Pocos demócratas esperaban que, después de asumir el cargo, el presidente Trump ejerciera los poderes de su oficina y el púlpito de intimidación que tiene a su alcance, de una manera sabia y constructiva.

Nadie podía prever, sin embargo, hasta qué punto usaría su posición para perseguir a sus oponentes políticos.

Ahora, la persona que devino objetivo de sus ataques, diseñados para derribar al hombre al que ha considerado su rival demócrata más potente, ha hablado para sacarle al presidente un resonante dedo del medio sobre sus llamados a que se investiguen sus actividades comerciales.

Hunter Biden, el hijo del principal candidato demócrata del 2020, Joe Biden, fue acusado por Trump de utilizar la posición de su padre como vicepresidente para facilitar sus tratos comerciales con China y Ucrania mientras su padre aún estaba en el cargo.

Durante una entrevista en mayo con Steve Hilton, de Fox News, Trump afirmó su disposición a politizar y armar al Departamento de Justicia para luchar contra sus rivales electorales cuando dijo que el Departamento de Justicia debería “cien por ciento” investigar al ex vicepresidente y su hijo debido a la alegaciones

Según un artículo publicado en Newsweek, las acusaciones de Trump provienen de un viaje que Hunter Biden hizo con su padre a China en diciembre del 2013, cuando el entonces vicepresidente se reunió con el presidente Xi Jinping.

Según informes, el joven Biden estaba buscando una inversión del Banco de China para el fondo de inversión de BHR Partners que él manejaba con su socio comercial Devon Archer.

Si esto te suena sospechosamente hipócrita para un presidente que recibió una condena general por permitirle a su hija Ivanka recorrer la cumbre del G-20 la semana pasada, ajena a su falta de rol o de habilidades diplomáticas oficiales, pues significa que tes estás acercando al Modus Operandis de Trump.

Trump también intentó vincular a los Bidens con un escándalo que afectó a Ucrania, la antigua república soviética que fue invadida ilegalmente por su amigo Vladimir Putin.

El presidente afirma que Joe Biden amenazó al gobierno de Ucrania con la retención de $ 1 mil millones en garantías de préstamos de Estados Unidos si no eliminaban a un fiscal del gobierno que ignoraba la corrupción en su departamento.

Trump está tratando de decir, sin ninguna evidencia, que el fiscal objetivo, que finalmente fue rechazado por el parlamento ucraniano, estaba investigando a una compañía local de energía de la cual Hunter Biden era miembro de la junta y que la amenaza de Biden era un intento de proteger su hijo.

En un artículo publicado hoy en The New Yorker, la revista describe cómo un helicóptero volaba cerca cuando Hunter Biden leyó por primera vez los informes de los planes de venganza política de Trump.

“Yo dije: ‘Espero que nos estén tomando fotos en este momento. Espero que sea una transmisión en vivo del Presidente para que pueda ver cuánto me importan sus tweets”, dijo el joven Biden a la revista. También mencionó que le dijo a su nueva esposa, Melissa Cohen, “No me importa. Jód*se, señor presidente. Aquí estoy, viviendo mi vida”.

Hunter también le dijo a The New Yorker que, si bien sus negocios en el extranjero fueron “las decisiones correctas para mi familia y para mí” en ese momento, “ciertamente no valían la pena” y que ahora él estaba manejando la campaña de su padre.

“Nunca hubiera podido predecir que Donald Trump me hubiera elegido como la punta de la lanza contra la única persona que cree que puede vencerlo”, admitió.

Uno debe darse cuenta de que la visión del mundo del presidente Trump solo puede comprender mentes que operan en la misma frecuencia criminal que la suya. Por lo tanto, proyecta las motivaciones y acciones que él mismo tomaría en cualquier situación sobre sus oponentes en sus propias vidas.

Su cerebro se divide en compartimentos hasta tal punto que puede mantener sus puntos de vista acusatorios del comportamiento supuestamente corrupto de los Bidens a la vez que niega el tipo de corrupción que ya existe en su propia administración y empresa.

El resto del mundo puede verlo como una hipocresía masiva, pero para el presidente Trump, es solo otro método de retorcerse en torno a verdades inconvenientes para lograr sus objetivos egoístas.