Hoy viene John Bolton a Miami a anunciar la entrada en vigor a partir del 2 de Mayo próximo del Título III de la Ley Helms Burton, más conocida por la Ley Libertad. En torno a esa visita, los VERDADEROS cubanos, los que seguimos unidos a la Isla por lazos que trascienden la politiquería o los aberrantes intereses económicos, debemos estar muy claros en 4 cosas:

1. ¿Quién es John Bolton y qué representa en la política exterior estadounidense?

2. ¿Cuál es el verdadero objetivo de revivir ese cadaver y por qué precisamente ahora?

3. ¿Cuál es el daño real que le puede hacer a Cuba, o más preciso aún, al pueblo de Cuba, al cubano de a pie, al que nos duele a nosotros?

4. ¿Qué podemos hacer contra eso?

Intentaremos en unos pocos párrafos abordar la esencia de esas 4 preguntas tan complejas. Se quedarán muchas cosas fuera, pero mis sabios amigos las completarán en el debate.

¿Quién es John Bolton?

Es un abogado de 60 años que sirvió en la Administración Reagan, pero se dió a conocer durante la Administración Bush al ser uno de los primeros en pedir la intervención militar en Irak. También fue comentarista de la máquina de propaganda de la derecha, Fox News, y embajador ante la ONU.

Bolton representa la tendencia más agresiva, retrógrada e ingerencista dentro de la política exterior estadounidense. Según Steven Feldstein, de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, “él cree que sólo la fuerza asegurará el dominio continuo de los EEUU en el sistema internacional…

Ha afirmado públicamente que “hablar con Corea del Norte no tiene sentido” y en repetidas ocasiones llamó a ataques preventivos contra ese país; ha pedido un incremento de la agresividad contra Irán y es partidario de una intervención militar en Venezuela.

El hecho de que precisamente él sea el portador del anuncio del cambio de política hacia Cuba tiene un sentido que va más allá de la simple retórica beligerante y se convierte, de facto, en un mensaje directo a las fuerzas más reaccionarias de la sociedad estadounidense, incluyendo esa decadente, minoritaria -pero aún poderosa- ultra derechista facción del exilio cubano.

El Verdadero Objetivo

Todo el show se está presentando como la posibilidad de restaurar de una vez la democracia en Cuba, AL PRECIO QUE SEA NECESARIO. Caiga quien caiga, sufra quien sufra. Nuestras madres, hijos, hermanos y amigos; nuestros compatriotas, son simples peones pare el Rey Trump y la caballería de los Boltons que tanto abundan en los círculos de poder de hoy en día.

Sin embargo, la realidad es otra y bien distinta: Trump ha sido ridiculizado por Rusia y China en múltiples ocasiones. Con Corea del Norte no se atreve y además está muy lejos. Su política respecto a Irán es un desastre y uno de sus mayores méritos ha sido deteriorar las relaciones con la mayoría de los aliados históricos de Estados Unidos.

Entonces necesita con urgencia mover el foco de la atención hacia una contienda donde pueda mostrarse como el paladín de la democracia y como un verdadero GANADOR, pues sólo quienes son percibidos como “triunfadores” ganan elecciones en los Estados Unidos.

Ninguna Administración anterior y ningún presidente que le ha precedido ha podido doblegar a Cuba y sólo su archi némesis política, Barack Obama, puede atribuirse haber reforzado en parte a la oposición de la Isla (quienes ahora no salen de Miami), además de haber logrado ciertas libertades o concesiones cosméticas para los cubanos de aquella orilla.

Entonces Venezuela y Cuba, sobre todo esta última, se convierten en la carta ideal que podría catapultar a Trump hacia el 2020, reforzando su posición no sólo entre su base ultra conservadora y nacionalista blanca, sino también en la parte más reaccionaria del exilio cubano y venezolano.

Si en el proceso mueren de hambre y enfermedades niños, mujeres y ancianos inocentes en Cuba, pues serían solo “daños colaterales“, un término que EEUU ha utilizado tantas veces para defender su expansionismo. Todo con tal de recuperar Cuba.

Y si son devastados por hambrunas y plagas (adicionales a la plaga política que ya padecen dede hace 60 años) y no se logra derrocar a la dictadura comunista cubana, pues tampoco importa, pues con los meses ya habrán pasado las elecciones del 2020 y Cuba dejará de ser una pieza tan relevante en el ajedrez político.

¿Cuáles podrían ser las consecuencias para el cubano de a pie?

Si el regimen cubano resistió cuando la caída de la Unión Soviética, con muchos menos recursos que los que tiene ahora, no existe ninguna razón lógica para aventurarse a pensar que claudicarán esta vez.

