¿Por qué tanto interés en esas elecciones? 

Porque todo lo que hicimos para ganar la Presidencia podía verse limitado, incluso neutralizado si los Republicanos conservaban la mayoría en el Senado y este seguía estando liderado por el “Obstrucionista #1” de América: el altamente indeseable Mitch McConnell, el rufián que logró parar en seco los ambiciosos deseos de un buen hombre como Barack Obama; el hombre que ha sido especialmente hábil y eficiente en detener cientos de proyectos de ley impulsados por los demócratas, que podrían beneficiar a la clase trabajadora y media…, el hombre por el cual los estadounidenses no recibimos el cheque de $2,000 propuesto y en su lugar obtuvimos una limosna de $600.

Yo no confío plenamente en que la Administración Biden-Harris pueda resolver la esencia de nuestros problemas, ni siquiera que estén dispuestos a hacerlo. De una forma mucho menos despreciable que Donald Trump y menos burda que los republicanos, ellos (me refiero a la cúpula, al liderazgo demócrata), también se deben a sus amos corporativos, al Gran Capital que financia sus campañas políticas y que luego exije y pone condiciones en correspondencia con sus aportes.

Aún así estoy convencido de que estaremos en mejores condiciones para convertir algunos cambios cosméticos en reformas esenciales, y para sentar las bases de otras batallas que de muchas maneran impulsarán el Progreso. Pero sólo si ganábamos el control de Senado, lo que permite a los demócratas no sólo promover leyes y reformas más populares, sino que tendrán que responder de una forma diferente al pueblo estadounidense pues no podrán echar muchas culpas a los republicanos, excepto quizás para aquellas decisiones donde se necesite una mayoría de 60 o 75 votos, pero es mucho lo que se puede lograr cuando tienes 50+1 votos en el Senado.

Pero esa no es la única importancia de esta Victoria.

No. Georgia es un estado del Sur profundo tradicionalmente republicano, con un Gobernador y una mayoría congresional al nivel estatal igualmente republicanos. Ganar esos dos puestos se convirtió también en un símbolo. Un símbolo de muchas cosas: desde la importancia de ese enorme trabajo de masas que ha hecho la incansable y muy encomiable Stacy Adams, hasta lo que se puede lograr cuando se enfocan las fuerzas democráticas y progresistas de la nación hacia un objetivo preciso.

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No podemos voltear todos los estados “rojos” a la vez (algunos quizás no los podamos voltear en muchas décadas), pero si pudimos voltear Georgia el 3 de Noviembre y ahora porque nos enfocamos en Georgia, entonces también podemos voltear a la decisiva, pero siempre escurridiza Florida (con 29 votos electorales), la cual pudiera ser nuestro próximo objetivo “nacional”. Y luego Texas (con esos codiciados 38 votos electorales, donde ya estuvimos relativamente muy cerca en las presidenciales) y quizás más adelante Carolina del Norte (15 votos). Y otros estados más adelante, pero 1 o 2 a la vez, convertidos en un esfuerzo federal de todos.

Y tenemos más: primero una cuestión de justicia. En un estado con un 32% de población negra, es la primera vez que un hombre de raza negra,  Raphael Warnock, representa a Georgia en el Senado de los EEUU, quien le ganó a una blanca, rubia, multimillonaria, supremacista y trumpista.  Y también era poco probable que un joven periodista judío, Jon Ossoff, le ganara a un hombre de negocios blanco, ya famoso por haber sido el Vicepresidente primero de una marca de la magnitud de Reebok.

Si eso se pudo, pues podemos lograr casi cualquier cosa. Si nos lo proponemos, si nos organizamos, si luchamos juntos y con suficiente antelación. Y en esos empeños todos los esfuerzos, hasta los más pequeñitos, IMPORTAN. El tuyo puede ser decisivo. Yo no tengo la menor duda de que el mío, por minúsculo que fuera, resultó importante.

Y estoy convencido de que si muchos no llegasen a escuchar mi humilde voz por imprecisa o escasa, con toda seguridad estarán atentos al clamor de los que como tú, han tenido la bondad de leer hasta aquí: ANDA Y GRITA, pues a tí te escucharán.