El día 15 de noviembre era esperado como el momento en que podría comenzar en Cuba otra de las “revoluciones de colores”, preparada y financiada por Washington, sus aliados y secuaces asalariados externos e internos.

Es casi imposible de mencionar los casos de calumnias anti – cubanas, tantas y tan indigestas fueron y son. Después del fracaso total de la conjura del 15 de noviembre, frustrada antes de nacer por el pueblo cubano, continúan los masivos intentos de presentar a Cuba como violadora de los “derechos humanos”.

Ni una palabra mencionan sobre los éxitos en la lucha contra la pandemia en Cuba, o sobre la apertura del Turismo, el inicio del curso escolar presencial, y muchas otras cosas positivas. Solo lo negativo, incluso cuando haya que inventarlo.

La publicación sensacionalista VICE y su socio en los medios ViacomCBS tienen un nuevo documental sobre las que se esperaba fueran las “próximas protestas en Cuba” el 15 de noviembre pasado, y es una lección útil sobre cómo funciona la maquinaria de crear “indignación” de manera selectiva, por supuesto.

El video de Paola Ramos, transmitido por el gigante televisivo Showtime el 15 de noviembre por la noche, es un típico documental de VICE sobre una “intrépida reportera”, al estilo Rambo, que va detrás de las líneas enemigas para buscar la verdad burlando a las “violentas” fuerzas del estado cubano. Una burla completa a la teleaudiencia.

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Paola Ramos, émula de Rambo, implementa en el documental de VICE, pagado por Arabia Saudita, una inverosímil acción clandestina para evidenciar «falta de libertad» en Cuba. Foto de PBS

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Algo digno de mención acerca del nivel moral del documental anti–cubano en cuestión, es que VICE está literalmente financiado por el régimen de Arabia Saudita y, como resultado, VICE no ha publicado ningún informe crítico sobre la monarquía absoluta saudí desde que comenzó su asociación comercial hace siete meses. Como es conocido, «quien paga la orquesta escoge la música«.

Hollywood Reporter anunció el 1 de abril de 2021 que VICE Media entró en una asociación comercial con el régimen saudí a través del «brazo de poder blando«; afiliado al estado, Saudi Research & Marketing Group (SRMG). Desde entonces, el medio de comunicación no ha publicado un solo artículo ni ha producido un solo video sobre los abusos contra los derechos humanos por parte del régimen saudí.

Peor aún, VICE ha publicado contenidos decididamente pro-saudíes, a saber, un documental del 18 de abril sobre rebeldes hutíes anti-saudíes que supuestamente cometen crímenes de guerra en Yemen. Aunque este documental fue duramente criticado por activistas contra la guerra, fue recibido calurosamente por el gobierno reaccionario de Yemen respaldado por Arabia Saudita y otros gobiernos de la región, que lo promovieron en las redes sociales (1).

Sin ningún tipo de aflicción, produjeron el documental de marras contra Cuba, donde una quimérica super – periodista burla a las fuerzas de seguridad cubanas. ¡Daría risa de no ser una tan abierta, maligna y peligrosa provocación!

Esto, claro está, no es la excepción sino la regla. Vemos a diario reportes de prensa y declaraciones de altos funcionarios estadounidenses, entre los cuales destacan el propio presidente J. Biden y su secretario de estado A. Blinken contra Irán, Venezuela, Cuba, Nicaragua, Rusia, China y un largo etcétera.

Sin embargo la reacción contra actos de real barbarie, no se reflejan ni siquiera por un mínimo asomo de pudor. Israel y Arabia Saudí, como la mujer del César, están siempre por encima de toda sospecha.

El Real Genocidio Interno es en Arabia Saudita

Muchas son las atrocidades del gobierno de Riad contra el propio pueblo saudí. La dictadura monárquica de Arabia Saudita anunció en 2018 que había llevado a cabo otra matanza, ejecutando públicamente 37 personas en las ciudades de Riad, Medina y la Meca, así como en la provincia central de Qassim y en la provincia oriental del Reino.

Uno de los cadáveres, sin cabeza, fue crucificado y dejado colgar en público como una advertencia a cualquiera que pudiera contemplar oponerse al poder absoluto de la familia real. El régimen anunció que los que fueron llevados a las plazas públicas para ser decapitados habían sido castigados «por la adopción de pensamiento amotinador y extremista y la formación de células terroristas para corromper y desestabilizar la seguridad del Reino«.

