Que me perdone el Maestro por alterar su frase, aunque no el sentido. ES LA HORA. Sí, que a nadie quepa dudas de que nunca hemos estado tan cerca de poder terminar con el criminal bloqueo / embargo a Cuba. Sin embargo, nuestro riesgo no está en el Gobierno estadounidense o en su presidente, Joe Biden, sino en la ultra derecha pseudo cubana, esa que ha secuestrado la política exterior estadounidense por seis décadas para imponer burdamente algo que va contra su propio pueblo y el pueblo estadounidense.

Este miércoles, no hace aún 48 horas y pocas horas antes de que se difundiera al ciberespacio la ultrajante canción de Patria y Vida de meretrices del espectáculo que ni siquiera sabían que estaban robando la frase al hombre que tanto proclaman odiar, los líderes de la “indeseabilidad” cubana tuvieron una Conferencia en Miami, bajo la égida de la Fundación “Inspire America“, cuyo primer requisito para inspirarte es que tengas solo tres neuronas y que seas alguien muy hijo de.. y hablaron, ¡oh, Dios!, una vez más, de “derechos humanos y libertades políticas“, cuando ninguno de ellos alzó la voz para condenar a Trump por haber violado todos los derechos y todas las libertades inimaginables.

Ahí tuvimos a ese paladín de la “libertad”, muy cuestionado por ciertas componendas, el Senador ¿demócrata? Bob Menendez, nuevo presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, que enunció “heróicamente” que priorizará la promoción de esos derechos respecto a Cuba. (Presten atención, sólo respecto a Cuba, país al que hay que juzgar con un rasero muy diverso a todos los demás. Gracias, Zeus por habernos hecho tan especiales).

Y puso en sus labios unas palabras quizás históricas, luego de no condenar a Trump por lo sucedido en nuestro Capitolio: “Debemos garantizar que la diplomacia estadounidense, a su vez, exija que nuestros adversarios y los regímenes autoritarios tomen medidas para restaurar y respetar los derechos de sus ciudadanos“. O sea, la misma baba, el mismo cuento, y las mismas exigencias por más de 60 años de que Cuba ceda a sus absurdas demandas, si quiere cambios en la política del “amo y señor” hacia sus súbditos caribeños.

Y entonces, como emergiendo del Miami convulso y brutal apareció nuestro nunca bien ponderado congresista recién estrenado Carlos Jimenez y dijo: “los elegidos en esta comunidad tenemos diferencias, pero si algo nos une es pedir la libertad de Cuba“. No Carlitos, la única cosa que une a los cubanos buenos, la única sobre la que no estamos dispuestos a discutir con la lacra que tú representas, es la LUCHA CONTRA EL BLOQUEO / EMBARGO. Ya va siendo hora de que te enteres.

Pero ahí vino ese paladín de la verdad (excepto para lo que no le conviene, que es bastante), ese Carlomagno de lo más puro de la Florida “honesta y pundonorosa“, el Senador Marco Rubio (sí Marquito El Pequeño, el que Trump humilló una y otra vez, pero luego le lamió las botas para demostrar que el verdadero valor de un hombre está en la humildad de su lengua burguesamente rosada) y nos entregó su sabiduría digna del más famoso de los Judas de la historia: “Es importante que dejemos claro que cualquier acercamiento con el régimen cubano no cambiará nada su futuro“. Y dijo la verdad el imbecilito: el futuro de Cuba está en manos de su pueblo, y no puede cambiar por las patrañas de Marquitos & Company.

Y para casi terminar, llegó el ex Gobernador de la Florida, un ladrón del Medicaid (ladrón, de verdad ladrón, y si no le gusta que me demande), que usó sus millones para resultar electo al Senado y aportar su cara de calavera en cada foto, y acusó al “poderoso” e imbuido de poderes sobre naturales Gobierno cubano, de “sembrar violencia y desestabilizar la región“, como si quien desestabilizara el mundo fuera Cuba y no la avaricia corporativa, la insaciable sed de los poderosos de no estar satisfechos jamás por mucha sangre que chupen de nuestras venas.

Pero no te apures. El colofón de esta gran patraña fue obra de ese genio “brillante” de la política, marionetita bonita de su hermano Lincoln, nuestro querido Congresista Mario Díaz-Balart, que a falta de algo inteligente que decir, volvió a acusar a Obama por su “desastrosa” política hacia Cuba.

Imagino que muchos de ustedes se hayan cansado ya de leer y no hayan llegado hasta aquí, pero a los que hicieron el esfuerzo les digo sólo esto:

¿Ven que tengo razón cuando les repito una y otra vez que ellos se están moviendo rápido, que pondrán todo su dinero, recursos y capital político para impedir que Biden mejore las relaciones con Cuba y, por supuesto, que jamás se acerque siquiera al levantamiento del embargo / bloqueo?

Y yo pregunto, ¿SE LO VAMOS A PERMITIR? ¿Pueden estos descerebrados abrogarse el derecho de hablar por el pueblo cubano? Yo creo que no, y si escribo estas líneas con toda la rudeza que me cabe en el puño y el amor que me desborda el alma, es porque sé que ustedes no nos dejarán solos en esta lucha que libramos a 90 millas de esa islita donde ustedes se quedaron.

¿O ME EQUIVOCO? Hay que lograr miles, cientos de miles de fotos de personas reales, sonriendo para mostrar que nadie los está obligando, con un mensaje que diga: “Mr. Biden, please. End the Embargo on Cuba“, seguido de tu ciudad y país. Y subirlas al Grupo contra el embargo, al que te puedes unir AQUÍ.

Si nos vas apoyar es ahora, NO MAÑANA. Si de verdad quieres que se caiga el bloqueo, entonces no basta con aplaudir (sobre todo porque ninguno de los que estamos tirando de este tren necesitamos aplausos), HAY QUE ACTUAR.

Entiéndelo bien, y perdona el tono un poquito pasado de decibeles: tenemos que demostrar a Biden, al Congreso de los Estados Unidos, y a la opinión pública estadounidense y mundial, que la MAYORÍA de nosotros está contra el bloqueo / embargo, que por cada voz de “ELLOS” que se levante, hay 9 nuestras clamando en contra.

O es así, o no ganamos. O nos apoyas ahora, o nos dejas solos en el ruedo. Es tu respetable decisión. Sólo asegúrate de que cuando pasen los años, la puedas explicar a tus hijos y nietos, mirándoles a los ojos.