Por favor, trata de escuchar … a lo lejos. ¿Puedes oír ese silbato solitario en la distancia?

Si puedes, es que probablemente no seas republicano.

No es por falta de tratar de encontrar al denunciante, ya que los miembros pugnaces y legalmente ignorantes del Partido Republicano han estado haciendo todo lo posible para filtrar el nombre de la persona que primero planteó la enorme impropiedad de la llamada telefónica quid pro quo de Donald Trump con el presidente de Ucrania, Zelensky, y han colocado a la persona que puso al presidente en grave peligro de juicio político en su propio tipo de peligro, sólo que en su caso es físico.

Estos entusiastas submarinistas republicanos que se sumergen con gusto en el colon de Trump, han hecho todo lo posible para ignorar las disposiciones de las leyes diseñadas para proteger a los denunciantes de represalias a fin de complacer a su jefe que aparentemente no se da cuenta de eso, pues ahora que los detalles de la denuncia del informante han sido confirmados por participantes que estuvieron presentes físicamente durante la llamada, la persona que alertó a las autoridades sobre las acciones ilegales del presidente es bastante irrelevante. A no ser que lo quieran hacer por pura venganza.

Sin embargo, sin otra defensa razonable de sus acciones, aparte de afirmar repetida y falsamente que la llamada fue “perfecta“, Trump ha tratado de centrar la atención en las lealtades y motivaciones del denunciante aún no identificado públicamente como una distracción de la sustancia de su ilegal intento de colusión -de nuevo- con un gobierno extranjero para influir en una elección estadounidense.

Ahora, el abogado que representa al denunciante, Mark Zaid, ha ofrecido una rama de olivo a los republicanos del Congreso que están molestos porque el denunciante no ha tenido que enfrentar sus preguntas hostiles en un foro público. La oferta llega el mismo día en que Trump pidió a las organizaciones de noticias que publicaran el nombre del empleado federal tan éticamente asertivo, al tiempo que afirmaba falsamente que el denunciante, así como cualquier otra persona que corroboró su historia de la llamada del presidente, malinterpretaron su llamada “perfecta“.

Donald J. Trump: “El Denunciante se equivocó tanto que ÉL debe presentarse. Los medios de comunicación falsos saben quién es él, pero, siendo un brazo del Partido Demócrata, no quieren revelarlo porque se les desataría un infierno.
¡Revelen al denunciante y acaben con el engaño de acusación!”

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Zaid ofreció que los representantes republicanos interrogaran directamente a su cliente bajo juramento, siempre que las preguntas no revelen la identidad del individuo, siempre que todas las preguntas y las respuestas de su cliente estén en formato escrito.

Si bien los republicanos del Congreso reconocieron haber recibido la oferta, aún no han respondido a Zaid. A juzgar por los comentarios del líder de la minoría de la Cámara de Representantes Kevin McCarthy (R-CA) en el programa Face the Nation de CBS, parece poco probable que el Partido Republicano acepte la oferta de enviar preguntas por escrito para que el denunciante responda bajo pena de perjurio.

“Cuando se habla de la destitución del presidente de los Estados Unidos, deshacer la democracia, deshacer lo que el público estadounidense había votado, creo que esa persona debería presentarse ante el comité”, dijo McCarthy. “Necesita responder las preguntas”.

El lenguaje hiperbólico de McCarthy, que no tiene en cuenta que la acusación, en lugar de deshacer la democracia, es una parte integral de lo establecido por la Constitución y que el público estadounidense realmente le dio muchos más votos a su oponente Hillary Clinton que a Trump, nuevamente ignora el hecho que la afiliación política del denunciante, sus motivaciones y su identidad no importan cuando la sustancia de sus afirmaciones sobre el comportamiento corrupto y criminal del presidente ha sido repetidamente confirmada a través del testimonio posterior de miembros perfectamente identificables de la administración Trump lo suficientemente valientes como para desafiar la prohibición obstruccionista de la administración respecto a compartir información con el Congreso.

Con suerte, los republicanos que claman por atacar al denunciante para mejorar su posición ante los ojos sombríos del presidente se verán apaciguados por la oferta de Zaid, especialmente si se molestan en leer la justificación proporcionada para proteger la identidad de su cliente incluida en su artículo de opinión del Washington Post.

Si no lo hacen, es simplemente una confirmación más de que los ataques al denunciante son la verdadera guerra partidista en la que participan los defensores del Congreso de Trump que se preocupan menos por la verdad que por mantener el poder que aún tienen.

Ese silbato ya no necesita ser tan solitario. Si se mantienen las protecciones legales para los sopladores, con suerte, nadie más se sentirá intimidado por las posibilidades de represalias para informar el tipo de irregularidades masivas que ha sido el sello distintivo de la administración Trump. Que suenen mil silbatos.

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Nota del Editor: En Estados Unidos a los informantes se les conoce como “sopladores de silbato”.