Algunos me han escrito “extrañados” porque no he comentado nada sobre el llamado Movimiento San Isidro. Unos lo han hecho con total respeto y curiosidad real. Otras con fingida ingenuidad que deviene en alevosía y maldad, pues en esta plaza impía no se pierde la oportunidad de asestar una estocada a la lucha por el acercamiento de las dos orillas, el cese de las injustas medidas que le hacen la vida más difícil a nuestro pueblo y la eliminación del criminal bloqueo, sobre todo hoy, cuando se sabe que mañana estamos organizando un evento para protestar contra todo eso (Noviembre 29, 9.00 am., 3825 NW, 7th Street, Miami, 33126 -estacionamiento de Kmart).

Entonces, invoquemos a San Isidro, el santo patrón de los agricultores españoles, a través de quien se hacen rogativas por la lluvia y veamos SIETE RAZONES por las que no he hecho comentarios:

* PRIMERO, porque como hombre libre, hablo, escribo y publico de lo que yo quiera, cuando yo lo crea pertinente, no cuando alguien osa creer que puede “presionarme“. En eso no presumo sencillez ni falsa modestia. La humildad radica exclusivamente en agradecer con toda sinceridad a los que me honran siguiéndome, leyendo lo que publico, comentando respetuosamente a favor o en contra y compartiendo.

* SEGUNDO, porque no conozco ese fenómeno en detalle como para poder entregar un análisis o una opinión seria, informada, coherente e integral. Todo lo que de ellos he leído pasa por el tamiz “interpretativo” de representantes de la extrema derecha, o de la extrema izquierda, con quienes no comulgo por igual.

Y he podido leer algunas opiniones comedidas de amigos y conocidos que están un poco más informados que yo, o un poco más atraídos hacia el evento que yo, o un poco más predispuestos a favor o en contra del mismo, y las respeto mucho, pero no me resultan suficiente para ver el bosque y los árboles, para evaluar en su justa medida lo que está pasando, por qué está pasando y quienes están detrás, o delante, o al costado, o a favor o en contra de lo que está pasando. Y sobre todo, no llego a entender quién se beneficia más con lo que está pasando.

* TERCERO, en el Miami de las turbulencias elevamos al rango de Picasso a quien pinta nombres en par de cerdos y convertimos en Pavarotti a quien confunde estridentes consignas con arias de Verdi. Por el simple hecho de que hayan despertado las simpatías de muchos acá, eso automáticamente no redime ni justifica su proceder, ni me gana para su causa. Conozco su aparentemente justa oposición al Decreto 349 y su aspiración a intervenir “el tejido político y social partiendo de lo artístico“, pero su “Manifiesto de San Isidro” no me es suficiente para entender la connotación social y económica de una plataforma que se me hace, con todo el respeto que sí creo merece, bastante inconclusa.

* CUARTO, respeto su derecho a protestar, contra lo que piensan ellos que está mal o equivocado, independientemente a si están errados o en lo cierto, que es el mismo derecho que tengo yo y que debiera tener cualquier persona en Cuba y el mundo. Pongo en tela de juicio, aún sin todos los datos y perspectivas, la forma en que el Gobierno cubano ha venido manejando el asunto, permitiéndole escalar en un momento en que necesitamos construir puentes, no levantar más barreras.

E igualmente me cuestiono si el momento que han elegido los artistas es el mejor, en medio de una pandemia global y de una crisis sin paralelo de la economía cubana. ¿O es que precisamente este es el mejor momento para dañar desde su estado embrionario la posible mejora de relaciones con la Administración Biden o dar una estocada “final” a la endeble economía cubana sin importar las consecuencias que eso tendría en el pueblo que todos pretendemos defender? Puede que sí. Puede que no, pero está por verse.

