La Primera Dama Jill Biden regresará al salón de clases en el campus de Alexandria del Norte en el Virginia Community College la próxima semana después de meses de aprendizaje remoto, informa The Washington Post.

La señora Biden es la primera esposa de un presidente de Estados Unidos en mantener un trabajo de tiempo completo mientras realiza sus deberes en la Casa Blanca. Según los reportes, ella planea pasar todos los martes y jueves durante 13 semanas enseñando a estudiantes universitarios a partir de la semana del Día del Trabajo.

Los cursos que impartirá ya están totalmente ocupados, y se combinarán con Preparación para la Composición en Inglés II. La universidad ha implementado una política de máscaras, que requiere que todos los profesores y estudiantes usen una cubierta facial cuando estén adentro.

La Dra. Biden, quien ha estado enseñando a niños desde 1976, ha calificado la enseñanza como algo «profundamente optimista» y se ha mostrado muy preocupada por la educación de los niños y jóvenes norteamericanos.

«Soy profesora de inglés en NOVA, no Primera Dama«, escribió en un correo electrónico a otros profesores, explicando que no quería que sus estudiantes la vieran de manera diferente, según The Post. “Gracias por honrar mi identidad de maestro”, se despidió Jill.

El problema es que quien no honra esa identidad es la propia Dra. Biden, pues se supone que a una maestra de verdad, y más a una que ocupa su posición, le preocupe el destino de  TODOS los niños y jóvenes del mundo, no sólo los de su país. 

En Octubre de 2016, cuando ocupaba el cargo de Segunda Dama, la Dra. Biden viajó a Cuba a Cuba junto a su hija, y otros funcionarios y personalidades estadounidenses. En aquel momento ella expresó:

«…lo mejor de Cuba realmente es la gente cálida. Y la cultura aquí… los profesores siempre estamos trabajando. Pero es genial estar aquí hoy. Como saben, la educación es la clave para un futuro mejor para ustedes y sus familias … Se trata de las relaciones, ya sean atletas, artistas, bailarines, cantantes. Es la relación cultural que tiene Estados Unidos con Cuba».

Ahora que su esposo es Presidente, y que la capacidad de poder influir en el destino de los cubanos que tanto alabó durante su visita es mucho mayor, la Dra. Biden ha hecho caso omiso de la campaña organizada por NEMO (No Embargo Movement) bajo el lema: «Dra. Biden. Los Niños Cubanos Necesitan Libros, no Sanciones» («Dr. Biden: Cuban Children Need Books, Not Sanctions«) que puedes ver aquí en más detalles, junto a muchas fotos de niños y maestros cubanos, similares a algunas que reproducimos aquí abajo.

Las criminales sanciones impuestas por el Gobierno de Estados Unidos a Cuba durante más de 60 años, que el esposo de Jill no se ha preocupado por debilitar siquiera un ápice -dejando secuestrar su dignidad y su voluntad por la ultra derecha miamense-, impiden que esos niños y jóvenes que tanto parecieran importar a la Dra. Biden no sólo tengan en estos momentos una carencia aterradora de alimentos, sino también una carencia asesina de medicamentos.

Claro, son niños y jóvenes cubanos, no estadounidenses… aún así, esperamos más de usted, Dra. Biden, los niños y jóvenes cubanos necesitan libros, alimentos y medicinas. No SANCIONES.

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En la foto de portada, la Dra. Biden en Camaguey, Cuba, sentada al lado de una niña cubana, una de tantas y tantos que hoy están sufriendo por la cobardía y la falta de humanidad de su esposo.

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