Habían pasado varias horas después de que se convocaron las elecciones del 2020 para el ex vicepresidente Joe Biden, y no se escuchó ni un pío del ahora saliente presidente de los Estados Unidos, que había pasado la mañana de ayer jugando algunas rondas de golf para intentar hacer frente a lo inevitable.

Más adelantada la tarde, sin embargo, Donald decidió usar Twitter y lanzó una declaración de negación en mayúsculas al pueblo estadounidense. Por si acaso no lo sabes, la etiqueta de las redes sociales considera que cuando alguien escribe todo en mayúsculas es porque está gritando.

En un intento desesperado por cuestionar las elecciones, Trump afirmó que sus “observadores” no podían entrar en las salas de recuento de votos y gritó que en realidad era Trump quien había ganado las elecciones.

Advirtiendo ominosamente que habían sucedido “cosas malas” que “nunca antes habían sucedido“, el tweet representó el último intento de Donald Trump de enturbiar las aguas, pero todo lo que va a lograr es echar leña al fuego de sus partidarios hiperactivos e intensamente paranoicos.

Donald J. Trump: LOS OBSERVADORES NO FUERON PERMITIDOS EN LAS SALAS DE CONTAR. YO GANÉ LAS ELECCIONES, OBTUVE 71.000.000 DE VOTOS LEGALES. SUCEDIERON COSAS MALAS QUE NUESTROS OBSERVADORES NO PUDIERON VER. NUNCA OCURRIÓ ANTES. ¡MILLONES DE BOLETAS POR CORREO SE ENVIARON A PERSONAS QUE NUNCA LAS PIDIERON!

.

.

Donald J. Trump: 71.000.000 de votos legales. ¡Lo máximo para un presidente en funciones!

.

.

Si bien es extremadamente divertido ver a Donald Trump enloquecer y comportarse como un perdedor quejumbroso, siempre existe la amenaza inminente de que sus palabras puedan provocar a algunos de sus partidarios igualmente trastornados en actos de violencia contra aquellos que él cree que lo han ofendido, lo cual es exactamente la razón por la que fue tan importante que obtuviéramos esta victoria histórica y lo echáramos de la Casa Blanca.

Los usuarios de las redes sociales se lanzaron rápidamente, después de esperar el momento durante cuatro largos años:

.

.

.

.

.

.