El presidente Trump, una vez más, se avergonzó a sí mismo en Twitter hoy, esta vez compartiendo una cita falsa sobre sí mismo atribuida al difunto Ronald Reagan. Él retuiteó una imagen real de los dos estrechándose las manos, pero con una cita inventada que había sido superpuesta sobre ella.

Por mi vida, y nunca sabré cómo explicarlo, cuando conocí a ese joven, sentí que era yo el que estrechaba la mano de un presidente“, se lee en la cita que se atribuye a Reagan sobre el joven Trump. La imagen se difundió por Internet hace algún tiempo, y PolitiFact ya la calificó comopura tontería” falsa en febrero pasado.

Trump comentó que era algo “¡Lindo!“, lo que ciertamente no es. Hay muchas palabras que podrían describir la idea de Reagan, cuya propia presidencia tuvo aspectos profundamente preocupantes, prediciendo la ascensión de un acusado de violador y racista a la Oficina Oval, pero “lindo” definitivamente no es una de ellos.

Además, Reagan, a pesar de todas sus fallas, casi seguro que se horrorizaría al saber que Trump se ha convertido en presidente, especialmente dada la tendencia de nuestro líder de televisión de realidad de inclinarse para manrener contento y complacido al dictador ruso Vladimir Putin.

Donald J. Trump: “¡Lindo! Https://twitter.com/reaganbattaiion/status/833806480096759812 …
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Twitter pronto suspendió la cuenta que originalmente compartió la imagen, pero The Hill informa que sobrevivió una captura de pantalla, que aún muestra el retweet del presidente en toda su ignorancia. The Hill agrega la cuenta que primero compartió la imagen publicada hace más de dos años y tenía solo 13 seguidores, lo que plantea en primer lugar la pregunta de cómo el presidente la encontró. Dado su infame ego, una posible explicación es que estaba buscando en Twitter desesperadamente algún tipo de elogio y finalmente se topó con este.

Obviamente, es profundamente patético que el presidente sea tan fácilmente engañado por una cita falsa, pero el hecho de que esta imagen exista, en primer lugar se debe a la extraña adoración de culto que muestran sus seguidores. Quieren verlo como una figura mesiánica enviada para salvar a la República, de una manera tan desesperada que inventarán citas extrañas y proféticas como la de la imagen.

La triste verdad es que Trump no está aquí para salvar a nuestro país, no está aquí ni siquiera para ayudarlo. Él está aquí para acariciar su propio ego y enriquecerse a sí mismo y a sus amigos. Cuanto antes se percaten sus votantes, antes podrán volver a la realidad.
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