El presidente Trump se lanzó a Twitter esta mañana y descargó furiosamente su ira por una reciente columna en el New York Times que lo calificó de “racista“.

Tomando como tiro al blanco a Thomas Friedman, tres veces ganador del Premio Pulitzer, Trump ejecutó un cruel ataque personal contra el periodista como ningún otro presidente en la memoria reciente se hubiese atrevido por temor a ser catalogado como demagogo y oponente de nuestras libertades de prensa de la Primera Enmienda.

Donald J. Trump: “Thomas “el barbillas” Friedman, un tipo débil y patético, escribe columnas para The New York Times entre rondas de su juego favorito, el golf. Hace dos semanas, mientras hablaba con un amigo por su teléfono celular, desafortunadamente terminé hablando con Friedman. Hablamos un rato y …
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Donald J. Trump: “… él no podría haber sido más amable o más respetuoso con su presidente favorito, yo. Luego vi la columna que escribió: “Trump será reelegido, ¿No es así?” Me llamó racista, que no lo soy, y dijo que Rhode Island pasó de ser económicamente mala a excelente en 5 años porque … “

Donald J. Trump: “… la Gobernadora del Estado hizo un buen trabajo. Eso puede ser cierto, pero ella no podría haberlo hecho sin el tremendo éxito económico de nuestro país y el cambio que mi administración ha causado. Realmente desagradable conmigo en su columna de coeficiente intelectual promedio, besó mi trasero… durante la llamada. ¡Falso!
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La desagradable caracterización de Trump de Friedman como “débil y patético” es típica de su reacción hiper sensible ante cualquier tipo de crítica dirigida a lo que parece creer que es su propia infalibilidad.

El presidente señala que la afición del periodista por el golf y su insinuación de que simplemente hace su trabajo de escritura entre rondas es ridículo, dado que sería una descripción perfectamente aplicable al propio programa semanal de Trump, si solo añadiera una dosis de el “tiempo ejecutivo” diario que dedica principalmente a ver Fox News, si prestamos oídos a las historias internas de la Casa Blanca.

Sin embargo, es el reclamo de responsabilidad de Trump por “el tremendo éxito económico de nuestro país y el cambio que ha causado mi administración” lo que insulta totalmente la inteligencia del público estadounidense con impunidad arrogante.

Como muestra este gráfico del producto interno bruto de los Estados Unidos en los años anteriores a la toma de poder del gobierno de Trump, la trayectoria ascendente de la economía fue constante e ininterrumpida durante el gobierno anterior después de las medidas que tomó Obama para cambiar el desastroso colapso económico del 2008, diseñado por los republicanos y el régimen de GW Bush.

Los intentos de Trump de reclamar el crédito por el cambio económico son tan falsos como casi todo lo que sale de su boca.

Uno tiene que preguntarse por qué el presidente está tan enojado porque Friedman fue educado y respetuoso con él durante su llamada telefónica. ¿Habría sido más feliz si el periodista hubiera sido insultante y burlón mientras hablaban?

Quizás la única manera de ganarse el respeto del presidente sea tratarlo de manera tan mala e irrespetuosa como trata a todos los que se le oponen, pero su tratamiento de las cuatro congresistas demócratas progresistas que han sido abiertamente desafiantes de sus políticas parece indicar que ese enfoque sería igualmente sin éxito.

La única conclusión que se puede sacar es que el presidente Trump es un narcisista misantrópico malévolo que no puede manejar una pizca de retroalimentación negativa sin caer en paroxismos de furia y retribución, sin importar cómo te relaciones con é.

En cuanto a Friedman, respondió al ataque del presidente con una explicación simple de sus motivaciones y una evaluación brutal de la permanencia de Trump hasta la fecha, misma que fue tan cortés como su anterior llamada telefónica con el presidente.

Thomas L. Friedman: “Para mí, siempre se trata de lo que es mejor para Estados Unidos: el país que amo y que ahora tú estás destruyendo”.

Respetuosamente, Tom Friedman”.
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