Después de años de acusaciones de mala conducta sexual, escándalos internacionales, corrupción flagrante e innumerables acusaciones creíbles de criminalidad, parece que el escándalo de Ucrania podría ser el error que finalmente llegue a derribar la presidencia de Trump.

La creciente investigación de juicio político ya ha sacado a la luz a numerosos posibles conspiradores en el complot para obligar a Ucrania a investigar a los Bidens como un medio de dañar las posibilidades del 2020 para el ex vicepresidente. A medida que la investigación se expande, el destino de esta administración pende de un hilo.

El abogado de Trump, Rudy Giuliani, se ha convertido rápidamente en el foco de muchas de las preguntas sobre toda la prueba, ya que se ha revelado que fue enviado a reunirse con funcionarios ucranianos y que había contactos en el Departamento de Estado que ayudaban en sus esfuerzos.

Las cosas empeoraron gravemente para Giuliani esta semana cuando dos de sus socios de mucho tiempo fueron arrestados por violaciones de la FEC mientras se dirigían al aeropuerto para huir del país. El FBI y el Distrito Sur de Nueva York ahora tienen una investigación penal abierta sobre la relación de Giuliani con los dos hombres que le ayudaron en su operación sucia en Ucrania.

Recientemente, los periodistas le preguntaron al presidente Trump si Giuliani sigue siendo su abogado personal.

“Bueno, no lo sé. No he hablado con Rudy. Ayer hablé brevemente con él. Es un muy buen abogado y ha sido mi abogado”, dijo Trump, claramente tratando de alejarse un poco de su leal consigliere. Y hablando, como siempre, en ondas que no dejan nada claro.

La idea de que el presidente no sabe si su abogado sigue siendo su abogado es una idea absurda que ninguna persona seria debería aceptar al pie de la letra. Lo más probable es que Trump esté sopesando si abandonar o no por completo su perro faldero legal.

Aaron Rupar: “Lo analizaremos”: el presidente Trump no parece preocupado exactamente por los informes de que las tropas turcas bombardearon accidentalmente a las fuerzas especiales estadounidenses en Siria”.

Aaron Rupar: “Cuando se le preguntó si Rudy Giulaini sigue siendo su abogado personal, Trump responde: “No sé”.
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En este punto, la apuesta inteligente es que la administración Trump tratará de desentenderse de Giuliani a medida que esta situación se descontrola aún más. En el pasado, este presidente nunca ha dudado en clavar el cuchillo en la espalda de sus aliados más cercanos si eso significa salvarse a sí mismo. Es un hombre que exige lealtad total pero que no tiene la capacidad para hacerlo.

Por su parte, Giuliani parece ajeno a la precaria posición en la que se encuentra ahora. Olivia Nuzzel, de la revista New York Magazine, compartió una breve conversación de texto que tuvo con el abogado de Trump, quien puede no ser ya su abogado.

Ella le preguntó si él piensa que Trump se está preparando para arrojarlo debajo del autobús. Giuliani dijo “no” y cuando se le preguntó si tal desarrollo lo sorprendería, respondió “párale” junto con un emoji de señal de alto.

Una señal de tráfico es quizás morbosa a propósito en esta situación, ya que parece que el ex alcalde de la ciudad de Nueva York no tiene idea de que va conduciendo directo de cabeza contra una pared de ladrillos.