El país se estremece por las protestas. El vil ASESINATO de un hombre negro por parte de un policía blanco, supremacista y trumpista, ha puesto de pie a la nación. La incitación a la violencia policial por parte del peor y más racista de todos los presidentes de la historia americana, ha exacerbado las cosas. La gente está en la calle. Son tus hijos y mis hijos. Tus hermanos y mis hermanos. Tus vecinos y mis vecinos. Somos tú y yo… y no podemos DEJARNOS PROVOCAR.

Algunos aprovechan las protestas para desviar la justa ira y descontento hacia acciones reprochables, como las devastaciones o los robos a negocios, que al final, sólo despiertan el rechazo en contra de los que dignamente protestamos. Algunos de esos estúpidos, o de esos malintencionados están entre nosotros. Otros vienen enviados por los mismos turbios intereses a quienes conviene desviar la atención de la violencia policial a nuestra propia violencia y enturbiar la justeza de nuestras demandas.

No seamos TONTOS. La mayoría de los “violentos“, de los “ladrones y saqueadores“, están motivados, pagados y auspiciados por nuestros enemigos: son nada más y nada menos que AGENTES PROVOCADORES.

El sitio web ISAHIA, una coalisión multiracial, no partidista, de todo el estado de Minnesota, nos advierte con hechos y ejemplos muy concretos acerca de lo que ha venido pasando en un artículo titulado ESTO ES A LO QUE NOS ENFRENTAMOS. Ellos señalan muy acertadamente a los elementos reaccionarios que están utilizando las justificadas protestas por la muerte de George Floyd para promover sus objetivos políticos basados en la exacerbación del CONFLICTO CIVIL.

Estos agentes provocadores o “emisarios del desorden” están actuando en TRES formas de operación:

PRIMERO, se mezclan con los protestantes, incitan a la violencia hacia la policía iniciándola ellos mismos y, basados en el “contagio popular de masas“, logran que las turbas enardecidas les sigan. Ya vimos al policía blanco y rubio, que completamente vestido de negro y su cara cubierta, iba rompiendo cristales en Minneapolis. Esa misma táctica la usaron en St. Louis, Miss. y en otros lugares. Desafortunadamente, con éxito.

Esa táctica está dirigida a que la gente sienta rechazo hacia los que protestan, a que los vean como “los malos” y se olviden de que, por mal que eso esté, los causantes de los males son los otros, los asesinos, los abusadores, los racistas, los que iniciaron todo.

SEGUNDO: atacan la infraestructura pública, como cuando quemaron una oficina del Correo Postal. Luego bancos, farmacias, tiendas, etc. El mensaje que tratan de transmitir no es que la gente quiere cambiar el sistema para bien, sino que lo quiere llevar al reino del desorden, y eso ya sabemos que a nadie decente gusta. Esa táctica está designada para crear el caos, debilitar los valores de la comunidad y desacreditar a los líderes de las protestas.

TERCERO: llevan a cabo una ACTIVA DESINFORMACIÓN  en Internet y las redes sociales. Han creado miles de cuentas falsas, cuya estrategia es publicar contenidos polarizantes: unas veces para enardecer a los de izquierda y otras a los de derecha. Unas veces se extreman en “estar con Dios” y otras veces se extreman en “estar con el Diablo“. Pretenden que, al final, desconfiemos de todo y de todos. Y que tengamos miedo.

Pero como bien señalan los de Isahiahmn.com, “ellos sólo pueden ganar si nosotros no sabemos como reaccionar…, si les dejamos ganar“.

La clave está en no dejarse PROVOCAR. Que sean ellos los que pierdan los estribos. No nosotros. Que sean ellos los que violen la ley. No nosotros.

Aprendamos que dentro del marco de la Constitución de los Estados Unidos y sus enmiendas, tenemos una amplia variedad de oportunidades y posibilidades para expresar nuestro descontento, incluso nuestra IRA, pero sin darles el más mínimo chance de lanzar contra nosotros la fuerza de un estado, que aunque corrupto y podrido hasta sus raíces, es siempre muy poderoso, y cuya reacción violenta podría llevar al sufrimiento de muchas de nuestras familias, de nuestros hermanos.

Comparte este artículo con tu gente. Esta guerra no es de los “negros“. Es de todos nosotros sin importar el color de la piel. Es de los que tenemos menos, de los que por cualquier causa somos discriminados y oprimidos. Esta es la gran causa de todos. Actuemos en consecuencia. Y actuemos BIEN.