Lo que sí está claro es que el cubano de a pié verá incrementadas sus carencias, en una situación absurda donde ya no quiere a sus manipuladores actuales, pero mucho menos confía en sus “salvadores” potenciales.

Lo que está en boca de todos es que el restablecimiento del Título III permitirá a los estadounidenses y cubano-americanos cuyas propiedades fueron confiscadas en Cuba (casas, tierras, inversiones) demandar y obtener compensación por parte de todos quienes se hayan beneficiado de alguna forma con esas propiedades.

A primera vista parece una simple acción legal más, pero no lo es. Realmente se enfoca en evitar que siga llegando más inversión a la Isla, que compañías y personas que tengan intereses en o con EEUU dejen de comercializar con Cuba y que el gobierno no pueda disponer de préstamos internacionales para fondear sus proyectos sociales, incluyendo el sustento básico del pueblo cubano.

Más de lo mismo que hemos tenido por 60 años“, quizás digas tú… Sí y no. El Título III se había estado aplazando hasta ahora precisamente por el daño que puede hacer y porque quizás otras administraciones entendían que se trata de universalizar el embargo a Cuba, de aplicar la ley estadounidense con extraterrorialidad, violando la ley internacional e incluso la estadounidense en parte.

Para entender el Título III hay que saber qué dice el IV, que es el que establece castigos a quienes inviertan en Cuba, desde la confiscación de cuentas bancarias en Estados Unidos hasta la negación de visas a ejecutivos y familiares de las empresas que hayan invertido en la Isla. Y esto no sólo afecta a las inversiones actuales, sino también a las futuras, pues por lo general, los inversionistas apuestan al largo plazo.

El caso es que a la administración cuasi facista de Trump le importa muy poco el marco que impone la ley. Y que, en el mejor estilo de los negociadores tramposos y bajos, han decidido aplicar el famoso Título con “selectividad“, enfocándolo sobre todo a enemigos como Rusia, China y Venezuela, mientras exeptúan de parte de los efectos a Europa y Canadá, claro, siempre dejándoles saber que “si no se portan bien y entonan los cantos boltonianos, la guillotina puede caer también sobre sus cabezas“. Algunos en esos países seguirán adelante. Otros lógicamente se echarán atrás y retirarán sus inversiones o proyectos. No hay dudas de que eso pasará así.

Aún no sabemos todo lo demás que dirá Bolton hoy, ni cuánto más habrán pensado para afectar al cubano de allá (llevarlo a tal desesperación de hambre y necesidad que ponga su pecho frente a las bayonetas) y a la mayoría de los cubanos de aquí, a quienes nos pueden hacer más difícil y oneroso aún el tema de las ayudas, las remesas y los viajes.

¿Qué Podemos Hacer?

En temas de política, los cubanos somos muy buenos para vociferar y pelearnos entre nosotros, pero con frecuencia nos falta diligencia para unirnos en estrategias prácticas, lógicas y efectivas que protejan nuestros derechos.

Lo primero en este caso es no tener miedo. No dejarnos intimidar. Somos MÁS los que sentimos y padecemos por los que están allí que los que quieren lucrar de la desgracia de nuestras familias y los que simplementen invocan sus prostituidos conceptos de libertad y democracia sin importarle que, bajo sus términos, la dictadura castrista pueda ser sustituida por la dictadura de la desesperación y el olvido que viven los puertorriqueños (ciudadanos estadounidenses, por cierto) y la mayoría de nuestros hermanos centroamericanos, donde no es el comunismo, sino precisamente el capitalismo salvaje, la corrupción y la avaricia de las corporaciones transnacionales la causa del sufrimiento masivo.

Entonces, lo primero que deben saber es que vamos a seguir ayudando a nuestros familiares, viajando a Cuba, enviando remesas, medicinas, alimentos y ayudas diversas. Si nos la ponen difícil por un lado, buscaremos otras vías. Punto.

Luego tenemos que estar al tanto de las organizaciones estadounidenses o internacionales que van a demandar a la actual administración ante los tribunales y apoyar esos esfuerzos, con protestas, donaciones, y por cuanto medio sea posible.

Y por último en este breve resumen, pues lograr que no quede un sólo cubano con capacidad de voto que no vaya a las urnas en el 2020 y unirnos a todas las demás campañas por el voto demócrata.

La mayoría de nosotros no comulga con las ideas comunistas, quiere cambio, progreso, libertades humanas y avances sociales para Cuba, pero nada de eso puede lograrse a costa de la sangre y el sufrimiento de quienes allí están, mientras los instigadores del hambre y el genocidio aplauden a las víctimas desde los balcones de sus lujosas mansiones.