Para sorpresa de absolutamente nadie que haya prestado atención durante los últimos cuatro años, Donald Trump ha decidido abrazar el racismo manifiesto como estrategia de reelección. Dada la forma en que demonizó a los mexicanos y musulmanes para cortejar el voto nacionalista blanco en el 2016, no es de extrañar que la intolerancia constituya una piedra angular de su retórica de cara a noviembre, pero la transparencia total de la misma sigue siendo impactante de contemplar.

Evitando toda apariencia de sutileza, el presidente ha comenzado a asustar a sus seguidores que viven en los suburbios, afirmando que Joe Biden los “abolirá” y traerá “viviendas y proyectos para personas de bajos ingresos” a estas zonas. Por supuesto, no es una coincidencia que los inquilinos de bajos ingresos sean generalmente personas de color (debido en gran parte a generaciones y generaciones de racismo sistémico y denegación codificada de acceso a la riqueza).

Cuando Trump advierte sobre viviendas para gente de “bajos ingresos“, lo que realmente está haciendo es decirles a sus votantes blancos de derecha que si no votan por él podrían despertar algún día con un vecino negro o hispano. Es un mensaje subliminal racista tan fuerte que se puede escuchar desde el espacio exterior.

En sus tweets sobre el tema, Trump sacó fuera de juego específicamente la regla de Promoción Afirmativa de la Vivienda Justa (AFFH). En términos más simples, la AFFH es una sección de la Ley de Vivienda Justa que se convirtió en ley en 1968 y está diseñada para prevenir la discriminación.

Bajo Obama, la disposición se reforzó de modo que el desembolso de fondos federales a pueblos y ciudades dependiera de que demostraran que se estaban adhiriendo a las reglas contra la discriminación y el prejuicio. La administración Trump derogó la disposición de la administración Obama, una indicación tan clara como cualquier otra de que este presidente está decididamente a favor de la discriminación.

Más allá de las repugnantes implicaciones racistas de los tweets del presidente, uno no puede evitar maravillarse por la pura estupidez que de ellos emana. ¿Trump realmente cree que sus votantes son lo suficientemente crédulos como para creer que Joe Biden quiere literalmente “ABOLIR” los suburbios? ¿Cree que aceptarán su estúpida afirmación de que el ex vicepresidente, un tipo generalmente moderado y reflexivo, está decidido a destruir el “sueño americano”?

La forma de mínimo común denominador en la que este presidente elabora su retórica muestra lo poco que piensa de sus votantes. Él piensa que son estúpidos y si todavía eligen votar por él en estos momentos, pues probablemente tenga razón.

Donald J. Trump: Los votantes suburbanos están llegando al Partido Republicano debido a la violencia en las ciudades y estados controlados por los demócratas. Si Biden gana, esta violencia estará “llegando a los suburbios” y RÁPIDO. ¡Podrías despedirte de tu sueño americano!

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Donald J. Trump: Los demócratas admiten que el mensaje del presidente Trump está “trabajando” respecto a la violencia que llega a los suburbios en una administración del Chiflado Biden. Además, Biden acaba de redoblar sus esfuerzos para forzar el control federal de la zonificación local. Esto significa viviendas y proyectos para personas de bajos ingresos. ¡Hasta aquí el sueño americano!

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Donald J. Trump: el Somnoliento Joe Biden se ha comprometido a SUPRIMIR las comunidades suburbanas tal como existen actualmente al restablecer el radical Reglamento AFFH de Obama. ¡Ahí te van los Suburbios!

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