Donald Trump ha desembarcado en el Reino Unido una vez más, lo que significa que la Familia Real está siendo sometida a su odiosa compañía. El presidente se reunió con la Reina Isabel II hoy, y parece que la legendaria monarca no pudo resistirse a poner en práctica una burla tan sutil como efectiva.

Al reunirse con Trump, la reina le presentó una primera edición abreviada de “La Segunda Guerra Mundial” escrita por Winston Churchill. CNN informa que el libro, que el difunto primer ministro escribió después de la guerra, fue entregado al presidente estadounidense con una cubierta carmesí y ribetes de oro, con cintas hechas con el color de las banderas estadounidense y británica.

Si bien es un hermoso regalo y Trump ha expresado su admiración por Churchill en el pasado, uno no puede dejar de pensar que la reina se está burlando de Trump, cuya aversión a la lectura es tan fuerte que rara vez lee los documentos de sus propias sesiones informativas.

Esta conocida pasión por la ignorancia es citada a menudo por los críticos e incluso por los que están cerca de él, por lo que uno puede suponer con seguridad que la reina está consciente de ello. De todas las cosas que pudo haberle dado a Trump relacionadas con Churchill, un libro es lo que menos a él le gustaría.

También debe tenerse en cuenta que existe una profunda ironía en la fascinación de Trump por Churchill porque, en muchos sentidos, Donald representa exactamente las mismas fuerzas autoritarias que Churchill luchó para derrotar. Uno imagina que si estuviera vivo hoy, Churchill odiaría a Trump y no tendría ningún problema en decirlo.

Y por último, pero no menos importante, el gran mesaje de ese libro es que jamás deben repetirse las circunstancias que llevaron a esa guerra y esa enorme pérdida de vidas humanas, circunstancias muy cercanas a las que Trump pretende revivir con su quehacer diario. Entonces, entre los múltiples libros escritos por Churchill, llama la atención que ella haya seleccionado precisamente ese.

Además del libro que Trump seguramente nunca leerá, la reina le dio un juego de bolígrafos en una caja y la Primera Dama Melania Trump recibió una caja grabada de plata. Tal vez los regalos adicionales le quitarán algo de escozor, pero la reina sin duda logró establecer su punto de manera muy válida y original.