En Arabia Saudita, la ley antiterrorista adoptada en 2017 establece la pena de muerte para cualquiera que se atreva a criticar a la monarquía o a su gobernante de facto, el príncipe heredero Mohammed bin Salman.

Bajo el mando de bin Salman, quien comparte con el ex – primer ministro israelí B. Netanyahu ser el aliado más cercano Washington en el Medio Oriente, el número de ejecuciones en Arabia Saudí se ha incrementado. En el 2018 el régimen decapitó a 149 personas, cifra que creció un 31% a 195 ejecutados por esa vía en el 2019, cayó bastante en 2020 (siendo el país el presidente del G20) y un total de más de 40 ejecuciones durante la primera mitad del 2021.

La mayoría de los ejecutados durante ese tiempo eran chiitas saudíes. que pedían el fin de la discriminación y la opresión de los chiítas a manos de la monarquía sunita, estrechamente ligada a la doctrina religiosa oficial del wahabismo, una secta sunita ultraconservadora de pensamiento medieval.

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El sanguinario príncipe Bin Salman condecora a Trump, por perdonarle sus horrible crímenes particularmente el del periodista del Washington Post Jamal Kashoggi. Pronto le darán otra a Biden. Foto de Dhanaan media.

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A ninguno de estos individuos se les permitió hablar con los abogados durante las investigaciones que se llevaron a cabo por medio de la tortura. Se les negó las visitas de sus familias, se mantuvieron en régimen de aislamiento y fueron condenados a muerte en juicios masivos artificiosos que carecían del más mínimo proceso debido.

Una parte de los asesinados eran menores de edad, haciendo de sus ejecuciones una violación flagrante del derecho internacional que condena la pena de muerte para los niños. ¿Alguien ha escuchado de algo ni remotamente parecido en Cuba?

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La ex – presidenta chilena y actual Alta Comisionada para los Derechos Humanos en el sistema de la ONU, protestó enérgicamente ante el gobierno saudí por las ejecuciones en especial las de menores de edad, una rara manifestación de probidad por su parte. Foto de Al – Jazeera.

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El baño de sangre organizado por el régimen saudí en 2016, cuando decapitó a 47 hombres en un solo día, incluido el prominente clérigo chiita Sheikh Nimr Baqral-Nimr, provocó protestas furiosas en la región, principalmente en Teherán, donde multitudes irrumpieron en la Embajada Saudí, lo fue utilizado por Riad como el pretexto para romper las relaciones diplomáticas con Irán y la escalada de su campaña anti-iraní en todo el Medio Oriente, complaciendo siempre a los sectores más agresivos de los Estados Unidos e Israel.

La principal responsabilidad de los crímenes del régimen saudí recae en su patrón principal, el imperialismo estadounidense. La monarquía salvaje de Arabia Saudita, con sus decapitaciones públicas, no es meramente un remanente de atraso feudal. Es más bien el producto directo de la intervención estadounidense en el Medio Oriente, de las concesiones aseguradas por Texaco y Standard Oil en los años 1930 y 1940, de las ventas masivas de armas actuales que hacen que la monarquía Saudita sea el cliente número uno del complejo militar-industrial de los Estados Unidos.

Washington ha respondido a las decapitaciones y crucifixiones masivas en Arabia Saudita con un silencio ensordecedor y la más degradante complicidad, mientras que en múltiples ocasiones se han hecho comunicados y aplicado sanciones contra Cuba, Nicaragua, Venezuela y otros varios países, por razones falseadas y que aun siendo falsas, son incomparablemente menores en comparación. Pero no hubo tal acción contra Riad, nada.

El príncipe heredero bin Salman ha sido festejado como un «reformador» por el gobierno de Estados Unidos, Harvard y el MIT, así como una serie de multimillonarios estadounidenses, desde Bill Gates hasta Jeff Bezos y Oprah Winfrey.

En el primer semestre 2021, la furia de los sátrapas saudíes encabezados por Bin Salman, continuó su danza macabra, ejecutando a una cantidad reconocida oficialmente como de 40 de sus ciudadanos (se piensa que son en realidad muchos más) casi todos ellos chiitas, la mayoría decapitados y el resto crucificados.

La defensa de Washington a este bárbaro régimen ultrarreaccionario desenmascara con claridad todos los pretextos dados para las sucesivas intervenciones de los Estados Unidos en la región y en todo el mundo, desde la llamada «guerra contra el terrorismo» hasta la supuesta promoción de la «democracia» y «los derechos humanos«.

