El presidente de la Comisión Federal de Elecciones (FEC) emitió una carta abierta acusando a los republicanos en el panel por negarse a investigar los lazos de la NRA con una espía rusa condenada.

La presidenta Ellen L. Weintraub se dirigió a Twitter con una carta abierta (incrustada abajo) en la que criticó a los tres nombrados por el Partido Republicano en la agencia electoral después de que se negaron a investigar múltiples quejas sobre la NRA.

La espía rusa Maria Butina supuestamente se infiltró en el lobby por los derechos ilimitados de armas para informar a su manejador, el ex banquero central adjunto Alexander Torshin. Él es un ex legislador de alto rango en el partido político del presidente ruso Vladimir Putin y se unió a la NRA en el 2012 como miembro vitalicio.

Ahora, la presidenta Weintraub está haciendo lo único que puede hacer, ya que cualquiera de los lados de la junta “bipartidista” de tres demócratas y tres republicanos de la FEC puede bloquear una investigación. Ella se está dirigiendo directamente al público a través de Twitter:

Ellen L Weintraub: “ÚLTIMA HORA: Los republicanos de la FEC bloquean toda investigación y aplicación contra los rusos Torshin y Butina en relación con la NRA y las elecciones presidenciales del 2016.

Resultado: La FEC no hace nada para descubrir la verdad detrás de una de las acusaciones de financiación de campañas más exitosas en la memoria reciente”.
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La verdad es que no hay nada que preguntarse sobre los lazos rusos de la ANR. Todos sabemos la verdad.

Y hace dieciocho meses, el grupo admitió haber aceptado donaciones financieras de fuentes rusas.

Sin embargo, los republicanos de la FEC aceptaron las insignificantes explicaciones de la NRA de sus lazos rusos, literalmente sin cuestionarlas, según la carta de la presidenta.

En julio pasado, la oficina del Fiscal Federal en el DC arrestó y luego acusó a Maria Butina por los cargos de conspirar para actuar como espía según una ley que penaliza a los agentes no registrados de un gobierno extranjero que muchos observadores llaman “luz de espionaje“.

Después de cuatro meses, ella decidió criticar a sus jefes y a la NRA, y finalmente se declaró culpable en audiencia pública.

Resultó que Butina fue una jugadora clave en traer la ANR a Moscú para su infame viaje a la Plaza Roja en diciembre del 2015.

Ese viaje ocurrió exactamente al mismo tiempo en que el deshonrado ex asesor de seguridad nacional, general Michael Flynn, estaba cenando con Putin para celebrar el décimo aniversario de la red de propaganda RT.

Este abril, Maria Butina fue sentenciada a dieciocho meses en una prisión federal, a pesar de que se declaró culpable y cooperó con los fiscales, y pasó los últimos nueve meses en la cárcel sin fianza debido a su riesgo de fuga.

Desde entonces, la NRA ha colapsado en una guerra civil, derrocando a su principal cabildero, cerrando la NRA TV y envolviéndose en una tormenta de demandas internas, todo mientras el Fiscal General de Nueva York ha iniciado una investigación que podría terminar con la disolución del grupo extremista de las armas.

La presidenta Weintraub tiene razón al llamar a la “jugada habitual de bloqueo de evidencia” del Partido Republicano un plan intencional para hacer de la vista gorda a una “violación extraordinariamente significativa” de la Ley FEC.

Desafortunadamente, las reformas posteriores a Watergate muestran su envejecimiento después de décadas de ataques republicanos y corporativos contra el sistema de financiamiento de campañas que se supone que está diseñado para proteger nuestra democracia de la influencia extranjera y evitar el pago por jugar en nuestra política.

En cambio, incluso el jefe de la FEC, la única agencia específicamente encargada de hacer cumplir las leyes federales de campaña, solo puede hacer lo que cualquier periodista o activista hace, y arrojar luz sobre el comportamiento indecoroso con la esperanza de que la vergüenza pública mueva la aguja con los que están en el poder o hacer que otra persona se encargue del caso.

La Asociación Nacional del Rifle es la única entidad de fanáticos de las armas que más culpa tiene de los asesinatos masivos y muertes por armas fuera de control de Estados Unidos.

Pero también es una organización vergonzosamente antipatriótica que se contenta con tomar el dinero de Putin y esconderse detrás de los aliados republicanos del presidente ruso después de que obviamente hayan violado un montón de leyes federales. Verguenza y mil veces verguenza para un partido que descaradamente les apoya: los Republicanos.