De todos es sabido que Trump se considera a sí mismo como un rey, se cree rey, y en muchas ocasiones actúa como rey. Por eso, exige de sus súbditos (perdón, de sus colaboradores) que le adulen y le den la razón en todo, como se hace con los reyes. Y, por supuesto, espera siempre recibir tratamiento de rey.

Ahora ya sabemos que el presidente Trump visitará el Reino Unido en unas pocas semanas, pero ahora se pondrá furioso cuando descubra que no va a recibir el tratamiento real que espera cuando viaja al extranjero.

The Mirror informa que el presidente Trump no se hospedará en el Palacio de Buckingham durante su viaje del 3 al 5 de junio debido a las “renovaciones extensas” que aparentemente están en marcha en la famosa casa de la monarquía británica.

Un portavoz del palacio dijo a The Mirror:

“Como el Palacio de Buckingham está sufriendo una renovación masiva, no es posible acomodar al Presidente Trump, a la Primera Dama ni a toda su comitiva. Toda el ala este del palacio está en reconstrucción. Se han retirado miles de piezas de la colección real y se están llevando a cabo obras importantes de plomería y electricidad.

La Suite belga, donde se alojó el ex presidente Barack Obama y que no está en la parte del ala este, no está cerrada, pero la logística para que todas las personas se dispersen por todo el edificio no es práctica “.

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Sin duda, el presidente Trump se enfurecerá por el hecho de que a su antecesor, con el que está obsesionado de la peor manera, se le concedió un lujo que él jamás recibirá, especialmente considerando lo mucho que valora ser consentido y mimado por sus anfitriones.

Si bien la visita es para conmemorar el aniversario de la invasión de Europa el Día D, es probable que sea un viaje muy tenso, incluso si Trump logra comportarse, cosa que tú yo, y todo el que le conoce, duda mucho que suceda.

Él solo ha arrstrado nuestra relación con el Reino Unido a través del barro con sus deplorables enemistades con el alcalde de Londres, Saddiq Khan, por sus despectivos tweets después de los recientes ataques terroristas en el Reino Unido, y por acusar a los servicios de inteligencia británicos de escuchas telefónicas a instancias de la administración de Obama sin absolutamente tener ninguna evidencia.

El personal del Palacio de Buckingham probablemente está bastante aliviado de no tener que tratar de quitar la salsa Big Mac de los cojines de palacio.