Al fin de la jornada, la política exterior estadounidense fundamentada en una alianza estratégica con la monarquía saudí e Israel resultará inevitablemente en un incremento descontrolado de la violencia en el Medio Oriente, en otras regiones del planeta y en los propios Estados Unidos.

Criminalidad internacional

Además de sus crímenes contra sus propios ciudadanos, el gobierno saudí y sus aliados han participado de manera atroz en el conflicto interno yemení.

La Guerra Civil del Yemen se ha desarrollado como consecuencia de un conflicto político de poder que ha estado atravesando de manera crónica la República de Yemen, en esta última fase como consecuencia del golpe de Estado sufrido en 2014 contra el Presidente Abd Rabbuh Mansur al-Hadi (sunita y aliado de Arabia Saudí) que echó a andar esta nueva fase del conflicto.

Los separatistas del sur y las fuerzas leales al gobierno de Abd Rabbuh Mansur al-Hadi, con sede en Adén, se enfrentaron con los guerreros hutíes, y fuerzas leales al expresidente Alí Abdalá Salé (de una rama chiita), progresista, receptor de la orden José Martí que le fuera otorgada por el gobierno de la República de Cuba en el  año 2000. ​ 

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El genocidio yemení es colosal, silenciado por la complicidad de los países capitalistas desarrollados, de muchas organizaciones internacionales, ONG y medios. Foto de la Agencia Saharauí de Noticias

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En este complejo contexto, se produjo una intervención militar extranjera llamada Operación Tormenta Decisiva que comenzó cuando la coalición de Estados árabes, liderada por Arabia Saudí, emprendió una campaña aérea y una invasión terrestre de Yemen, el 25 de marzo de 2015 y que prosigue hasta nuestros días, para intentar repeler a las fuerzas hutíes (chiitas), presuntamente respaldadas y armadas por Irán. ​

Pese a los ataques tan brutales como inefectivos, de la coalición apoyada por los Estados Unidos y por la OTAN, no han podido derrotar a las fuerzas hutíes que les han propinado durísimos golpes en respuesta y la mayor parte de las víctimas son de la población civil. Además de los terribles bombardeos, el férreo bloqueo económico al que la coalición internacional liderada por Arabia Saudí somete a Yemen, está pasando una sangrienta factura: un niño muere cada 11 minutos.

Poderoso caballero es Don Dinero

Mientras, los EE.UU. y los países de la Unión Europea, le siguen vendiendo pertrechos. Aviones hechos en Europa, armas y misiles británicos, bombas italianas, busques de guerra franceses, municiones de varios países de la Unión, llegan en torrente continuo a manos de los asesinos de Riad.

En el caso de los Estados Unidos, en especial de la “era Trump” el vender muchas decenas de miles de millones en armas se hizo algo habitual. Mas recientemente la administración Biden vendió otros 650 millones de dólares en armas y municiones. Aviones F-15 de última generación, misiles antiaéreos, bombas de precisión, y prácticamente cualquier tipo de armamento existente en los arsenales de Estados Unidos, llegan a manos de los genocidas. ¡Horror de horrores!

Vender decenas de miles de millones en armas, hace a Trump y ahora Biden, pero también a los “piadosos” gobiernos europeos, mirar a otra parte. 

Me surgen unas preguntas:

¿A la luz de estos hechos, alguien se puede creer el bulo de que las violaciones de los derechos humanos en Venezuela, Nicaragua y Cuba, son la causa real de las sanciones y agresiones del gobierno Trump y ahora del “católico” J. Biden?

¿Los EE.UU. de J. Biden aplicarían sanciones a Arabia Saudí o enviarían caravanas de ayuda humanitaria a Haití? ¿Por qué los medios internacionales mantienen un nivel tan bajo de información sobre estos abominables crímenes? 

Mientras tanto, este ultra-criminal gobierno junta fuerzas con Washington, el fascismo internacional y la ultraderecha de Miami, y tiene la desvergüenza de financiar a VICE para que haga un ridículo documental contra Cuba por cosas que no sucedieron y que son largamente imaginarias. ¡Cosas veredes, amigo Sancho!

Notas

  1.  Información tomada en parte de Adam Johnson in The Column: “Saudi-Funded VICE Cries “Freedom” for Cuba, Mysteriously Silent on Saudi Human Rights Abuses”. Noviembre 15, 2021.