Ya todos sabemos que los Trumpistas lograron penetrar el recinto sagrado que representa la sede del Cuerpo Legislativo del Gobierno estadounidense, máxima expresión de la voluntad de nuestro pueblo refrendada en la Constitución.

Nosotros lo sabíamos. Todos lo sabían. Hace un momento escuché a un Congresista hispano (cuyo nombre lamentablemente no pude captar) explicando a Telemundo que ayer vió personas fuertemente armadas rodeando el Capitolio, pero cuando acudió al cuerpo policial que protege ese órgano le dijeron que “no se preocupara, que no pasaría nada“.

Miren esta imagen, que habla por sí sola. Así fué como protegieron al Capitolio en el verano cuando las manifestaciones por los asesinatos de George Floyd. Como pueden ver es una barrera impenetrable…, pero no es lo que hicieron esta vez, porque a alguien le convenía que esta porquería tuviese lugar, porque “algunos” conspiraron, de una u otra forma, para que las cosas llegaran hasta aquí.

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Como mismo nadie cree que Epstein, el connotado millonario pedófilo amigo de Trump y de muchos otros ricos y famosos se suicidó en una cárcel de máxima seguridad, tampoco se van a creer que no pudieron impedir que entraran nada más y nada menos que al lugar donde los Congresistas de nuestro país iban a certificar al nuevo Presidente electo.

Los cuerpos represivos de Washington, D.C. saben muy bien cómo manejar esos disturbios, como establecer barricadas (sería lo mínimo que deberían saber después de tantas guerras en las que se ha involucrado EEUU en el mundo y de tantos golpes de estado que ha promovido y ayudado a ejecutar), y saben que simplemente rodeando el perímetro de mangueras de agua y rociando a los que traspasen ciertas líneas, no provocarían daños físicos sensibles, pero simplemente debido al frío y la hipotermia los detendrían. PERO NO LO HICIERON.

Ahora ya sabemos que una mujer que supuestamente laboraba en el Capitolio resultó herida y hace unos momentos acaba de fallecer. Sabemos que hay varios policías heridos. Y sabemos que hay SÓLO 13 arrestos. Si fueran NEGROS o LATINOS no los hubiesen dejado siquiera acercarse y si lo intentaban les hubiesen pasado por encima y aplastados como cucarachas, además de tener que enfrentar largas condenas en cárcel. Hacer lo contrario respecto a los Trumpistas se llama “PRIVILEGIO BLANCO” y se llama también apoyo al “TERRORISMO DOMÉSTICO“.

Pero mira qué joyita te traemos aquí, publicada por Donald Trump en el verano del 2020 luego de los disturbios en Portlando protestando contra la brutalidad policial y los asesinatos de personas negras desarmadas:

“Los Anarquistas, los Agitadores o Protestantes que vandalicen o dañen nuestra sede de la Corte Federal en Portland, o cualquier otro Edificio Federal en alguna de nuestras Ciudades o Estados, serán enjuiciados bajo nuestro recientemente revisada Ley de Estatuas y Monumentos. MÍNIMO 10 AÑOS EN PRISIÓN. ¡No lo hagan!”

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Pues bien, ya leyeron a nuestro criminal y corrupto presidente: MÍNIMO 10 AÑOS EN PRISIÓN. Eso es lo que les espera a los asaltantes al Capitolio y debe extenderse a quien les incitó una y otra vez, un nombre que desde ya significa todo lo más vergonzoso de Estados Unidos: Donald J. Trump.

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