* QUINTO, por naturaleza desconfío al momento, y quizás no siempre con razón, de todo lo que alabe el Canal 41 (América TV) y recuerdo que una vieja máxima dice que “los amigos de mis enemigos, son también mis enemigos“, y no sé, si tuviese la remota posibilidad de conversar con esas personas de San Isidro cuántos valores y cuántos puntos de encuentro pudiésemos compartir. Quizás muchos. Quizás unos pocos.

Lo que sí sé es que muchos de ellos abiertamente y por 3 posibles causas (por convicción, por desconocimiento o por lamer la mano que paga) apoyan a Trump, el peor Presidente de la historia de EEUU, un aprendiz de dictador neo fascista y supremacista blanco a quien si no le importan los boricuas (que son ciudadanos estadounidenses), ni los pobres y desprotegidos de este país, pues mucho menos le importan Cuba y los cubanos. Otros presidentes republicanos han sido poderosos adversarios del progreso y los que menos tienen. Trump y sus secuaces no. Ellos son ENEMIGOS del progreso y de los desposeídos. Y por tanto, mis enemigos.

* SEXTO, como sucede casi siempre con cualquier acto, evento o fenómeno que tenga que ver con Cuba, conviven, -en diferente medida e intensidad según sea el caso, tres líneas o tendencias:

1) la genuina, la de quienes quieren que las cosas mejoren, vivan a ambos lados del estrecho de la Florida o en Marte y defiendan con honor y mesura el derecho a hacer valer sus ideas, a veces muy cercanas, a veces muy distantes, sean marxistas o pro-capitalistas;

2) la permeada por la ultra derecha miamense y los congresistas “cubano-americanos” que viven del patrioterismo barato y a quienes no les importa el sufrimiento del pueblo; y

3) la extrema izquierda de parte de la generación histórica de la revolución cubana, que todavía sigue aferrada a viejas ideas y métodos aún resguardados por dinosaurios ideológicos que limitan la nueva generación de esa misma revolución que quiere cambios, aunque sean cambios muy diferentes a los que turbiamente emanan de las pestilentes cloacas de la bella ciudad donde vivo.

El caso es que nunca, o casi nunca sabemos (o tardamos mucho en conocer), la correlación y la mayor o menor participación de esas tres tendencias en fenómenos como los que llevan el nombre del santo patrón de las cosechas y la lluvia. Si usted cree que sabe, yo lo respeto, pero le ruego que mire más allá de lo que los ojos ven, que compare opiniones e informaciones, que lea, que revise las expresiones de uno y otro y otro bando en conflicto y verá, que si es lo suficientemente honesto en su pesquisa, se va a sentir tan confundido como yo. Y,

SÉPTIMO, mañana nos iremos a protestar contra lo que sí tenemos muy claro, que es la ilegalidad y la criminalidad del bloqueo/embargo. Prometo seguir de cerca, todo lo de cerca que pueda desde la confusa distancia, lo que suceda con San Isidro. Sea lo que sea que aprenda, o que concluya, -si es llego a alguna conclusión-, lo haré público con la franqueza que me caracteriza.

Pero desde hoy y desde ahora les adelanto: si los de San Isidro quieren apoyo popular, entonces tienen que dejar claro que luchan por minimizar el sufrimiento del pueblo, no por exacerbar su sufrimiento para caldear los ánimos y “ver qué pasa“. Si quieren el apoyo del pueblo, entonces deberían comenzar por desprenderse de dudosos “patrocinadores” y dejar de apoyar a oligarcas de la peor calaña.

Si quieren el apoyo del pueblo y pretenden que algún día también marchemos por ellos, la clave no está en encerrarse y aislarse en un show mediático que de inmediato es usado por los dos extremos para avivar sus viejas querellas, sino ir al pueblo, hablar con la gente, exponer argumentos propios y escuchar los de los demás. Y el hecho de que los mismos dos extremos de marras se las agencian muy bien para limitar, obstaculizar o impedir eso que estoy exponiendo, pues claro que lo sé. Si fuera fácil, otros ya lo hubieran hecho. No es fácil. Pero es necesario. Imprescindible.