Durante el más reciente, extraño y surrealista mítin de Trump en Battle Creek, Michigan, el presidente pronosticó una serie de cosas atrozmente ofensivas y arremetió contra sus enemigos políticos.

Sin embargo, fue la insinuación de que el difunto representante demócrata John Dingell estaba en el infierno y “mirando” a su esposa, la representante demócrata Debbie Dingell, lo que provocó la mayor indignación de los medios y el establisment político por igual.

Josh Marshall: “Los Michiguenses hacen una breve doble toma cuando Trump bromea acerca de que el veterano representante John Dingell pudo haberse ido al infierno cuando murió”.
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Cuando la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Stephanie Grisham, fue cuestionada sobre el asunto en Good Morning America de ABC, ella rechazó el terrible comentario y dijo que el presidente estaba “simplemente hablando” con una “multitud muy, muy solidaria y que lo apoyaba mucho“.

Cómo logró decir esto con una cara seria está más allá de la comprensión humana. El “cantinfleo” es un comportamiento esperado de los comediantes y adolescentes sarcásticos con sus amigos, no del presidente de los Estados Unidos que actualmente está siendo acusado por abusos graves y flagrantes de su poder.

Múltiples políticos republicanos, incluido el representante Fred Upton (R-MI) y Paul Mitchell (R-MI) han exigido una disculpa al presidente por sus comentarios. La viuda de Dingell también acudió a Twitter para compartir lo lastimada que estaba por las palabras del presidente mientras se prepara para pasar su primera Navidad sin su esposo.

Rep. Debbie Dingell: “Sr. Presidente, dejemos de lado la política. Mi esposo se ganó todos sus elogios después de toda una vida de servicio. Me estoy preparando para la primera temporada de Navidad sin el hombre que amo. Usted me atacó de una manera que nunca pude imaginar y sus palabras hirientes hicieron que mi curación fuera mucho más difícil”.
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Solo un sociópata completo como Donald Trump y sus fanáticos aulladores y gritones podrían pensar que su despliegue de vergonzosa y rencorosa muestra de crueldad mezquina era divertido o apropiado, y escuchar a la Secretaria de prensa de la Casa Blanca rechazar sus palabras como si fueran solo laa broma de un chiflado, enardecido con bebidas energéticas, es un recordatorio triste y agudo de lo lejos que hemos caído, y de cuánto necesitamos seguir adelante con la acusación y sacarlo del cargo para siempre.