Hay cosas que adquieren un extraordinario significado según el momento en que se hacen sentir. Ayer, en una acción sin precedentes, solo hubo UNA historia en la portada de la edición dominical del The New York Times.

Tampoco publicaron ni una sola foto en la portada, otra cosa que resulta una total primicia para el record oficial del periódico de Nueva York.

En lugar de todo lo que hacen habitualmente, toda la portada mostró solo los nombres y una breve biografía de una pequeña fracción del uno por ciento de los estadounidenses que han muerto por la pandemia de coronavirus.

A manera de un escueto homenaje, la lista de nombres solo estuvo acompañada del título: “EE. UU. muertes cercanas a 100,000, una pérdida incalculable” y un subtítulo que insta al lector a mirar a cada víctima como un individuo y una parte integral de nuestra nación: “No son simplemente nombres en una lista. Ellos eran nosotros”, dice el subtítulo.

A primera vista, el tipo de letra pequeña y las largas líneas de texto ininterrumpido pueden engañar al lector al pensar que estaban leyendo la sección de avisos legales del documento en lugar del conjunto más largo y destacado de obituarios continuos en la historia del periódico.

No obstante que hace casi 20 años el archi reconocido periódico publicó biografías de prácticamente todas las personas asesinadas en los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, nunca antes habían dedicado una página principal completa a una lista simple de aquellos que perdimos en un gran desastre.

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Incluso peor que ver los nombres y darse cuenta de que cada nombre representa una vida humana perdida, es darse cuenta de que esta larga lista de nombres podría ser casi 10 veces más larga si incluyera a todas y cada una de las víctimas identificadas como que han sucumbido a causa del virus.

Esa portada es un homenaje a todos los que ya no podrán estar con sus familias, pero también una enorme y muy gráfica acusación a la insensibilidad e irresponsabilidad de esta administración.

Dado el probable recuento de muertes por COVID-19 al comienzo de la pandemia cuando las pruebas eran aún más escasas de lo que son hoy, la lista probablemente omita muchas más víctimas cuyas muertes aún deben reconocerse como relacionadas con el coronavirus.

Si bien Donald Trump no ha sido fanático de la publicación a la que se refiere regularmente como “el fallido New York Times“, es probable que se quiebre por completo cuando vea esta portada. Será difícil saber por qué estará más molesto: si por la manifestación pública del daño que su inacción para detener la propagación de la pandemia dejó al descubierto para que todos lo vean en una forma gráfica, o si por el hecho de que su foto no estaba en la tapa para acompañar a los obituarios.

Si esto no te inspira a luchar por la destitución de Trump de su cargo en las elecciones de noviembre, ¿quién sabe qué lo podría hacer? Ojalá y no haya nadie de los “tuyos” en esa lista. Aunque hay que repetirnos muchas veces, que todos ellos eran de LOS NUESTROS.