El miércoles por la maña, el presidente Trump amenazó con retener los fondos federales del estado de Nevada si continúan enviando lo que él cree que son boletas de voto por correo “ilegales“, argumentando que esto constituye un fraude electoral (no es así) y que el estado no puede hacer esto (ellos sí pueden).

Parece que el presidente debe haber visto algo en FOX News acerca de cómo Nevada estará celebrando una primaria sin precedentes haciendo todo a través del correo en junio y está profundamente preocupado por el precedente que esto establecería para la nación, a pesar de que los estudios muestran que el voto por correo no tiene ninguna ventaja partidista para uno u otro lado.

Donald J. Trump: “El estado de Nevada” piensa “que pueden enviar votaciones ilegales por correo, creando un gran escenario de fraude electoral para el Estado y los EE. UU. ¡No pueden! Si lo hacen, “creo” que puedo retener fondos para el Estado. Lo siento, pero no deben hacer trampa en las elecciones “.
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No hay nada ilegal en las boletas por correo; cada estado maneja sus propias elecciones y este movimiento fue instituido por el Secretario de Estado republicano de Nevada en respuesta a la pandemia que la negligencia y mala gestión del presidente Trump permitió difundir. Nevada ya permite que cualquier votante vote por correo.

Lo que en realidad podría ser ilegal es el intento de Trump de retener fondos federales para intimidar a los estados para que hagan su voluntad.

Su tweet sobre Nevada siguió de cerca a un estallido similar dirigido a Michigan, al que acusó incorrectamente de enviar boletas en ausencia; en realidad, han enviado solicitudes de boletas en ausencia para aquellos que desean votar por correo.

Elie Honig: “Los fondos federales se pueden retener solo si (1) los fondos se relacionan con la política estatal específica y (2) la fuente de financiamiento es nueva (no se puede interrumpir un flujo de fondos ya existente)” …
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Es muy revelador que a medida que las posibilidades de reelección del presidente se vuelven cada vez más tenues, sus impulsos antidemocráticos de reprimir el derecho de voto de Estados Unidos se hacen cada vez más fuertes. El fraude electoral es y siempre ha sido una amenaza inexistente que los estados republicanos utilizan para privar a las minorías y manipular al electorado a su favor, pero no tiene precedentes que un presidente sea tan flagrante en sus esfuerzos por socavar la democracia de Estados Unidos.

Las elecciones del 2020 bien podrían ser las más importantes en toda la historia de Estados Unidos, ya que Trump está dejando en claro que sería la última si se saliera con la suya.