Todos en la familia Trump ocuparán las páginas más indignas en la historia estadounidense. Todos se han encargado de destruir muchas normas durante la presidencia de Donald Trump, incluyendo a la civilidad y las tradiciones de la Casa Blanca entre las mayores víctimas.

Melania tenía que ser fiel a ese legado hasta último minuto. A solo unas horas antes de que Trump sea desalojado sumariamente de la Casa Blanca, la infame Primera Dama se niega a participar en una tradición de larga data en la transición presidencial, gracias a la cual la primera dama saliente da un recorrido personal privado a su reemplazo por los cuartos del segundo y tercer piso de su nueva residencia.

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La reportera Kate Andersen Brower, autora de  “Primeras mujeres: la gracia y el poder de las primeras damas modernas de Estados Unidos, una historia definitiva de cónyuges presidenciales, detalló el desaire sin precedentes en una columna de opinión para CNN .

“Desde la reunión de Bess Truman y Mamie Eisenhower, hasta la visita que realizó Laura Bush, donde Jenna y Barbara Bush le mostraron a Sasha y Malia Obama cómo deslizarse por la barandilla de la Residencia, hasta la visita en la que Michelle Obama invitó a Melania Trump incluso después de que Donald Trump había cuestionado la ciudadanía de su esposo, esta tradición ha sido durante mucho tiempo una de las muchas obligaciones no escritas de la primera dama”, escribe Brower. “Y Melania Trump la ha descartado”, lamenta.

Brower explica en su artículo de opinión por qué “La ceremonia es importante. Las tradiciones importan“.

“Es un evento raro cuando se nos recuerda que somos parte de algo más grande que nosotros mismos, y aunque una reunión con té servido en bandejas de plata en la Residencia entre dos mujeres poderosas casadas con presidentes puede parecer pintoresca, esa tradición es significativa. Nos fundamenta saber que dos personas que pueden tener muy poco en común están reconociendo que algo tan trascendental como la transferencia del poder presidencial también afecta la vida de familias reales no tan diferentes a la nuestra”, explica.

Esas tradiciones son importantes para muchos que vieron las noticias en las redes sociales y respondieron con reflexiones sobre cómo el desaire de la primera dama inmigrante hacia la Dra. Jill Biden refleja su propio carácter y el de su deplorable esposo.

BrooklynDad_Defiant!: “Melania Trump ha roto la tradición al NO invitar a la Primera Dama entrante a la Casa Blanca.

Eso no es muy “Sé Mejor”, ¿verdad?”. (Se refiere a la única campaña impulsada por Melani durante sus 4 años, la que no tuvo resultado memorable alguno).

Mama_C2: Jill Biden conoce la Casa Blanca mejor que Melania. No hay nada que ella pueda mostrarle o decirle que tenga algún valor.

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Michael Beschloss: Michelle Obama recibió amablemente a Melania Trump en la Casa Blanca inmediatamente después de las elecciones del 2016 para garantizar una transición sin problemas. Melania Trump no ha hecho absolutamente nada por la Dra. Jill Biden.
Algunas personas dan, otras reciben:

s.richart: Jill Biden no necesita a Melania para una transición sin problemas. Tiene a Michelle para darle toda la información que necesita.

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Parece que la primera dama saliente no ha ganado muchos fanáticos nuevos con su decisión de romper con los precedentes.

Su petulancia aquí y su hipocresía de “Sé Mejor” pueden ser la razón por la que ella y Donald Trump son una pareja perfecta.

Con suerte, Melania no lo extrañará mucho si está en prisión después de ser juzgado por sus muchos presuntos delitos en su carrera post-presidencial.

Ella siempre tendrá su propia carrera como modelo a la que recurrir una vez que Donald gaste su fortuna restante en honorarios legales. Claro, aún está por ver la Casa de Modas que se atreverá a contratarla.