No nos queda ninguna duda que existen republicanos serios y honestos (muy pocos ya después del apoyo de ese partido al peor presidente de la historia), pero nos cuestionamos seriamente las intenciones de casi todos los que están en la palestra pública. Ese es el caso de los dos prominentes republicanos de larga data de quien se ocupa hoy este artículo (aunque Comey renunciase al partido luego de que Trump lo despiduió de su cargo.

Con el día en que gran parte de la población políticamente obsesionada de América ha estado esperando su llegada programada para esta semana, el testimonio del Asesor Especial Robert Mueller frente al Congreso, su amigo, el ex Director del FBI James Comey, publicó un tweet destinado a recordarle al mundo cuánto respeto tiene por el fiscal del cual todos dicen que es un hombre con muchos principios.

James Comey: “Esta semana, un patriota estadounidense ocupará un lugar central: él no quiere atención, tiene principios y los sigue, y siempre dice la verdad. ¡Qué oportunidad para que los jóvenes se inspiren! ¡Qué gran oportunidad para que ambas partes en el Congreso sigan su ejemplo”.
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El despedido director del FBI, cuya destitución desempeña un papel tan importante en la obstrucción de la justicia por parte del presidente Trump que el informe Mueller detalla en su segundo volumen, presenta una descripción del asesor especial que contrasta implícitamente el carácter impecable de Mueller con el del objetivo de su investigación, Donald Trump.

La descripción de Comey de Mueller como un patriota que hace poco para buscar atención para sí mismo es el polo opuesto a las súplicas grandiosas de Trump para que todos los ojos se vuelvan hacia él mientras ignora la Constitución que había jurado defender.

Si bien se podría argumentar que Trump, al igual que Mueller, tiene principios y los sigue, la diferencia entre los principios de interés propio del presidente y la dedicación del Fiscal Especial al servicio desinteresado no puede ser más clara.

Y ciertamente sería difícil argumentar que Donald Trump alguna vez dijo la verdad intencionalmente, dado su historial comprobado como el presidente más mentiroso de la historia.

Comey presenta con razón la esencia del personaje de Mueller como una fuente potencial de inspiración para la próxima generación y exhorta a los miembros del Congreso a emular el ejemplo de su patriotismo no partidista, a medida que profundizan en los detalles de los resultados de su investigación, directamente desde la boca del caballo.

Sin embargo, a pesar de la defensa de Comey sobre su amigo, es útil recordar que Mueller solo está testificando de mala gana y que se ha comprometido a no ir más allá de las palabras contenidas en el texto de su informe ya escrito.

La verdad es que en la redacción de El Diario Latinoamericano, donde en otras ocasiones nos hemos cuestionado la integridad de Comey, quien todos sabemos fue una pieza clave para que Hillary Clinton no saliera electa y que resulta muy combativo contra Trump pero solo después de que lo despidieran; ahora también nos cuestionamos un poco el patriotismo de Mueller, pues sabiendo el daño que Trump está haciendo a esta nación, ha decidido llevar las cosas exclusivamente hasta donde la ley lo exige y no hasta donde lo requieren la moral y la gravedad del asunto.

Lo cortés no quita lo valiente, y no hay dudas de su limpia trayectoria, pero a todos nos queda un sabor en la boca como que Mueller pudo y aún puede hacer mucho más por su patria y por la verdad.

Esperemos que sus inquisidores en el Congreso puedan persuadirlo a esclarecer más las muchas preguntas sin respuesta que el informe Mueller dejó abiertas cuando el Fiscal Especial hable con ellos.

Solo entonces veremos si el tuiteado tributo de Comey tiene realmente valor.