La Nueva Ley de Impuestos: Mucho Ruido y… ¿Cuántas Nueces?

La nueva ley de impuestos ha sido quizás el tema más cacareado por la actual administración estadounidense desde sus inicios. Esta ley incluía la promesa de “mejora para todos“, cuando realmente sólo otorga cuantiosos beneficios a las grandes corporaciones, aunque no se puede negar que también puede beneficiar a los medianos y pequeños dueños de negocios.

De hecho, tú puedes seguir con tu empleo actual, abrir una compañía y beneficiarte de algunas de las disposiciones de la nueva ley de impuestos del 2018. Eso no sólo es posible, sino necesario para muchos que o bien desean ganar más dinero, o bien tienen ya alguna fuente de ingreso adicional a su trabajo principal.

Sin embargo, esa es una decisión que debes tomar con total conocimiento de causa y siendo consciente de la responsabilidad en la que incurres. Abrir un negocio, aunque sea desde tu casa, aunque sea para manejar unas pocas actividades por cuenta propia que haces durante el año, implica mucho más que simplemente inscribirlo ante el estado y solicitar el Número de identificación de Empleador (EIN por sus siglas en inglés) ante el IRS (Servicio de Rentas Internas).

El caso es que no se trata simplemente de decir al IRS que tienes un negocio o que trabajas por cuenta propia, sino que ya sea haciéndolo tú solo o con ayuda de empleados/colaboradores, tendrás que cumplir con ciertas condiciones y demostrar que efectivamente realizas un conjunto de tareas por las que recibes remuneración de terceros, cuándo y cómo las realizas y para qué tipo de clientes, preferiblemente más de uno. Si no eres tú, sino tus clientes quienes te dicen qué hacer, entonces es posible que el IRS te considere como un empleado (por cuenta propia, pero empleado al fin) y no como un negocio.

Si desempeñas ciertas actvidades remuneradas de manera independiente (que pueden ser tan diversas como escribir un blog, cuidar de ancianos o limpiar patios) podrías obtener algunos beneficios fiscales introducidos por la llamada reforma impositiva. Los beneficios realmente son mayores que los riesgos, y con estos últimos puede ayudarte una compañía como la nuestra.

Y es perfectamente entendible que necesites cierta ayuda, pues las cosas se complican cuando comienzas a decidir qué tipo de negocio o compañía vas a crear legalmente: una compañía de propiedad única, una corporación C, una compañía de responsabilidad limitada o una sociedad con algún amigo o partner. Cada una de ellas tiene sus ventajas y desventajas y solo un profesional puede ayudarte a definir bien las cosas. Fíjate que no se trata de que una sea mejor que la otra, sino en saber cuál se adapta mejor a tus necesidades y tus metas a futuro.

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Cambios en la Nueva Ley de Impuestos: Beneficios

Las tasas de impuesto a la renta se redujeron en las corporaciones convencionales (denominadas corporaciones C), pero la gran mayoría de las pequeñas compañías están en otra categoría. Son las llamadas entidades de “paso o transferencia” (pass-through entities), lo que significa que su responsabilidad fiscal es asumida por los propietarios en sus declaraciones de impuestos personales. En esa categoría también se hicieron reducciones, pero menores, y se requiere de mucha mayor inteligencia de negocios para poder obtener beneficios que de verdad cuenten.

No por gusto muchos propietarios de negocios pequeños y medianos, que hasta ahora habían preferido las LLC o las Corporaciones S, ahora están considerando transformarlas en corporaciones C. No en todos los casos, pero sí en muchos, quizás este sea el paso correcto, pero antes de decidirlo, debes consultar tu situación concreta con un asesor fiscal y determinar cómo tu negocio puede funcionar mejor en dependencia de la estructura que actualmente tienes o la que adoptes.

No te dejes confundir por los “sabios” que supuestamente saben todo de antemano y sólo quieren cobrarte por el servicio del cambio de estructura. Nadie puede saberlo a priori. Hay que “jugar con los números“, hacer varios ejercicios con diferentes escenarios y sólo luego de eso tomar la decisión final. En un primer vistazo lo que ves es que para las corporaciones C los impuestos se redujeron del 35% al 21% (¡guau!), mientras que para los empleados por cuenta propia y la mayoría de las entidades de transferencia la reducción fue de apenas 2.6%, de 39.6% a 37% y en algunos casos de negocios más calificados, pues se aplica un 20% de reducción y se llega al 29.6%.

Sin embargo, en el mundo de los impuestos nada es tan simple como lo presentan, ni nada tiene una sóla óptica. Por ejemplo, los ingresos de la Corporación C que son pagados a sus dueños en forma de dividendos, están sujetos a una doble imposición, que puede llegar a anular los beneficios que te saltaron a la cara en el párrafo anterior. A los ricos les conviene, porque ganan tanto que sacan solo una parten y reinvierten el resto, con lo cual evaden la doble imposición, pero si no es tu caso, pues vale la pena hacer primero los ejercicios.

Otra razón para convertirse en corporación C es que la deducción en las compañías de transferencia está limitada a si los ingresos se obtienen prestando servicios que dependen de la reputación y habilidad de los propietarios. El tratamiento de los negocios de servicios bajo la nueva ley de impuestos aún no está claro. Por ejemplo, el límite de deducción en los servicios se aplica explícitamente a actividades como salud, derecho, contabilidad, seguros, artes escénicas, consultoría, atletismo y servicios financieros. Si bien la arquitectura y la ingeniería deben ser elegibles para la deducción completa, los profesionales aún pueden “verse atrapados por la provisión de ‘reputación o habilidad‘, lo cual nadie tiene claro aún.

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Cambios en la Nueva Ley de Impuestos: Daños

Lo que quizás nadie te dice es que la nueva ley de impuestos del 2018 no sólo trae aparejados ciertos beneficios a los que encuentren la foma de aprovecharlos, sino que también puede ocasionarles algunos daños, por ejemplo en el caso de las disposiciones respecto a cuánto deciden pagarse los propietarios de las entidades de transferencia. Si ese es tu caso, se te exigirá que te asignes un salario que refleje razonablemente el trabajo que realizas como empleado, sabiendo que usualmente te asignarías lo menos posible para poder minimizar los impuestos sobre la nómina.

Si bien la nueva ley agrega algunas complicaciones, el Sr. Markham de Ernst & Young dijo que simplifica la vida de algunas empresas no muy pequeñas. Los que tienen ingresos brutos por debajo de $ 25 millones pueden usar el método de contabilidad en efectivo más simple en lugar del método de acumulación; El techo anterior era de $ 5 millones. Lamento decepcionarte, pero estoy casi segura que no estás en ninguno de esos dos rangos, así que no podrás beneficiarte de esa nueva disposición.

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Resumen

Entonces, la respuesta correcta a la pregunta de si te conviene o no abrir una empresa es bastante relativa. En la mayoría de los casos te conviene, pero sí y sólo sí, eliges el tipo de sociedad que más te puede beneficiar en el mediano y largo plazo.

No te desanimes. Aprende. Estudia. Experimenta. Y si en algún momento del camino tienes dudas, pues para eso estamos nosotros aquí.

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Este artículo se publicó originalmente por Mercedes Martell en Neo Citizens Taxes