De la familia Trump hemos aprendido a esperar cualquier cosa. Al menos cualquier cosa perversa y malvada.

Recientemente Business Insider informó:

El asesor más poderoso del presidente Donald Trump, Jared Kushner, aprobó la creación de una empresa fantasma de campaña que pagó en secreto a los familiares del presidente y gastó casi la mitad del cofre de guerra de $ 1.26 mil millones de la campaña, dijo al Business Insider una persona familiarizada con la operación.

La empresa fantasma, incorporada como American Made Media Consultants Corp. y American Made Media Consultants LLC, permitió que la campaña de Trump eludiera las divulgaciones exigidas por el gobierno federal. La táctica podría atraer el escrutinio de los reguladores electorales federales.

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La familia Trump parece haber violado las leyes de financiamiento de campañas al crear una empresa fantasma y luego pagarse los fondos que no fueron revelados y las probabilidades están debidamente documentadas. El problema podría ser mucho más profundo que las violaciones al financiamiento de campañas.

Existe la posibilidad de posibles cargos de lavado de dinero y conspiración si los investigadores descubren que la familia Trump no solo estaba tratando de eludir las leyes de financiamiento de campañas, sino que estaba participando en una actividad criminal aún más grave.

Trump estaba tan seguro de que vencería a Joe Biden que gastó la mitad del dinero que recaudó su campaña pagándose a sí mismo y a su familia. Si Trump y Kushner pensaran que lo que estaban haciendo era correcto, no habrían creado una empresa fantasma para ocultar sus actividades.

Donald Trump se mantendrá en la política, porque estafar a sus seguidores y a los contribuyentes es su principal fuente de ingresos en el momento actual. Las artes de estafador le han acompañado toda su vida, pero ahora ya le tomó el gusto a aplicarlas a la política.

La campaña de Trump fue una estafa, y todos esos fieles creyentes con gorras rojas de MAGA que donabansu dinero, simplemente estaban llenando los bolsillos de Trump.

Ahora sólo queda esperar y confiar que alguien en la Administración de Biden, o alguno de los estados donde hay fiscales con agallas, lleve a estos tunantes a la corte y les haga pagar caro sus estafas al pueblo estadounidense.