Muchos estadounidenses progresistas, inlcuidos nosotros, estamos preocupados porque a veces no nos queda claro si lo que está sucediendo antes de las primarias demócratas es un esfuerzo coordinado, -como debería ser-, para sacar del poder al peor Presidente de la historia de EEUU o se trata de montar un circo mediático, por cierto muy peligroso, que represente para algunos sus 5 minutos de fama. .

 

Algunos expertos están señalando adecuadamente que, paradójicamente, mientras más candidatos hay en la carrera, más atractivo se vuelve participar porque la cantidad de delegados se otorgará proporcionalmente (tal y como establece la fórmula del PD), lo que reducirá drásticamente el nivel del potencial para ganar.

Cuando muchos piensan que algunos están ahí por pura vanidad, otros destacan asertivamente que la verdadera razón de que haya tantos candidatos es la profunda CRISIS DE IDENTIDAD que vive el Partido Demócrata luego de la increíble, -pero en parte muy lógica- derrota del 2016.

Y por nuestra parte, bien podríamos agregar el DÉBIL LIDERAZGO actual del Partido (¿cuántos de ustedes saben quién es el buenazo de Thomas Edward Pérez, qué ideas defiende y cuáles son claramente sus posiciones, por no mencionar su misión al frente del Partido?).

El caso es que en estos momentos no es difícil ver que la palabra “consenso” sigue estando a mil años luz del Partido Demócrata, situación que se agrava por el hecho de que bajo la absurda presidencia de Trump, los demócratas no han tenido que aunar a su base a partir de un consenso sobre las políticas, sino sobre altisonantes -y a veces vacíos- eslógans.

Y sí, ya sé que muchos dirán, “bueno, esa es la democracia, que se postulen todos los que quieran“… Y tienen razón, pero no debemos ignorar que desde hace muchas décadas los científicos han estudiado el fenómeno que se denomina “SATURACIÓN DE LAS OPCIONES DE ELECCIÓN“, cuando el exceso de variables entre las cuales elegir hace más difícil tomar una decisión, lo que puede conllevar a un profundo impacto negativo en el 2020.

Tener demasiados candidatos buenos para escoger, contraintuitivamente, puede resultar en una disminución del entusiasmo y en que incluso muchos no salgan a votar, como sucedió en aquellas elecciones para Alcalde de Chicago, a las que se presentaron 14 candidatos y provocaron el mayor nivel de abstención de voto en la historia de esa ciudad (sólo el 33% votó).

Los vendedores de autos, esos inigualables conocedores del alma humana, hace mucho que aprendieron esta lección y cuando vas a comprar un carro nuevo o usado tratan sabiamente de limitar tus opciones a 2 o máximo 3 posibilidades. No creo que una primaria presidencial pueda ser reducida a tan pocas opciones, pero veinte y tantos candidatos parece “un poquito demasiado” como diría un amigo europeo que nunca llegó a dominar el español por completo.

A la insatisfacción que provoca el exceso de opciones y la extraordinaria diversidad de matices que las acompañan (lo que complicará en exceso los DEBATES) se suma el caracter visceral de la “fidelidad” a algunos de los candidatos por parte de su base. O sea, “si no pasa mi gallo, no voto por ninguno“. Ya eso lo vivimos en el 2016, pero no pensemos que es atributo exclusivo de los seguidores de Bernie… Amanecerá y veremos..

 

Ante tantas perspectivas que realmente asustan, nos preguntamos qué puede hacer el Partido Demócrata, si es que aún puede hacer algo, para contrarestar o minimizar lo negativo de esta situación y parece ser que no les queda más que SIMPLIFICAR al máximo las plataformas de lanzamiento de cada candidato (para que sea fácil saber lo que podemos esperar si los elegimos); hacerse de una MARCA fácilmente RECONOCIBLE, como acertadamente lo está logrando el Alcalde Buttigieg; o REMOVER OPCIONES, como lo que quieren lograr al hablar adelantadamente de una posible boleta compuesta, como la de Joe Biden y Stacey Abrams.

Por el momento, desde la redacción de El Diario Latinoamericano les pedimos encarecidamente que compartan estas breves reflexiones con un IMPORTANTE MENSAJE final:

Apoyen al candidato que mejor les parezca, voten por quien les llegue al corazón y se gane su voto, pero jamás pierdan de vista que la GRAN MISIÓN es una: sacar del poder a Trump y a los trumpistas y tener la oportunidad de reconstruir este país. Uno de ellos, el que llegue a la final contra el Agente Naranja, nos llevará hasta allí y a ese debemos darle todo nuestro apoyo y nuestro voto. En eso sí que no tenemos otra opción.

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