La sólida e indiscutible victoria de la coalición progresista Apruebo Dignidad (que incluye al Partido Comunista de Chile y otras agrupaciones de Izquierda) y de su candidato Gabriel Boric en las elecciones presidenciales de Chile constituye un extraordinario revés histórico a las fuerzas de la oligarquía latinoamericana y a sus amos/admiradores en los Estados Unidos y la Unión Europea. Es una gran victoria del pueblo chileno y de toda América Latina.

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Este triunfo del bien en Chile y otros países de la región, ya había sido vaticinado por el ex – vicepresidente boliviano, el admirable intelectual y político Álvaro García Linera, quien presagiara este proceso de cambios progresistas en América Latina, el fin de la “ola conservadora”, y las características de las nuevas “oleadas revolucionarias” (1).

Las fuerzas reaccionarias locales e internacionales “se las gastaron todas”, como decimos los cubanos, para intentar evitar que esto sucediera. Usaron su completo arsenal de calumnias, tentativas de desprestigiar a Boric, mentiras, noticias falsas, medias verdades, terrorismo mediático de todo tipo, comunicaciones distorsionadoras y en general la sistemática alteración de la realidad, para procurar imponer un mensaje reaccionario dirigido a sectores decisivos del voto en la sociedad chilena.

Participaron desde “El Mercurio” hasta el “Wall Street Journal” pasando por millares de medios con pelajes desde “conservadores” hasta abiertamente canallas y fascistas. Todos los recursos se usaron contra Boric, pero a pesar de ello el pueblo chileno se impuso.

Estocada al Fascismo Neoliberal en Chile

El candidato de la coalición de centro – izquierda e izquierda Apruebo Dignidad, Gabriel Boric, es ahora Presidente Electo de Chile. Fracasó la candidatura del fascismo, Juan Antonio Kast, -heredero del legado de Pinochet, quien es comparable con Trump, Uribe, Bolsonaro, “la rubiaJeannine Áñez y otros de igual jaez-.  derrotando a Kast el supuesto “campeón del “Free Market”, según repitieron ad nauseam los medios neoliberales.

En Chile se logró un avance significativo en factores de la mayor importancia para que la izquierda y el movimiento progresista latinoamericano se consoliden:

  1. ¡Unidad, unidad, unidad! Sin ello, rememorando las palabras del gran José L. Centella (2) “no solo no podremos derrotar al capitalismo, sino que no podremos evitar que el capitalismo nos derrote” Las elecciones del ciclo pasado en Chile y Colombia fueron ejemplos manifiestos de ello. En esta ocasión, una mayor cohesión del campo progresista y antifascista logró la victoria en la patria de Salvador Allende.
    2. Eliminar la percepción de corrupción, sembrada incansablemente por el enemigo en la mente de la población, dentro de las filas de los partidos y gobiernos de izquierda y de sus lideres. Transparencia total.
    3. Tener programas claros, entendibles, que evidencien que estos partidos y candidatos constituyen la vanguardia del pueblo y representan fielmente sus intereses. Y que puedan llegar a amplias capas de la población en un contexto mediático y de recursos, claramente desfavorables. México no era excepción de tal disparidad y AMLO con MORENA demostró que si se podía vencer a Televisa, otros medios canallas y a sus másters de la oligarquía nacional e internacional
    4. Abrir paso siempre que se requiera a una nueva generación de jóvenes líderes progresistas y no querer eternizar fórmulas que fueron excelentes en el pasado, pero que no representan hoy las nuevas y enormes transformaciones sociales requeridas. ¡Cada época tiene sus líderes y sus propuestas!

Todo lo malvado se acomete contra los gobiernos elegidos por las masas populares, los presidentes Alberto Fernández (Argentina) y Pedro Castillo (Perú) son en estos momentos víctimas de un brutal acoso, del ya tan conocido “Golpe Blando”.

Pero después de las convincentes victorias de las fuerzas del progreso en México, Argentina, Bolivia, Perú, Honduras y ahora Chile, así como el descalabro de los golpistas en Bolivia y de las intentonas contra – revolucionarias en Venezuela, Nicaragua y Cuba, el balance regional de fuerzas se ha inclinado más en 2021 hacia la izquierda.

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Baste decir que unos 300 millones de latinoamericanos han elegido gobiernos en contra de la palmaria voluntad de Washington y de las oligarquías locales. Ahora vienen en 2022 dos dificilísimas y cruciales contiendas: ¡Colombia y Brasil!

