Ayer fue un día para recordar. Después de 4 años de insanidad, de levantarnos cada día esperando qué mala sorpresa nos acechaba o a qué nuevos horrorosos tweets del presidente nos tendríamos que enfrentar, tomó posesión Joe Biden como el presidente número 46 de los Estados Unidos de América.

De costa a costa y de frontera a frontera se escuchaba el clamor: ¡No Más Trump!, repetido una y otra vez como para demostrarnos a nosotros mismos que ya no tendremos que ver más en las primeras planas de noticias esa cara infame, ese gesto de suprema superioridad, ese rictus de prepotencia y desprecio en su anaranjado rostro.

El mundo, que también permaneció en vilo durante esos cuatro largos e interminables años, pudo anoche dormir más tranquilo, sabiendo que ahora Estados Unidos no será perfecto ni mucho menos, que hay mucho por hacer, por cambiar, por transformar esencialmente y no sólo hacerlo parecer distinto con afeites y cosméticos, pero sabiendo también que hay un Presidente que respeta la dignidad de su cargo, la magnitud de su investidura, la decencia de su cometido y la historia de todo un pueblo.

No sólo nosotros estamos de fiesta, y eso lo demuestra este video que está dando la vuelta al mundo, que se entiende por sí solo y que las pocas palabras que tiene en inglés pueden ser entendidas perfectamente por quienes no conocen el idioma:

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El llamado de Biden a la UNIDAD de la nación resonó fuerte ayer y seguirá traspasando muros y montañas por semanas y meses. Sí, necesitamos y estamos dispuestos a unirnos, pero no sobre la base de odios, de supremacías y discriminación, sino sobre la base de JUSTICIA SOCIAL, de IGUALDAD, de RESPETO y del establecimiento y desarrollo de OPORTUNIDADES PARA TODOS.

Los que estén dispuestos a unirse a nosotros en ese empeño, no importa qué y como pensaban antes: ¡Vengan que les estamos esperando! ¡Vengan, que les recibiremos con los brazos abiertos para construir juntos!

Pero que jamás se confunda esa esperanza que creció ayer en nuestros corazones y esa alegría que se veía ayer en las calles y que tan bien se refleja en este video, con falta de firmeza. Los que sigan empecinados en permanecer en el pasado, sufrirán el enorme peso de las ruedas de la historia pasándoles por encima.