Esta es la última foto de la Bestia infame en la Casa Blanca. ¿Su legado? Cuatro años de pesadillas. 400,000 muertos. 30,000 mentiras y el asalto permanente y sistemático a los más sagrados valores humanos. ¿Su herencia? Un país más dividido que nunca; la exacerbación del odio; la erupción de lo peor que llevamos dentro: como personas y como nación.

Se ha ido Trump, pero no el trumpismo. Se ha ido Trump, pero no la supremacía blanca, el racismo sistémico, la brutalidad policial, el abuso de los poderosos, la extrema desigualdad y el secuestro de la política y las instituciones democráticas por el Gran Capital. Se ha ido Trump, pero nuestra lucha continua.

Hubo un momento en que parecía casi imposible lograr la meta más INMEDIATA y sacar al Monstruo de la Casa Blanca, pero se pudo y lo hicimos. También a veces parece imposible lograr nuestras metas más IMPORTANTES, las transformaciones reales y no cosméticas que necesita este país, pero se puede, si trabajamos cada día más duro, si incorporamos la lucha a nuestro quehacer cotidiano, si no nos conformamos con migajas y reclamamos con honor lo que por derecho nos pertenece: una vida más digna para todos y no sólo para la élite.

Hoy le estamos dando un voto de confianza al Presidente Joe Biden y su recién estrenado Gabinete de encabezar los esfuerzos de sanación y progreso de la nación, sabiendo que no habrá sanación si no hay justicia y una mejor distribución del beneficio social. Y que no habrá progreso si no nos incluye a todos.

Tenemos que redefinir la UNIDAD no como la ausencia de división, pues tenemos diferentes intereses, diferentes objetivos e ideales; sino como CONVIVENCIA y COLABORACIÓN, pues también tenemos intereses, objetivos e ideales comunes. Habrá que construir sobre lo que nos UNE y no sobre lo que nos SEPARA.

No podemos concebir la unidad con los que asaltaron el Capitolio, con los que promueven la supremacía blanca, con los que odian a los inmigrantes, con los que desprecian nuestra procedencia o herencia hispana, o con los que quieren matar de hambre al pueblo de Cuba, reforzando el embargo a la Isla.
Sin embargo, creemos que sí podemos acercarnos más los que diferentes ideas tenemos. Y construir juntos. Tanto puentes entre nosotros, como edificios nuevos donde cabemos todos. Siempre y cuando sea sobre la base del PROGRESO. No puede haber unidad manteniendo lo retrógrado, lo que afecte la dignidad del ser humano.
De todas formas, sabemos que mucha gente aún lo apoya, aunque no son la mitad del país, y ni siquiera la mitad de los electores, pues por Biden votaron 8 millones más que por Trumpo. Pero la realidad es que son 70 millones, entre los cuales hay mucha gente buena, confundida quizás, educada de una forma diferente quizás, pero buena. A ellos estamos dispuestos a tender nuestra mano. Con respecto a ellos no sólo bajaremos nuestro tono, sino que trataremos de ponernos a su altura y en sus zapatos. Y también compartiremos nuestros sueños, nuestras esperanzas y nuestro pan.
Colaborar y apoyar a esta Administración, como estamos dispuestos a hacer, no significa abdicar de nuestras diferencias, y mucho menos de nuestros más sagrados (y diversos) propósitos. Significa impulsar el disenso constructivo y la cooperación dentro de la diversidad.

Bernie Sander, ese gran líder de los progresistas de Estados Unidos y del mundo nos ha dado el ejemplo y nos muestra cada día el camino: no se trata de criticismo vacío, sino de entrega total a la construcción de lo nuevo y del reconocimiento pleno que el verdadero cambio está en nosotros mismos. En cada uno.

Con los que sigan apoyando los peores valores del Trumpismo seguiremos peleando, cada vez con más fuerza, pues los espacios que la dignidad no ocupa, los secuestra la indignidad. Los lobos se disfrazan de ovejas cuando están en minoría o cuando son más délies, y entonces piden UNIDAD y SANACIÓN, esperando el momento para dar el zarpazo. Pruebas miles tenemos. Nosotros hoy tenemos el poder. Corresponde al ellos dar el primer paso y extender la mano. Si el gesto es sincero, con gusto lo aceptaremos.

Este 20 de Enero del 2021 concluyó una etapa importante de nuestras luchas y comienza otra, aún más grande y ambiciosa por el bienestar y la felicidad de todos. Faltan acciones y sobran las palabras, excepto quizás aquellas del gran poeta Ovidio: “Felices son aquellos que se atreven con coraje a defender lo que aman“.