Finalmente, Joe Biden comenzó su primer viaje a Europa, donde ya se reunió con los países miembros del G7, luego con la OTAN y finalmente el día 16 en Génova se reunirá con el Presidente ruso. La principal misión de su viaje es la nada fácil tarea de reparar las relaciones de EEUU con nuestros aliados más cercanos después de que su predecesor Donald Trump los arrastró por el barro durante cuatro años seguidos.

Muy probablemente, todo esto será, en su mayor parte, un asunto sin incómodos incidentes, pues todos sabemos que se puede confiar en que Biden no irrumpirá en el frente de la línea para salir en la foto, ni elogiará públicamente al presidente ruso Vladimir Putin, ni dirá nada particularmente ofensivo o racista, como todos vimos hacer a Donald Trump.

Sin embargo, el actual bloguero floridano que no sólo perdió burdamente su presidencia de un sólo mandato, sino que perdió y perdió todas sus demandas tratando de demostrar que le habían robado las elecciones, está celoso de la posición de su sucesor y todavía está herido por los eventos de la conferencia de Helsinki, donde siendo presidente se enfrentó infamemente con los reporteros por la interferencia rusa en las elecciones de 2016 y las investigaciones de la comunidad de inteligencia sobre la campaña electoral de Trump.

En su más clásico estilo, Donald emitió un comunicado esta semana que concluye, descargando una avalancha de quejas y resentimientos persistentes por los eventos de hace tres años.

Para nadie fue una sorpresa que el centro de su ira se centrase en la descripción negativa de la reunión, los medios de noticias falsos y en todos aquellos que lo menospreciaron en sus esfuerzos por proteger a nuestra nación de las maquinaciones de piratas informáticos extranjeros, incluidos varios funcionarios de inteligencia de alto nivel.

Trump terminó con un sardónico deseo de que Biden tuviera “buena suerte” durante su reunión, se burló del actual presidente por su edad y le recordó irónicamente que no “se quedara dormido“, exigiendo además que le diera al presidente Putin sus “más cálidos saludos“.

Mollie: El presidente Trump le desea al presidente Biden “buena suerte” en su próxima reunión con Putin y le dice que “no se duerma durante la reunión”.

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Nada es más clásico que Trump reprendiendo a Biden por quedarse dormido, ya que él mismo llegaba tristemente tarde a las reuniones internacionales de forma regular y parece haberse quedado dormido en un banquete estatal con la Reina de Inglaterra.

Sin embargo, no deja de ser muy revelador que incluso después de todo esto, Trump todavía no puede evitar exigir que alguien le transmita su amor a Putin, mostrando el mismo tipo de necesidad desesperada de atención paternal y validación que el propio hijo de Trump, Don Jr. el mayor de Donald.

Dado que el presidente Biden ha estado participando en conferencias internacionales durante literalmente décadas, estamos seguros de que no tendrá ningún problema para mantenerse concentrado, a diferencia de Trump, quien claramente solo estaba contando los minutos hasta que pudiera volver a su televisor.