Toda la nación tiene puestos los ojos en dos inminentes SUCESOS: las elecciones de Georgia que están teniendo lugar hoy, porque de ellas depende que los republicanos, con McConnell al frente (sí, ese mismo desgraciado por el que no tienes tu cheque de $2,000 de ayuda pandémica) sigan controlando el Senado y le hagan la vida imposible a Biden como se la hicieron a Obama, o los demócratas toman el control y los escenarios futuros cambian radicalmente para este país y el mundo. (Por cierto, hasta el momento vamos bien, aunque nadie puede predecir todavía el resultado final. Más tarde les estaremos informando más).

Y en la sesión del Congreso de mañana 6 de Enero donde por mandato constitucional deben ratificarse los resultados del Colegio Electoral y que los republicanos y los más descerebrados trumpistas están intentando mostrar como EL ÚLTIMO CHANCE DE TRUMP. ¿Es cierto esto?

Pues sí, es el último CHANCEe de Trump para confirmar su derrota y mostrarnos su infinita corrupción, su escasa inteligencia y la poco importancia que confiere a la libertad, la democracia y la voluntad popular.

Lo que es cierto es que al menos 140 republicanos de la Cámara de Representantes se están preparando para “intentar” revocar los resultados de las elecciones estadounidenses, una coalición de 11 senadores republicanos, encabezada por Ted Cruz, ha anunciado su plan para rechazar a los electores de algunos estados cuando el Congreso se reúna.

En una declaración conjunta, los senadores afirmaron que las elecciones presidenciales del 2020 incluyeron “acusaciones sin precedentes de fraude electoral” y otras irregularidades en la votación.

“Tenemos la intención de votar el 6 de enero para rechazar a los electores de los estados en disputa como no ‘entregados regularmente’ y ‘legalmente certificados’ (el requisito legal), a menos y hasta que se complete la auditoría de emergencia de 10 días”, se lee en el comunicado.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, aunque inicialmente mostró cierta renuencia, también ha acogido con satisfacción el plan de los senadores republicanos de negarse a certificar la victoria de Biden. El jefe de gabinete del vicepresidente, Marc Short, dijo que Pence comparte las “preocupaciones de millones de estadounidenses“, y agregó que ha acogido con satisfacción los esfuerzos de los legisladores por usar su autoridad “para plantear objeciones y presentar pruebas ante el Congreso“.

Pero todo esto no es más que lo que se denomina “patadas de ahogado”, un intento cobarde y asqueroso de mostrar a la base de electores de Trump de que ellos les son leales y así garantizar sus futuras aspiraciones políticas. Nada más.

La Cámara de Representantes y el Senado debatirán durante dos horas las objeciones, si las hubiere, planteadas por los legisladores, a las que seguirá una votación.

Sin embargo, los aliados del presidente estadounidense Donald Trump necesitan una mayoría (QUE NO TIENEN) de legisladores en ambas cámaras que voten a su favor para mantener las objeciones. Tales intentos prácticamente no tienen posibilidades de éxito, ya que los demócratas controlan la Cámara y los principales republicanos del Senado ya han reconocido a Biden como el próximo presidente de Estados Unidos. Mike Pence tendrá que anunciar la victoria de Biden.

A ver, te repetimos para que les puedas callar la boca a los mal intencionados y deshacer los temores de los mal informados: incluso en el muy poco probable caso de que todos los republicanos y algunos demócratas del Senado incluso votaran contra la certificación de Biden, eso no cambiaría nada pues la Constitución exige la “mayoría de ambas cámaras”, misma que nunca conseguirán en la Cámara baja controlada por Pelosi. (Vale la pena repetirlo para que se nos grabe bien).

Varios líderes republicanos, incluido el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, han estado advirtiendo a sus colegas republicanos que no interrumpan el proceso de certificación. El senador de Utah Mitt Romney dijo en un comunicado que la “estratagema atroz” para rechazar a los electores “amenaza peligrosamente a nuestra República Democrática“. Romney destacó el hecho de que el Departamento de Justicia no encontró evidencia de irregularidad suficiente para anular la elección.

“Nunca me hubiera imaginado ver estas cosas en la mayor democracia del mundo. ¿Ha eclipsado tanto la ambición a los principios? preguntó retóricamente.

Anteriormente, el senador republicano Ben Sasse había escrito en una publicación de Facebook que había estado instando a sus colegas a rechazar la “peligrosa estratagema” para revertir las elecciones. Sasse explicó que hay un grupo de políticos ambiciosos que piensan que hay una manera rápida de “aprovechar la base populista del presidente sin causar ningún daño real a largo plazo“.

Lo que están haciendo ese grupo de “sediciosos” (que es el nombre con el que pasará a la historia) es totalmente INMORAL, partiendo de que hasta los propios abogados de Trump jamás han empleado la palabra “fraude” dentro de un Tribunal para evitar consecuencias legales, aunque la sueltan a chorros cuando se encuentran fuera.

Esos mismos Tribunales han desestimado más de 60 demandas dejando claro que pueden haber habido irregularidades, pero que no hay evidencia de fraude electoral generalizado, y hasta la Corte Suprema ya desestimó los vanos intentos de Trump, negándose a siquiera considerar el asunto.

Y los militares de EEUU ratificaron que ellos son fieles a la Constitución no a un hombre, por lo que todo eso que hablan de la posibilidad de un Golpe de Estado militar es más porquería de camello, de la que tanto consumen en estos días.

Entonces si hablamos de “CHANCE“, pues mira bien la foto de portada, respira hondo y disfruta la inmensa alegría de que en dos semanas no tendrás más chance de verlas en la Casa Blanca. No leas las porquerías que está publicando la extrema derecha, no creas mitos ni leyendas. Biden ganó legalmente y el 20 de Enero estará tomando posesión de su cargo.