muuuuy.

La Esperanza Está en los Jóvenes y en los Latinos

Sin embargo, si bien aquellos números de arriba nos asustan, el análisis de otros números nos transmite optimismo y nos da esperanzas. Veamos algunos comentarios a la siguiente gráfica:

El 61% de los jóvenes entre 18 y 29 años y el 54% entre 30 y 44 años rechazó las nefastas políticas de Trump y abogó por un país diferente y un futuro diferente. Esto es superior al porcentaje de voto juvenil que recibió Hillary Clinton en el 2016.

Esta gráfica muestra también que no sólo somos un país dividido entre republicanos y demócratas, entre trumpistas y no trumpistas, sino que también ideológica y políticamente estamos divididos generacionalmente. Y aunque no deja de preocupar el 36% (18-29) y el 43% (30-44) de jóvenes que votaron por Trump, esto nos da esperanzas de cara al futuro y nos anima a seguir trabajando con la juventud.

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El apoyo a Biden por parte de los jóvenes fue menos marcado entre los blancos (como se aprecia en la gráfica siguiente): 51% vs 43%, pero fue demoledor entre la juventud negra: 87% vs 10%, la asiática: 83% vs 15% y los jóvenes latinos: 73% vs 24%.

Esto números nos permiten afirmar que el rechazo de los jóvenes a las ideas retrógradas de la saliente administración Trump está presente en todas las étnias, aunque haya que seguir trabajando muy fuerte para alejar a los jóvenes blancos de los cantos de sirena de los nacionalistas y supremacistas.

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En el caso específico de los jóvenes latinos, vean como el apoyo de estos a Biden (primera columna de la izquierda) es mayor en todos los casos (excepto en los latinos mayores de 65 años) al de los jóvenes no latinos (penúltima columna).

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Los “latinos” son un amplio conglomerado de personas provenientes o con origen de diferentes países. Lo interesante de la siguiente gráfica es que los jóvenes Mexicanos, Puertorriqueños, Cubanos, Centroamericanos y Sudamericanos entre 18 y 44 años, en todos los casos, apoyaron a Biden mucho más que a Trump.

Esa cifra es muy importante para desmentir a algunos que han especulado del masivo apoyo de los cubanos a Trump. Si bien esto es relativamente cierto entre las generaciones más viejas (45% a favor de Biden y 52% de Trump, lo cual tampoco es tan “masivo“), la juventud procedente de Cuba o con orígenes cubanos está igualmente a favor de un país más digno, más decente, menos divisivo y depredador.

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En resumen, no podemos descansar en nuestra labor de educar a la gente en los principios progresistas que promueven una sociedad capitalista menos desigual y con igualdad de oportunidades no sólo para la élite, sino para todos, pero las jóvenes generaciones se perciben más conscientes, más comprometidas con ese futuro. Hagámosles llegar nuestro agradecimiento. Y que sepan que estamos con ellos.