Colombia, la “Ciudadela” de la Reacción Latinoamericana

En Colombia, la derecha ha estado desde siempre en el Palacio de Nariño, desde la centro derecha “moderada” hasta el fascismo neoliberal galopante del ex – senador, ex – gobernador y ex – presidente Álvaro Uribe Vélez, el líder político mas influyente de Colombia en las últimas décadas.

La reaccionaria Iglesia católica local ha apoyado siempre a estos regímenes y ha sembrado sistemáticamente en el pueblo colombiano el miedo al “comunismo ateo” y a los “guerrilleros”, sobre todo entre la extensa población rural del país cafetero.

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Hoy día soplan vientos de cambio, en un contexto sumamente difícil, complejo y políticamente nebuloso. Hay algunas cosas que si están más patentes:

  1. La ultraderecha y su forma política mas visible, el “Uribismo”, han perdido preponderancia y prestigio en Colombia. Después que Álvaro Uribe Vélez se vio obligado a renunciar a su curul senatorial el 18 de agosto de 2020, su influencia política y capacidad de “hacer presidentes” se ha visto reducida a niveles mucho menores. En una reciente encuesta, un 69% de los encuestados dijeron tener una opinión negativa sobre Uribe y solo el 26% declaró favorecerlo.
  2. La alcaldesa de Bogotá, Claudia López Hernández, de profesión politóloga, quien en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 2018 apoyó decididamente al candidato de izquierda Gustavo Petro, es la primera mujer en el segundo cargo en importancia de Colombia. También es la primera alcaldesa LGBTQ de una capital de las Américas. Esto muestra que dos elementos claves del conservadurismo colombiano, la discriminación de la mujer y los prejuicios contra los miembros de los sectores LGBTQ, están en deterioro.
  3. En otras urbes de Colombia, especialmente Medellín (tradicional baluarte del conservadurismo y su forma actual, el “Uribismo”) y Cali, el candidato de izquierda Gustavo Petro ve mejorado su apoyo popular con respecto a las elecciones del 2018, donde a pesar de perder obtuvo un 43.61% de los votos en la segunda vuelta. En las próximas elecciones de 2022, la primera vuelta del 29 de mayo solo definirá quien acompañará a Petro en el balotaje, fijado para el 19 de julio.

La decisión en la segunda vuelta dependerá en esencia de dos factores, el primero es si Petro lograra unificar al menos una parte de las bastante atomizadas organizaciones de centro izquierda e izquierda, el voto femenino y la angustia de muchos colombianos ante la destrucción ultraderechista del proceso de Paz y el asesinato de innumerables lideres sociales y ex guerrilleros.

El segundo factor es ver si la ultraderecha puede presentar un candidato carismático (que se olviden del pedante Oscar Iván Zuloaga), que le permita formar una coalición viable. Hasta el momento, no se observan tales características entre el liderazgo derechista, por lo que quizás busquen a un candidato mas hacia el “centro”. Y me refiero a que traten de tentar a Sergio Fajardo para que venda su alma al diablo y represente a la reacción. Y a fuer de honesto, creo que ni así ganan, si la centro – izquierda y la izquierda logran al menos un mínimo de unidad.

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Unos de los factores que limitaron a Gustavo Petro en el 2018 fue la muy baja asistencia a las urnas durante el balotaje (solo el 54% de los registrados votaron), por lo que llevar al pueblo a votar es tarea fundamental. Ir a votar sigue siendo voluntario en Colombia, pero la coalición Pacto Histórico por Colombia de Petro tiene bastante más organización y capacidad de movilizar votantes que en 2018.

El candidato progresista ha mostrado preponderancia en Bogotá, el Caribe y Pacifico colombiano y en otras regiones del país ha aumentado su popularidad. Los factores regionales en Colombia pueden ser definitorios en una cerrada votación como la que ocurrirá en el 2022.

No se debe olvidar que la ultraderecha colombiana es despiadada; controlan a las fuerzas armadas, la policía, los paramilitares y carecen de escrúpulos para asesinar a Petro o a cualquiera que se les oponga con oportunidades de éxito. Ya lo hicieron en el pasado.

Incluso si ven que Petro va a ganar pueden lanzar una agresión contra Venezuela, poner la Ley Marcial en el país, cualquier locura fascistoide. La diferencia en nuestros tiempos, es que ya no lo pueden hacer con impunidad.

