El presidente Trump y sus compinches republicanos han pasado los últimos meses difamando implacablemente y brutalmente a la representante Ilhan Omar (D-MN) como antisemita y no estadounidense en un terrible intento de desviar la atención de sus propios ataques racistas.

Pero sus acusaciones artificiales e injustas fueron expuestas el sábado por la mañana como lo que realmente son: una capucha conveniente para su intolerancia contra la primera refugiada que llega a congresista de nuestra nación.

En un obvio intento de halagar a sus fanáticos racistas y a los fascistas de todo el mundo, el presidente Trump retuiteó a la supremacista blanca británica Katie Hopkins en un intento transparentemente sincero de rechazar el espantoso canto de “enviadla de regreso” que sus fanáticos acuñaron durante su más reciente mitin y alabarlos sin rodeos por hacerlo.

Donald J. Trump: “Gracias Katie. ¡Estados Unidos está muy bien!”

Katie Hopkins: “Lo más reciente en Estados Unidos: el más bajo desempleo históricamente y el más bajo para los negros”.

El 76% de las mujeres de edad avanzada ahora trabajan. Lo más alto alcanzado en 17 años.

Crecimiento salarial al 3%. Niveles récord de empleo.

Aquí es donde los estadounidenses regulares sienten la diferencia. En sus bolsillos al final de una semana ocupada #Trump2020″.
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Katie Hopkins se sentiría como en casa en el Ku Klux Klan. Ella culpó infamemente a los judíos asesinados en la masacre antisemita del Árbol de la Vida en Pittsburgh por sus propios asesinatos y ha pedido unasolución final” para los musulmanes en el Reino Unido, que es una clara referencia al Holocausto.

Es una lección muy educativa sobre cómo la derecha está armando el antisemitismo y explotando la memoria de las vidas perdidas en el Holocausto para atacar a sus enemigos políticos y enfrentarse entre ellos.

Ellos tuvieron éxito después de los comentarios de Ilhan Omar, que sin duda podrían haber sido redactados de manera más juiciosa, pero cuya intención era apropiada y correcta. Los demócratas “moderados” proisraelíes y sus porristas de los medios de comunicación como Jake Tapper le hicieron el juego a la campaña de desprestigio de mala fe de la derecha.

Al unirse al grupo organizado por racistas rabiosos y nacionalistas blancos conocidos, los demócratas permitieron simultáneamente sus ataques islamofóbicos, enajenaron el ala progresista del Partido Demócrata y aceptaron tácitamente que las críticas a Ilhan Omar eran correctas.

Ahora que Trump ha decidido quitarse la máscara y la capucha, está claro que se dejaron tomar el pelo, y este es el resultado. El presidente de los Estados Unidos está promoviendo activamente la retórica de la supremacía blanca y sus propagadores, y el Partido Demócrata debe dejar de lado sus diferencias para luchar contra este mal pernicioso.

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Nota Aclaratoria: La fascista citada por Trump está manipulando las estadísticas de empleo. Es cierto que hay crecimiento en las cifras respecto a las minorías, pero se trata de empleos mal remunerados, e incluso, ha habido una disminución fehaciente del trabajo a “tiempo completo” en favor de un crecimiento del “trabajo a tiempo parcial”, con más personas trabajando, cierto, pero no sólo ganando menos, sino que no se les pagan vacaciones ni disfrutan de ningún tipo de beneficios.

Igualmente, el crecimiento salarial al que se refieren es un engaño, pues están considerando dos factores que alteran todo: 1) se incluye a estados como California, donde el gobierno demócrata ha hecho un enorme esfuerzo para subir el salario mínimo, mientras sigue estancado en casi todo el resto del país; y 2) se toma en cuenta los enormes, millonarios incrementos salariales que recibieron los altos ejecutivos después del recorte de impuestos de Trump y los republicanos a las poderosas corporaciones.

O para que lo entiendas mejor: si tomas a 10 personas, y 1 de ellos gana 1 millón de dólares al mes y 9 ganan $1,000 dólares al mes, podrías decir que todo está muy bien, pues en promedio ganan $101,000 al mes, pero te están tomando el pelo, pues de esos 10, uno sólo nada en la abundancia y a los otros no les alcanza ni para cubrir sus necesidades más básicas.