Si bien la administración actual ha inspirado numerosos libros que pretenden ser considerados vistazos exclusivos de la vida real en la Casa Blanca de Trump, el más escandaloso y controvertido de estos chismosos panfletos proviene del autor Michael Wolff.

El primer libro de Wolff, Fuego y Furia: Dentra de la Casa Blanca de Trump, publicado a principios del año pasado, proporcionó un retrato de una administración disfuncional, utilizando material que el autor recolectó al entrevistar a altos funcionarios de la Casa Blanca mientras acechaba el ala oeste actuando como “mosca en la pared” durante el primer año de la presidencia de Trump.

Después de que la Casa Blanca desafiara las historias de Wolff con su típica desestimación como “noticias falsas“, muchos pensaron que sería dudoso que Wolff pudiera convencer a las personas en el círculo íntimo de Trump para que cooperasen en un seguimiento.

Sin embargo, de alguna manera, Wolff logró que suficientes personas volvieran a hablar con él para reunir las últimas revelaciones contenidas en su nuevo libro, El Cerco: Trump Bajo Fuego, que se publicó oficialmente ayer.

Entre las muchas nuevas denuncias que el autor hace en el libro, algunas de las más condenatorias conciernen a la familia y la vida personal del presidente Trump, particularmente su matrimonio con Melania.

Wolff retrata el matrimonio de Trump, como muchos han sospechado, como una relación comercial. Él describe a Melania como viviendo una “vida separada” de su marido y tratando ferozmente de proteger a su hijo Barron de la “enfermiza racha” que trae su padre.

Una anécdota particularmente poco halagadora se refiere al misterioso viaje de Melania al Centro Médico Walter Reed en mayo pasado cuando desapareció de la Casa Blanca sin ninguna explicación real por parte de la administración.

Según Wolff, el jefe de personal, John Kelly, le preguntó al presidente Trump qué estaba ocurriendo, a lo que, según los informes, respondió:

A nadie le importa, excepto a los medios de comunicación … Ella es la Primera Dama, no el Presidente“.

Wolff también describe a la Primera Dama como extremadamente infeliz con su vida en la Casa Blanca, con frecuencia les dice a sus amigos que “no pertenecemos aquí” y dice que ella prefería las lujosas comodidades de la Torre Trump en la ciudad de Nueva York.

También afirma que Melania prefiere hablar en eslovenio, su idioma nativo, a Barron como una forma de aislarlo de su padre.

Otra anécdota ayuda a explicar por qué Melania puede ser tan protectora con su hijo.

Al afirmar que el presidente tiene un “fetiche” por ser la persona más alta en la sala, Wolff dice que cuando Barron tuvo un crecimiento repentino en su adolescencia cuando cumplió 12 años, Trump, según se informa, bromeó “¿Cómo puedo detener su crecimiento?

El comentario fue más que una broma, como lo sugieren las afirmaciones de Wolff de que después del repentino desafío a su estatura, el presidente trató a su hijo con “hostilidad” y “se desvivió” para evitarlo.

El informe de Wolff sobre la relación del presidente con sus otros hijos es igualmente desfavorable, excepto por su evidente preferencia con Ivanka, a quien se dice que siempre saluda diciendo “Hey, bebé“.

El autor afirma que Trump siempre destacó a Don. Jr. por ridículo y no reconoció la presencia de su hijo Eric cuando estaban juntos.

En lo que respecta a su hija Tiffany, es posible que ella para él no exista dado que el presidente no la mencionó nunca de acuerdo con el relato de Wolff sobre la dinámica de la familia Trump.

Si bien la administración de Trump probablemente negará todos los detalles que Wolff incluye en su libro, sus fuentes internas le dan a su historia el tipo de credibilidad que solo confirman el comportamiento y la personalidad de Trump, lo que lleva a la mayoría de las personas a aceptar que su interpretación de la familia Trump es perfectamente creíble.