Brasil: El “Calamar” va Como Amplio Favorito

El tema en Brasil es completamente diferente. El extraordinario líder Luiz Inacio da Silva (Lula, en español “Luisito” o “Calamar”) pudiera, en ciertas circunstancias, ganar hasta en primera vuelta el domingo 2 de octubre de 2022. Sus principales rivales son el fascista lunático Jair Bolsonaro actual presidente, de quien es difícil encontrar algo bueno que decir.

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Detrás del “Bolso”, sigue el enemigo jurado de Lula, juez perjuro y conspirativo Sergio Moro, conocido mundialmente por su criminal chanchullo del caso Lava Jato. Esa patraña, en contubernio con las fuerzas más reaccionarias del gigante sudamericano, tuvo la malvada y turbia intención de destruir política y físicamente a Lula y al Partido de los Trabajadores. Casi lo logran, pero el apoyo mundial a Lula y su entereza personal lo evitó, y el líder obrero salió fortalecido políticamente.

Aunque Brasil tiene igual que Colombia un sistema de dos vueltas de votación, hay algunas diferencias bien marcadas. Una de ellas es que en Brasil el concurrir a las urnas es obligatorio para las personas entre 18 y 70 años y quienes no lo hagan deben pagar una multa simbólica. Las personas entre 16 – 18 y más de 70 años pueden votar a voluntad.

Estamos a mas de 9 meses de la primera vuelta, y es difícil afirmar que pasará. Todo depende de que Lula este saludable y de que su elegibilidad no sea impugnada en otro trasvesti de “justicia”, lo que parece improbable. Si Lula va a las elecciones es muy difícil que no gane, incluso pudiera hacerlo en primera vuelta. Pero en todo caso Lula le sacaría alrededor de 20% de ventaja al segundo clasificado al balotaje.

El papel del voto regional es también de importancia en Brasil como en Colombia.

El desastre del Gobierno de Bolsonaro, su terrible y asesina actuación en medio de la pandemia del COVID – 19 y su impopularidad personal, son factores que exaltan aún más la personalidad y carisma de Lula, además de un programa y objetivos consistentes con los deseos del pueblo brasileño, que sigue esperando “uma notícia boa” que el contexto social de hoy me hace pensar que ahora si “vai passar” (3)

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Por más “guarimbas” y desórdenes que ensayaron, en fallidos intentos de “golpe blando”, tampoco pudieron derrotar a los Gobiernos revolucionarios de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

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Algunas Conclusiones

La victoria de las fuerzas populares el pasado domingo en Chile certifica el fracaso del neoliberalismo latinoamericano en el país que lo vio nacer, bañado en sangre, en tiempos de Pinochet. Es otro clavo en el ataúd de la muy mentada “ola conservadora” que está siendo derrotada por una masiva “ola progresista’.

En 2022 veremos las elecciones presidenciales en países vastos y de considerable población y recursos, como Colombia en mayo – julio y Brasil en octubre. El imperialismo y las fuerzas reaccionarias a nivel mundial, encabezados por EE.UU. van a hacer todo lo humano e inhumano, para evitar un triunfo progresista tanto en Colombia como en Brasil. Pero una cosa es querer y otra, poder.

Si los lideres progresistas en Colombia no se dejan dividir, habrá de todo. Si las fuerzas populares no se unen, eso equivaldrá al suicidio. Ya lo han hecho en otras ocasiones, y por supuesto, se han pagado las consecuencias. En Brasil, las elecciones del próximo octubre van a tener una importancia y significación extraordinarias.

Si dejan que Lula llegue a recibir el voto popular, creo que es probable la victoria de una coalición encabezada por el PT, y el indiscutible liderazgo de Lula es, en sí mismo, un factor de unidad. El enemigo lo sabe, y cualquier intentona sin escrúpulos puede ocurrir, tanto en Brasil como en Colombia.

La “oleada progresista” esta en pleno movimiento, si además de Chile se obtienen triunfos populares en Colombia y Brasil o en al menos en uno de ellos, de “oleada” pasara a ser un “tsunami”.

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NOTAS

(1) Hay que releer este excelente, fundamental, irreemplazable documento de Álvaro García Linera escritor, ex guerrillero y político boliviano, trigésimo octavo vicepresidente de Bolivia; quien nos demuestra que siempre hay espacio para el asombro.

(2) Ex Secretario General y actual Presidente del Partido Comunista de España.

(3) “Samba D’Orly” de Chico Buarque de Hollanda, Toquinho y Vinícius de Moraes. En el disco Construção, de Chico Buarque (1971). “Vai passar” de Chico Buarque (1983)