El presidente Trump continúa demostrando cuán singularmente poco preparado está para lidiar con el problema de las armas en Estados Unidos.

Cuando el alcalde de El Paso, el sitio de una de nuestras últimas tragedias sangrientas, se reunió con Trump, nuestro presidente decidió que lo mejor que podía hacer, en lugar de ofrecer un apoyo inequívoco, era insultar al hombre. Cuando el alcalde Dee Margo se reunió con Trump, lo primero que hizo el presidente fue arremeter contra los comentarios anteriores que Margo hizo sobre el efecto de las barreras fronterizas en las tasas de criminalidad, según informa Frontline.

Eres un RINO“, dijo el presidente poco después de conocerlo.

RINO significa “republicano solo de nombre” y es un término comúnmente utilizado por los partidarios desquiciados de Trump para referirse a los conservadores que tengan el más mínimo problema con su agenda regresiva.

“No señor. No soy un RINO. Simplemente corregí la información errónea que le dio el fiscal general [de Texas], y eso es todo lo que hice “, respondió el alcalde, sin morder el anzuelo.

La respuesta del alcalde Margo, sea lo que sea que uno piense de la política que este hombre haya llevado a cabo, fue sagrada dadas las circunstancias. En la entrevista con Frontline, continuó explicando sus posiciones.

“Dije: ‘Si quieres lidiar con la inmigración, lo primero que debes hacer es que Seguridad Nacional defina qué es una frontera segura y qué necesitan en forma de recursos para manejar eso”, relató el alcalde.

“Somos una de las ciudades más seguras del país, pero lo hemos sido antes de que se levantara la cerca”, agregó el alcalde poco después. “Tuvo un impacto dramático en delitos menores y robos de automóviles … Así que nos ha beneficiado, pero no tuvo ningún impacto directo en nuestra tasa general de delincuencia “.

Según Frontline, asociado con PBS, el alcalde rechazó la afirmación de nuestro presidente habitualmente mendaz de que El Paso tenía una de las tasas más altas de delitos violentos en la nación hasta que se levantó una valla fronteriza (erigida en el 2009).

El presidente no mencionó al tirador que apuntó deliberadamente a los hispanos en su tiroteo masivo y al que un muro no le habría impedido llevar a cabo sus fantasías nihilistas y caucásicas. Uno no debería sorprenderse, pero la repulsión podría fluir por las venas.

Y la otra cosa que uno se pregunta es como alcaldes como ese, que han tenido el valor de decir a Trump las cosas en su cara, luego de constatar las mentiras que promueve y las ofensas que le hacen feliz, aún siguen siendo republicanos y aún siguen apoyando al partido que se ha convertido en el facilitador del fraude más grande de América.