Si bien Donald Trump continúa insistiendo en que, en realidad, él GANÓ las elecciones contra Joe Biden a pesar de todas las pruebas de lo contrario, el resto del mundo ya ha avanzado.

La reconocida atracción turística, el Museo de Cera de Madame Tussaud en Londres, ya ha comenzado a renovar su exhibición de Trump para una nueva era al cambiar su réplica de cera del 45 presidente estadounidense con su aburrido traje presidencial y corbata y vestirlo con la ropa más característica de jugar al golf, misma que probablemente usará el presidente caído en desgracia antes de verse obligado a cambiarla por el traje de rayas de prisión.

Michael Beschloss: El Museo de Cera de Madame Tussaud en Londres informa que ya ha arreglado su efigie del presidente estadounidense para usar ropa de golf en su jubilación.

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Aquí hay una foto de cómo Trump fue retratado inicialmente por la sucursal de Londres del famoso salón de cera, conocido por sus réplicas de los famosos y los infames.

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No se sabe si el museo también se molestó en cambiar la cera de la efigie al mismo tiempo que la renovación del vestuario.

Comparado con la sucursal de Madame Tussaud en Berlín, el museo de Londres fue un modelo de moderación.

Incluso antes del fatídico día de las elecciones que confirmó el destino de Trump como un gran perdedor, el avanzado museo de cera de Berlín rediseñó su exhibición con un maniquí de Trump, todavía vistiendo un traje presidencial apropiado, en un cuadro de pronóstico político.

Mostraron el muñeco de Trump (disculpen la redundancia) en un contenedor de basura adornado con un letrero de Dump Trump (a la basura con Trump) y rodeado de tweets falsos y bolsas de basura llenas con una leyenda en alemán que decía:

“Las elecciones estadounidenses son inminentes y estamos abriendo espacio para el próximo presidente”.

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Las figuras de cera de tamaño completo increíblemente reales de Trump son en realidad un mejor sustituto del que pronto será ex presidente que el Donald real.

Las estatuas mudas no mienten ni engañan.

Ellas no tuitean.

No intentan destruir la democracia con sus falsas afirmaciones de fraude electoral.

No intentan estafar a sus partidarios con millones de dólares utilizando reclamos de fraude como una estratagema cínica para ganar dinero.

Si bien su coeficiente intelectual es un poquito más bajo que la versión viva de Donald Trump, al menos no muestran su estupidez hablando o haciendo publicaciones en las redes sociales.

¡Lástima que no sustituyéramos la versión de Donald Trump de Madame Tussaud por la de la Casa Blanca!

Los últimos cuatro años seguramente hubieran sido muchísimo más fáciles si así lo hubiéramos hecho.