El Partido Republicano y sus innumerables tentáculos en los medios de comunicación se están agitando en vano en los últimos días antes de las elecciones, desesperados por convencer al pueblo estadounidense de que se preocupe por su campaña de desprestigio fabricada contra Hunter, el hijo del ex vicepresidente Joe Biden (puedes ver aquí “Todo lo Que Necesitas Saber Sobre la Dichosa Laptop de Hunter“).

Según los operativos republicanos dirigidos por el recio leñador partidista Rudy Giuliani, una computadora portátil que pertenecía a Hunter fue abandonada en un taller de reparación de computadoras (a 4,500 kilómetros de donde reside el hijo de Biden). Cuando el dueño de la tienda miró su contenido (cosa que nunca ha estado muy clara, porque el hombre es “legalmente ciego“), supuestamente se preocupó y entregó el material al FBI, el que sorprendetemente también terminó en manos de Giuliani.

La narrativa presentada por estos republicanos profundamente indignos de confianza es sospechosa e imposible de verificar. Desde entonces, se han filtrado cintas sexuales de Hunter obtenidas aparentemente de la computadora portátil y los republicanos también afirman que se descubrieron mensajes de texto que detallan algún tipo de negocios turbios que pueden implicar o no al propio Joe Biden.

Todo es increíblemente opaco y, dependiendo de qué conservador esté despotricando, la naturaleza exacta de las acusaciones cambia. Basta decir que este escándalo es un intento obvio de los leales a Trump de frenar la campaña de Joe Biden.

El propio presidente está profundamente irritado porque la gran mayoría de los estadounidenses no están cayendo en la obvia farsa y tuiteó con enojo al respecto. Giuliani, quien ha sido el rostro de esta farsa desde el principio, apareció en  Fox News e intentó inyectar algo de vida a las moribundas teorías de conspiración sobre Hunter al afirmar, sin evidencia (sin la más mínima prueba), que había fotografías de “niñas menores de edad” en el ordenador portátil.

Si bien tal vez él esperaba una escucha comprensiva de Lisa Kennedy Montgomery de Fox, ella se negó a aceptar sus acusaciones. Giuliani insistió en promover su información errónea y Lisalo rechazó, diciendo que su departamento de noticias trataría de “verificar” lo que estaba diciendo, pero que sonaba “sospechoso” y que gran parte de la información puede haber sido “adulterada” con el tiempo.

Lisa Kennedy agregó que Giuliani actuó como Christopher Steele, el ex oficial de inteligencia del M16 que elaboró ​​el infame dossier sobre las conexiones rusas de Trump. Steele se ha convertido en una especie de bugaboo en los círculos de derecha y Giuliani no tomó amablemente la comparación.

“¿Tienes que estar bromeando? ¿Estaba actuando como Christopher Steele? —dijo Giuliani, con el rostro contorsionado y los ojos desorbitados.

“Eso es lo que parece”, respondió.

Será mejor que te disculpes. ¡Será mejor que te disculpes por eso! Quiero decir que he sido fiscal de los Estados Unidos, fiscal general adjunto, alcalde de la ciudad de Nueva York y miembro del colegio de abogados durante cincuenta años. ¿Nunca me han acusado de nada y me estás acusando de ser Christopher Steele?” Giuliani dijo como si alguno de sus trabajos anteriores lo inmunizara de alguna manera contra su posterior transformación en un esbirro descaradamente mendaz al servicio del peor presidente de la historia de Estados Unidos.

Kennedy y Giuliani iban y venían en la discusión, con él cada vez más acalorado mientras ella se negaba a retroceder. En un momento, incluso tuvo el descaro de acusar a Kennedy de “difamación escandalosa“, un ataque increíblemente irónico proveniente de un hombre que ha pasado meses atacando sin fundamento la reputación de Hunter Biden.

Al final de la misma, Giuliani se había rendido como de costumbre y no pudo agregar ni una pizca de credibilidad a sus extravagantes afirmaciones.

Mira el colapso de Giuliani a continuación.

Aaron Rupar: Kennedy entrevistó a Rudy Giuliani y fue muy dura con él

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Aaron Rupar: KENNEDY: ¿Te arrepientes de tu interacción en la película de Borat?

GIULIANI: Esa es una pregunta estúpida, ¿no?

K: No, no es estúpida en absoluto. Tengo una hija de 15 años, lo vi y me asustó un poco.

G: Lo creas o no, me estaba metiendo la camisa.

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O sea, lo que ya toda la nación vió como alguien que se acaricia los genitales, resulta que ahora es “meterse la camisa“. Si no es la peor de las excusas, está muy cerca de ganar el premio Guinnes. Y por supuesto, si Trump ganara, pues ya sabe a quien nombrar como Director de la Escuela de Niñas Trumpistas (claro, sólo entre 15 y 17 años).