No me importa que algunos músicos de mi tierra (buenos músicos, por cierto) hayan hecho una canción de buena melodía y mala entraña.

Yo voy a seguir escuchando “Cuba Isla Bella” en la interpretación de “YoTuyNadieQueMeSoporte” con Orishas, y las mejores composiciones de “Descemer, el Que Era Bueno“, y bailaré al compás de las ricas melodías de “Gente de Zonas en Venta“, aunque reconozco que me será un poco más difícil hacer fiesta con las tonadas de Maykel Oprobio, después de haber visto como pedía a Donald Trump una invasión a Cuba… aunque ahora casi puedo imaginar que todo el “combo” estaría dispuesto a pedir lo mismo.

Aún así, la gimnasia y la magnesia son muy disímiles y podré seguir escuchando música, pero no me abandonará jamás el asco por quienes son capaces de comerciar, mercadear y lucrar con el dolor del que una vez fuera su pueblo. No malgastemos saliva en discusiones inútiles, no “doremos las píldoras“, no nos hagamos ni mejores ni peores de lo que somos para decirles lo que pensamos en su cara: ellos, todos ellos, simplemente se han sumado a los esfuerzos de la ultra derecha para impedir que Biden mejore las relaciones con Cuba.

Así de sencillo. Así de simple. Nadie piense que les nacieron alas de libertad, porque ellos son esclavos de quienes pagan sus conciertos. Ni que les nació conciencia, porque han puesto un precio a su desvergüenza (no muy alto, por cierto).

No sigan haciendo cuentecitos de “libertad” cuando ustedes no saben siquiera lo que esa palabra significa, pues el término incluye también no tener que lamer las botas de quienes pagan las disqueras o la publicidad de los eventos. Que son los mismos que financiaron la campaña del peor Presidente que haya tenido EEUU y que juzgan a Cuba, donde por supuesto hay miles de problemas y se requieren miles de cambios de un país como EEUU, donde también hay miles de problemas e igualmente se requieren miles de cambios.

Les tengo malas noticias: hoy un pueblo entero se está levantando y haciendo valer el derecho a que se escuche su tonada cuando grita a voz en cuello: “Abajo el criminal Bloqueo / Embargo“, que no es decisión ni elección de la mayoría del pueblo estadounidense para joder al pueblo cubano, sino de una minúscula turba, fuerte pero minoritaria, bastante similar a la que asaltó el Capitolio, y que ha secuestrado durante décadas la política exterior estadounidense.

Esa, que no critica la brutalidad policial en los EEUU, ni la corrupción fragante de 43 Senadores Republicanos, ni la discriminación, el racismo y la supremacía latentes en el país en que ahora vivimos; ni los abusos de las grandes corporaciones o la sucia intromisión del Gran Capital en los procesos supuestamente democráticos, donde una manada de cabilderos en Washington compra congresistas, senadores, jueces y leyes. Claro, a eso le llamamos “democracia y libertad“. A todo lo demás le ponemos múltiples nombres.

Yo no pertenezco ya a los que gritan “Patria o Muerte“, o “Viva No-Sé-Quién“, aunque respeto su decisión. Pero mucho menos puedo estar del lado de los que ladran “Patria o Vida“, si por “vida” se entiende el entreguismo vil y cobarde a los que exclusivamente pueden pagar, porque no tienen nada más que ofrecer.

Yo más bien soy de los que dirían “Patria o Humanidad“, o quizás “Patria y Pueblo“, dos conceptos a los que esos pobres de espíritu decidieron renunciar. Soy de los que no se va a callar por conveniencias o por agradar a poderosos. No lo hice en Cuba, no lo hice antes. Y menos ahora, que ustedes, y otras lacras como ustedes, me están enseñando qué le depararía a mi pueblo digno y hermoso si algún día se dejara conquistar por sus cantos de prostituidos sirenos.

Cuba Linda, isla mucho más bella que la que ellos podrían jamás deshonrar, no pienses que estoy solo en este lado del charco. Como yo somos muchos. MUCHOS. Unos pueden ser tímidos y carecer del don de la expresión. Otros pueden tener aún miedo y carecer de la capacidad de enfrentamiento a las porquerías de siete leguas.

Otros, miran impávidos pero conmovidos desde la cerca… pero todos, TODOS LOS BUENOS estamos contigo, Cuba de pueblo, Cuba de familia, Cuba de hermanos, que es más fuerte que la Cuba de ideologías, o de políticas, o de transacciones financieras… Perdónalos Isla Bonita, porque ellos, en su sapiencia musical y su ignorancia social, no lo saben. Pero nunca, nunca, ¡nunca olvides!

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