Leo con frecuencia en las redes y en la prensa en general la duda de si un candidato abiertamente gay como Pete Buttigieg puede llegar a ser presidente de USA. Y más recientemente se añade la orientación sexual del alcalde de South Bend como uno de los factores que hace que no tenga mucho apoyo de la población negra.

Tengo que confesar que hasta el último minuto de las elecciones del 2008 pensé que Barack Obama, un afroamericano, no podía ser elegido presidente. Y me equivoqué de nuevo en las elecciones del 2016 al pensar que el hecho de ser mujer en el caso de Hillary Clinton no sería un tema importante, y lo fue.

¿Puede entonces un hombre gay, felizmente casado ser elegido presidente de los Estados Unidos y romper todos los moldes?

En realidad, se trata de capacidad, carisma y la ejecución de una campaña electoral, inteligente y atractiva.

Veamos la aceptación general de la homosexualidad:

En los años setenta comenzaron las primeras demandas que buscaban el reconocimiento legal de las relaciones entre personas del mismo sexo, aunque demostraron no tener éxito. Y no fue hasta el 12 de febrero del 2004, cuando el alcalde de San Francisco, Gavin Newsom, ordenó al ayuntamiento que emitiera licencias de matrimonio a parejas del mismo sexo.

En un par de meses, Massachusetts se convirtió en el primer estado de los Estados Unidos y la sexta jurisdicción en el mundo en legalizar el llamado matrimonio gay. Y para finales de 2014, el matrimonio entre personas del mismo sexo se había convertido en legal en estados que contenían más del 70% de la población de los Estados Unidos. El resto es historia, demostrando un cambio tremendo en las posturas prejuiciosas con respecto a la orientación sexual y el respeto a los derechos LGBT.

No estamos en los años setenta. Tanto es así que según una encuesta de octubre del 2019 de POLITICO/Morning Consult de votantes registrados, el 50 por ciento de los encuestados dijo que ellos estaban definitiva o probablemente estaban listos para tener un Comandante en Jefe que es abiertamente gay, en comparación con el 37 por ciento que dijo que estaban definitiva o probablemente no estaban listos.

Sin embargo, los votantes fueron más pesimistas cuando se les preguntó si pensaban que el país estaba listo para un presidente abiertamente gay, el 40 por ciento dijo que pensaba que el país estaba listo, y el 45 por ciento dijo que el país no estaba listo. O sea, la gente no tiene problema con esto, pero teme que otros lo tengan. Esa fue exactamente mi forma de pensar cuando las elecciones de Obama.

Las habladurías sobre la sexualidad de Pete Buttigieg son solo un ejemplo de la política de identidad en acción. Te preocupas más por datos demográficos de una persona que por sus calificaciones.

Y mucho se dice que Estados Unidos es un país conservador y religioso. También lo es Irlanda, mayoritariamente conservadora y ultracatólica y eligió a un Taoiseach gay (Primer Ministro) que, a juzgar por su brillante manejo del Brexit par su país, valió la pena cada voto de confianza.

Estados Unidos es el país que en el 2018 eligió con amplia mayoría a Jared Polis, empresario judío y gay como Gobernador de Colorado. Y mucho antes, en el 2015 la gente puso al frente del estado de Oregón a Kate Brown, nacida en España y abiertamente bisexual que ha sido reelegida en el 2018 para su segundo mandato.

Para los que dicen que ser gay es el motivo del poco atractivo para la población afroamericana e hispana de la candidatura de Buttigieg deben mirar en otros sitios. Porque tampoco la mayoría negra en las encuestas apuntaban a Kamala Harris que no es precisamente rubia ni los hispanos apuestan por Julián Castro que no es celta. Y es que, antes de Obama, Bill Clinton había sido ¨el presidente mas negro¨.

Y si queremos ver algún indicio de cómo funciona el voto americano, vale recordar que Lori Lightfoot es, desde el pasado Abril, la alcaldesa de Chicago, la tercera ciudad más grande de Estados Unidos. Lori es la primera mujer negra y primera alcaldesa abiertamente gay y lo logró con el 73% de los votos y ganando los 50 barrios. También ganó la mayoría del voto blanco, el voto negro y el voto latino.

Lo único que el alcalde Pete tiene que hacer es pasar la prueba política, que no tiene nada que ver con la sexualidad. Si es lo suficientemente bueno para hacer el trabajo eso es todo lo que importa.

Yo estoy dispuesto a votar por cualquier candidato democrático independientemente de cómo utilicen sus genitales. Buena parte del país parece estarlo también. ¿Tú lo estás?

No lo olvides. Si, se puede.

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NOTA DEL EDITOR: El Diario Lationoamericano se ha propuesto publicar una serie de artículos para desmitificar los ataques de bandera falsa que están recibiendo los candidatos a la nominación demócrata por parte de ignorantes y malintencionados, de forma que no nos dejemos engañar y votemos por el mejor y de mejores propuestas, el que más convenza a la mayoría. Gracias al Dr. Juan Carlos Socorro (puedes seguirle en Facebook haciendo clic aquí), por su contribución a este propósito.