Ayer la presa se desbordó. Después de un violento enfrentamiento con la policía, los partidarios de Trump irrumpieron en el edificio del Capitolio de los Estados Unidos en un esfuerzo por evitar que el Congreso certificase la victoria electoral del presidente electo Joe Biden en lo que solo puede describirse como un acto de terrorismo interno sancionado por el presidente.

Las repetidas afirmaciones de Trump de que la Casa Blanca le está siendo robada por un fraude electoral masivo, junto con sus exhortaciones para que los llamados patriotas marchasen sobre Washington DC, se convirtierono en una insurrección absoluta contra el gobierno de Estados Unidos.

Si bien a últimas horas de anoche ya casi todo estaba controlado (aunque quedaban trumpistas manifestantes en áreas aledañas al Capitolio) no hay dudas de que esto equivale nada menos que a un intento de golpe por parte de un presidente estadounidense en ejercicio.

Mientras el país observaba con horror cómo los traidores pululaban por los pasillos del Congreso, Trump se negaba a denunciar enérgicamente las acciones de la milicia del MAGA. Escribió dos tweets increíblemente ambiguos, el primer llamando a “apoyar” a los agentes del orden que sus partidarios estaban combatiendo en aquel momentoi. En el segundo pidió que los que están en el Capitolio “permanecieran en paz” a pesar de que las cosas se habían vuelto violentas hacía mucho tiempo. Sin un rastro de ironía, repitió su mentira de que el Partido Republicano es el “Partido de la Ley y el Orden“.

En ninguna parte de sus tweets ordenó a sus ejecutores vestidos con gorras rojas que salieran del edificio del Capitolio, en ninguna parte pidió enfáticamente la reducción de la escalada. La razón es simple: él quería que eso continuase. Quería aterrorizar a sus oponentes políticos con la vana esperanza de que de alguna manera pudiese lograr un segundo mandato solo a través de la intimidación. Donald Trump es un enemigo virulento de la democracia estadounidense.

Donald J. Trump: Por favor, apoyen a nuestra policía del Capitolio y a las fuerzas del orden. Realmente están del lado de nuestro país. ¡Manténganse en paz!

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Donald J. Trump: Les pido a todos en el Capitolio de los Estados Unidos que permanezcan en paz. ¡Sin violencia! Recuerden, NOSOTROS somos el Partido de la Ley y el Orden: respeten la Ley y a nuestros grandes hombres y mujeres de Azul. ¡Gracias!

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Compara estos tuits patéticos con lo que Trump lanzó durante las protestas por el asesinato de George Floyd. Él escribió que “cuando comienza el saqueo, comienza el tiroteo“. Esta despreciable criatura cree que los estadounidenses que abogan por la justicia racial deberían ser fusilados, pero que los paranoicos reaccionarios que literalmente invadían los pasillos de nuestro gobierno deberían ser tratados con guantes de seda.

“…Estos RUFIANES están deshonrando la memoria de George Floyd y yo no dejaré que eso pase. Acabo de hablar con el Gobernador Tim Walz y le dije que el Ejército está totalmente con él. Ante cualquier dificultad asumiremos el control pues, cuando los saqueos comienzan, comienzan los tiros. ¡Gracias!”

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Sólo por el sentido que fácilmente cualquiera puede interpretar de sus tweets y su incitación a la violencia y la insurrección, Donald debería ser acusado, destituido de su cargo, juzgado y encarcelado. No hay otra opción justa en este momento.

En un país normal estaríamos ya aplicando la Enmienda 25, declarando su incapacidad de dirigir el país y sustituyéndolo por el Vicepresidente, según establece la Constitución. Hay rumores de que podrían estar planeando hacerlo, pero los detiene el miedo a la reacción de sus fanáticos MAGA, a los que Trump podría incitar a más violencia. Ah, y ya no somos, por mucho, un país “normal“.