¿Recuerdas hace 4 años cuando nos enteramos que Hillary había perdido por el voto electoral y que Donald Trump, aún con 3 millones de votos menos iría a la Casa Blanca? Una enorme tristeza y frustración nos embargaba a todos, pero fuimos testigos de dos actos de gran decencia: el discurso donde la Clinton concedió ante Trump, y la forma tan decente en que el ex Presidente Barack Obama y la Primera Dama Michelle organizaron el proceso de transición.

Ahora, ante la situación que estamos viviendo, Michelle Obama decidió compartirnos algunas memorias de aquellos fatídicos días: “Tengo que ser honesta y decir que nada de eso fue fácil para mí. Donald Trump difundió mentiras racistas sobre mi marido que puso a mi familia en peligro”.

Michelle Obama acaba de publicar en Instagram lo que para ellos fue dar la bienvenida a Donald y Melania Trump a la Casa Blanca en el 2016. Su publicación aparece precisamente cuando Trump se niega a ceder tras su derrota electoral y ha estado obstruyendo la transición del poder al presidente electo Biden, incluyendo de manera irresponsable y hasta criminal, todo lo relacionado con la pandemia que azota el país.

“Esta semana, he estado reflexionando mucho sobre dónde yo estaba hace cuatro años”, escribió Michelle. “Yo estaba herida y decepcionada, pero los votos habían sido contados y Donald Trump había ganado. El pueblo estadounidense había hablado. Y una de las grandes responsabilidades de la presidencia es escuchar cuando lo hace.

Así que mi marido y yo instruímos a nuestro personal para hacer lo que George y Laura Bush habían hecho por nosotros: realizar una transición respetuosa y sin costuras de poder, uno de los sellos de la democracia estadounidense. Invitamos a la gente del equipo del presidente electo a nuestras oficinas y preparamos memorandos detalladados para ellos, compartiendo todo lo que habíamos aprendido en los últimos ocho años.

Donald Trump difundió mentiras racistas sobre mi marido que puso a mi familia en peligro. Eso no era algo que yo estaba dispuesta a perdonar. Pero sabía que, por el bien de nuestro país, tenía que encontrar la fuerza y la madurez para dejar de lado mi ira. Así que le di la bienvenida a Melania Trump a la Casa Blanca y platiqué con ella sobre mi experiencia, respondiendo a cada pregunta que tenía, desde el escrutinio intensivo que viene con ser Primera Dama a lo que es criar a los niños en la Casa Blanca.

Estamnos obligados a respetar los resultados de una elección incluso cuando no nos gustan o desearíamos que hubiese ido de manera diferente, la presidencia no pertenece a ningún individuo o ningún partido.

Fingir que lo haces, seguir adelante con estas teorías de conspiración sin fundamento-ya sea para beneficio personal o político-es poner en peligro la salud y la seguridad de nuestro país. Esto no es un juego.

Así que quiero instar a todos los estadounidenses, especialmente a los líderes de nuestra nación, independientemente del partido, a honrar el proceso electoral y hacer su parte para animar una transición suave del poder, tal como lo han hecho los presidentes en funciones a lo largo de nuestra historia”.

Gracias, querida Michelle por recordarnos cuando teníamos decencia en nuestro país, cuando una caricatura de presidente aún no había pisoteado los valores que durante siglos han sido sagrados para los estadounidenses. Esperamos que podamos salir pronto de esta pesadilla y que la Administración Biden/Harris restaure ese sentimiento de respeto, decencia y cordialidad que tanto añoramos.